Una Noche con Motel en El Plaza

Una Noche con Motel en El Plaza

Por Natty Félix

Fotografías: Annie Cortés

Anochecía en la Condesa, en una tarde algo lluviosa, cerca del Parque España, a las afueras de un antiguo cine, una larga fila de jóvenes que desde tempranas horas esperaban el momento de entrar y compartir una noche especial con cuatro músicos. Con un tenor un poco peculiar, que se iba convirtiendo en un viaje a través del tiempo ante la mirada sigilosa de un jaguar que ve y escucha sólo de noche se abren las puertas de El Plaza. La intimidad del lugar se siente desde la entrada, sólo unos cuantos metros separan del escenario, reunidos ahí amigos, familiares y admiradores que se congregaban con el mismo fin: acompañarlos en el recuento de su historia, una historia que lleva ya casi 10 años.

Por fin llegó la fecha esperada por todos, una fecha que reúne el trabajo y los sentimientos de varios años, el pretexto: la presentación de Multicolor 2, una nueva versión de su último disco, una versión más íntima y extendida, donde incluyeron temas que  no entraron en la primera edición, entre ellos “Octubre” y “Un Año Más”, además de “Aurora” que formara parte del soundtrack de la película “Oveja Negra”, tema que interpretaron por primera vez en vivo.

Llegó la hora indicada y los anfitriones no aparecían, pasaban los minutos y las ansias se dejaban ver…‘’Es para darle emoción”, decían algunos, pero no hay plazo que no se cumpla y cuando la música de fondo iba desapareciendo, otra melodía, una un tanto familiar la sustituía. Suenan las primeras notas, es el guitarrista, Billy Méndez ya está en el escenario y junto a él, Rubén Puente con las notas bajas, Pepe Damián marcando el ritmo y Lino Castañares complementando el sonido, pero falta alguien, es Rodrigo Dávila, que al compás de “Reloj” sale y saluda a la emocionada multitud.

Acompañando a Motel dos personas importantes en la carrera de todo artista, sus managers Caro Ramírez y Charly Moreno, quienes los han acompañado en diferentes facetas de su carrera, personajes que aunque no salen al escenario denotan su presencia en cada show al crear un entorno adecuado para que éstos se lleven a cabo.

Dos estrellas invitadas se esperaban, eran parte del factor sorpresa de la noche, ambas del género femenino como complemento al tono masculino del grupo, la primera en aparecer: Paty Cantú, quien a dueto con Billy Méndez interpretó “Dos Palabras”; la segunda Ximena Sariñana quien junto con Rodrigo Dávila le dio cuerpo y voz a “Entre Caminos”.

Los espectadores coreaban todas las canciones, las nuevas y las antiguas, las conocidas y las no tanto, gente de todas las edades, no hubo restricción de ningún tipo, la única condición era que gritaran fuerte.

Los “más fans”, que ocupaban por supuesto la parte delantera de este foro, podían en ocasiones tocar la mano del vocalista, que tiene siempre esa conexión con el público, esa cercanía; imprimiendo esos momentos estaba la reconocida fotógrafa de música Tony François.

Motel, una de las 34 presentaciones que se incluyeron en la cartelera de este nuevo foro en el corazón de la Condesa durante su año de estreno en lo que lo que fuera un lugar de imágenes y sonidos que hace ya varios años guardara silencio y que en el 2011 recobrara la voz.

Un concierto de casi dos horas donde cada uno de los integrantes demostró con maestría el por qué esa noche estaba parado en ese escenario, cada uno en su instrumento, cada uno en su inspiración. Luces, gráficos, letras de canciones, todo en perfecta sincronía con el sonido.

Y así finalizó la noche de ese 13 de octubre diciendo “Adiós a Los Ángeles”, después de que el público asistente uniera su voz al unísono al pedir un tema más para despedirse.

 

 

 

Multicolor

El pasado domingo 3 de julio se presentó el grupo Motel en el Auditorio Josefa Ortiz de Domínguez en la ciudad de Querétaro, dentro de las celebraciones llevadas a cabo por la Secretaría de la Juventud con motivo del Mundial de Futbol Sub-17 del cual ha participado como sede la capital queretana.

La banda integrada por Rodrigo Dávila, Pepe Damián, Billy Méndez, Rubén Puente, y a la cual se ha integrado recientemente el músico Lino Castañares se presentó ante un público de más de 3000 personas con una excelente y bien cuidada producción tanto visual como musical clausurando así la campaña “Mundial Cerca de Todos”.

Habiendo lanzado recientemente el nuevo sencillo de su tercer material discográfico, la agrupación mexicana anunció la reedición de su disco “Multicolor”, con temas inéditos, entre ellos la canción Aurora, que formó parte del soundtrack de la película “Oveja Negra”, esta reedición saldrá a la venta el próximo 30 de Agosto.

Actualmente Motel se encuentra promocionando su más reciente sencillo titulado “Entre Caminos”, en una versión diferente a la ya editada, donde hacen dueto con la cantante española y sobrina de Miguel Bosé, Bimba Bosé y que se escucha ya en las principales estaciones del país desde el pasado 27 de junio. El grupo de rock pop mexicano grabará en próximas fechas el video promocional de este tema, por lo cual viajarán a España.

Dentro de los planes de la agrupación también se incluye una presentación en el Teatro Metropólitan de la cual esperan anunciar una fecha próximamente.

Algo sobre el cine-teatro “Alameda” de Querétaro

El cine Alameda, inaugurado el 11 de octubre de 1946, volverá a brillar. Foto Diario de Querétaro.

Diario de Querétaro

Margarita Ladrón

El secretario de obras públicas municipales, Luis Vázquez Cepeda habló en entrevista exclusiva para Barroco sobre el proyecto de restauración que inició en marzo de 2007 y que tiene un costo de 64 millones 200 mil pesos, y reveló que “la idea es dejarlo con la decoración original, siendo lo que fue para todos los queretanos ¿por qué no regresarlo como estaba? No tiene caso cambiarlo”.

Los queretanos recordamos las matinés dominicales, las películas del Santo y a los niños que jugaban frente a la pantalla antes de que empezara la función; Vázquez Cepeda también tiene esos recuerdos “es un espacio querido por los queretanos y fue el INAH el que decidió que se mantuviera tal y como está”.

En la administración municipal de Rolando García (2000-2003) se estimaba un presupuesto, sin haber proyecto ejecutivo, de 200 millones de pesos. “Con la administración de Manuel González Valle se tomó la decisión de rescatarlo y cuando hicimos el estimado se vio que no son los 220 millones sino una inversión mayor” ya que se pretende construir la fachada que se proyectó en el diseño original pero que nunca se llevó a cabo en 1946. “Estamos viendo con el INAH cuál es la fachada que le vamos a poner al teatro, por lo que se trata de una inversión cercana a los 640 millones de pesos” informó también que esperan definir a principios del próximo año cuál será el diseño de fachada.

Del presupuesto actual de 64 millones, se aportó de manera tripartita con el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, el gobierno del estado y el municipio de Querétaro. Y los trabajos consisten en: reestructuración de la cubierta, restauración de acabados interiores, instalación eléctrica, hidráulica y especiales con materiales y técnicas de vanguardia; rehabilitación de butacas, pantalla, telón y accesorios; se construirán, donde estuvo la sala Alameda III, talleres de confección y utilería, camerinos múltiples e individuales, sala de estar, baños, sala de cambios rápidos y cuarto de máquinas; habrá cabina de proyección, luz, sonido y filmoteca. Se ampliará el escenario para dejarlo con una medida de 170 m2.

Vázquez Cepeda explica que el rescate consiste en dos cosas “el cascarón del teatro no tiene la capacidad para soportar las cargas del equipo que se le va a colocar y el edificio no tiene una cimentación que soporte todo lo nuevo entonces estamos reforzando todo el edificio; por otro lado, vamos a tener que engrosar los muros a efecto de poder darle al edificio la capacidad necesaria”. Se espera que esta etapa quede terminada en mayo de 2009.

Según el ingeniero Jorge Villamil coordinador de obras públicas en el Centro Histórico, se espera que el aforo sea de entre 900 y mil personas.

“Se contratará a empresas especialistas en el rescate de inmuebles: las butacas, aire acondicionado, restauración, etc. porque es un trabajo muy especializado”.

¿Se hizo licitación?

“No se licitó la obra porque la Ley misma permite que cuando hay una obra de tan alta especialidad y no exista en el padrón de proveedores del municipio, se contrata por especialidad. La obra civil que se está ejecutando actualmente en el cascarón del cine sí se licitó nacionalmente y el contrato lo obtuvo una empresa de Morelia, cuyo contrato es de un monto de 13 millones 443, 245 pesos, para la primera parte. Iremos contratando las otras partes por especialidades”.

¿Esta es la obra de infraestructura cultural más importante de la actual administración municipal?

“Sí, por que es un inmueble importante y querido por los queretanos; y es importante también para el apoyo a la cultura”.

La desventaja es que no cuenta con estacionamiento y tampoco está proyectado en esta administración la construcción de uno en el Centro Histórico. La restauración del cine Alameda para hacer un teatro fue un compromiso de campaña y uno de los primeros proyectos del actual alcalde Manuel González Valle.

El cine había sufrido del abandono y deterioro. Quizá su declive empezó en 1978, cuando se le construyeron dos salas más, siguiendo con la idea de progreso que impulsó el gobernador de entonces Antonio Calzada. Pasaron los años y para 1988 el cine estaba descuidado, anticuado en su equipo y los herederos del dueño Luis R. Montes decidieron venderlo a Juan Arturo Torreslanda, quien apechugó con el pago de indemnizaciones a los trabajadores. El cine cerró sus puertas en 1994 y el municipio lo adquirió dos años después. La gestión del conservatorio, la UAQ, el colegio de Arquitectos y un grupo de personas encabezadas por el cronista Eduardo Loarca, logró que se rescatara la sala que hoy es el cineteatro, pero el proyecto de Teatro de la Ciudad nunca se realizó.

El 29 de mayo de 2005, BARROCO publicó un reportaje sobre las condiciones de abandono de la sala más grande del cine Alameda. Sergio Arturo Venegas Alarcón escribía en El Cine Alameda, un viejo olvidado: Algo de la historia de Querétaro y su sociedad se va con estos gigantes del tiempo de oro del cine, olvidados por el desarrollo y los intereses particulares.

Hoy, el cine Alameda está siendo restaurado y promete renacer con su belleza original, como el ave fénix.

CAJA DE DATOS

El nuevo Teatro Alameda en cifras

170 mt2 medirá el escenario para recibir orquesta y grandes producciones

1905 metros tiene el interior del teatro, el cual se restaurará con su decoración original

2200 metros de construcción con el foyer, taquilla, servicio médico, sanitarios, etc.

1000 espectadores disfrutarán del nuevo Teatro Alameda.

62 millones es la inversión en la restauración y rescate del interior del inmueble.

13 millones está costando reforzar el cascarón.

Un análisis del Centro de la ciudad de Querétaro

El Centro Histórico de Querétaro

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Diario de Querétaro

Diego prieto

Como pocas ciudades en el país, Querétaro ha podido amalgamar con relativo acierto su crecimiento acelerado con la conservación de su patrimonio edificado, sus ricas tradiciones con sus visibles impulsos modernizadores, su sentido de la tranquilidad con la apertura a las más diversas expresiones de la cultura contemporánea.

Portadora de una historia centenaria, cuyos orígenes se remontan a la compleja evolución de una zona de frontera y de intenso intercambio cultural entre los grupos recolectores cazadores, que desde hace unos ocho milenios ocuparon el área, y las culturas mesoamericanas que se desarrollaron en el centro norte del México antiguo, Querétaro (también conocida como Ndamaxei, en otomí, y Tlachco, en náhuatl) se constituye en el siglo XVI, como pueblo de indios y cabecera de la alcaldía mayor del mismo nombre, dentro del virreinato de la Nueva España. Desde entonces, la ciudad ha tenido momentos de auge y decadencia, de expansión y estancamiento, y ha estado ligada desde sus inicios al desenvolvimiento histórico de México.

Enclavada en el centro de la geografía de la República, Santiago de Querétaro ha sido siempre un territorio axial en el acontecer mexicano; un lugar de transición entre el centro y el norte; una encrucijada de las comunicaciones entre la gran capital macrocefálica y las principales poblaciones del norte y el poniente; una ciudad en que convergen los impulsos modernizadores del norte, la tradición criolla y conservadora del Bajío, las influencias cosmopolitas de la capital, las tradiciones indígenas mesoamericanas, el intenso mestizaje cultural del altiplano central y el carácter indómito de los grupos chichimecas.

Desde la conspiración de Independencia hasta la restauración de la república en 1867, Querétaro vivió con intensidad las confrontaciones que dieron lugar a la consolidación de México como país independiente. En esos momentos de convulsión, la ciudad sufrió destrucciones que alteraron su fisonomía y borraron algunos de sus referentes espaciales. Tal vez por esas lamentables experiencias, a lo largo de la primera mitad del siglo XX, cuando la ciudad vivió al mismo tiempo momentos de paz y estancamiento económico, se fue anidando en la sociedad queretana una conciencia de la valoración y el cuidado de su patrimonio edificado, como uno de sus principales valores y elementos identitarios.

Así, cuando en la década de los sesenta del siglo XX, Querétaro inició de modo tardío su despegue industrial, que se intensificó en las dos décadas posteriores, junto con un constante crecimiento demográfico, la ciudad contaba ya con instrumentos jurídicos y con una buena disposición de la ciudadanía para proteger y respetar sus monumentos históricos. Eso permitió que Querétaro se salvara de los terribles procesos destructivos que acompañaron a la expansión urbana de México en las tres décadas del llamado “milagro mexicano” (1940-1970).

Fue así que entre los principales argumentos que favorecieron que en diciembre de 1996 el Centro Histórico de Santiago de Querétaro haya sido inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, estuvieron la sorprendente homogeneidad, la autenticidad y el buen estado de conservación del antiguo casco de la ciudad, tomado como conjunto urbano, el cual constituye un ejemplo excepcional de la arquitectura, el arte y la traza de una notable ciudad virreinal, cuyos valores artísticos, urbanísticos e históricos se mantienen vigentes.

Ya desde 1981, con apoyo en la legislación federal se emitió un decreto presidencial estableciendo una Zona de Monumentos Históricos que abarca una superficie aproximada de cuatro kilómetros cuadrados, formada por 203 manzanas, que comprenden alrededor de 1,750 inmuebles históricos o de valor cultural relevante, construidos entre el siglo XVI y la primera mitad del siglo XX.

El reconocimiento de Querétaro como patrimonio de la humanidad, cambió la percepción que muchos habitantes de la ciudad tenían sobre su centro histórico y constituyó un factor determinante del intenso crecimiento de la actividad turística en los últimos catorce años. La revaloración patrimonial de la ciudad, no solo ha representado para los queretanos un factor de orgullo y reconocimiento, sino también una palanca para favorecer la activación económica. Eso puede observarse si consideramos que, mientras que hace quince años el turismo era una actividad marginal, ahora representa una de las tres principales fuentes ingreso y ocupación para Querétaro.

Hay que considerar, sin embargo, que en las últimas décadas la ciudad ha crecido aceleradamente y de una manera extensiva, descuidada y sin control. Ello ha significado la gestación de crecientes presiones y amenazas que se ciernen sobre su centro histórico, que sigue siendo el eje articulador de una ciudad que crece a las tasas más altas en el país, constituyendo ya una gran zona metropolitana, que se aproxima al millón de habitantes, con una población más de veinte veces mayor que en 1950 (pasando de 50 mil a prácticamente un millón de habitantes), y una mancha urbana que se desparrama en forma avasalladora sobre una superficie que abarca a cuatro municipios (Querétaro, Corregidora, El Marqués y Huimilpan) y que comprende ahora más de 20 mil hectáreas, por lo que la densidad de la población, en lugar de aumentar, ha venido disminuyendo; lo cual perfila hacia el futuro una ciudad costosa, desarticulada y escasamente funcional.

Todo lo anterior repercute en la generación de una enorme demanda y una creciente presión sobre nuestro centro histórico, que presenta riesgos y urgencias que deben atenderse en lo que respecta al congestionamiento vehicular, la inoperancia del transporte público, la terciarización de los usos del suelo, el abandono y descuido de inmuebles, la especulación inmobiliaria, la invasión de la vía pública para fines particulares, la inseguridad, y otros desafíos que nos exigen mirar el centro histórico como parte de la ‘ciudad total’ y no como un ente aislado.

Quisiera presentar aquellos que a mi juicio constituyen los cuatro grandes desafíos de la conservación del centro histórico de Querétaro, como corazón de la ciudad contemporánea:

La habitabilidad

Frente a la imagen de un centro histórico habitado y habitable, que preserve su tejido social, sus tradiciones y su vitalidad cultural, nos enfrentamos con una problemática caracterizada por:

La terciarización paulatina de los usos y el destino de los inmuebles.

La disminución neta del número de habitantes y la pérdida de densidad poblacional del centro histórico.

El abandono de algunos inmuebles, afectando la imagen, la seguridad y habitabilidad del centro histórico.

La progresiva elitización de los ocupantes del centro histórico, aunada con la especulación inmobiliaria.

Para enfrentar esta problemática, planteamos las siguientes alternativas:

Planeación cuidadosa y estricta de los usos del suelo, en función de un plan general de la ciudad.

Impulso y promoción de proyectos habitacionales, habilitando las antiguas casonas virreinales para proyectos multifamiliares en condominio.

Apoyo institucional y crediticio para proyectos de vivienda popular y media en el centro histórico.

Asesoría técnica y estímulos fiscales y financieros y para habitantes de inmuebles históricos que los cuiden.

La movilidad

Frente a la imagen de un centro histórico en que los residentes, ocupantes y visitantes se puedan mover con libertad, comodidad, economía y rapidez, observamos la siguiente problemática:

El excesivo y creciente congestionamiento vehicular del centro histórico en ciertos horarios.

La insuficiencia e inoperancia del transporte público, que resulta malo, caro e inadecuado.

La falta de estacionamiento accesible y seguro, tanto para los habitantes como para los visitantes.

La prevalencia de un diseño de ciudad centrado en el automóvil, en una ciudad cuyo crecimiento desparramado la lleva a estar entre las cinco con la mayor cantidad de vehículos automotores por habitante.

La estrechez de las banquetas y la falta de dispositivos para discapacitados y para ciclistas.

Para atender estos problemas, presentamos las siguientes propuestas:

Formulación de un plan de vialidad que desincentive las rutas de cruce por el centro histórico.

Desarrollo de un esquema de transporte público ágil, ligero y económico por el centro histórico.

Optimización y ordenamiento de los estacionamientos existentes, y desarrollo de una oferta de estacionamientos de oferta masiva y de bajo costo en la periferia de la zona de monumentos.

Disposición de infraestructura y facilidades para la circulación de peatones, discapacitados y ciclistas.

Habilitación progresiva de andadores y zonas de circulación restringida.

La imagen urbana y el espacio público

Frente a la imagen de un centro histórico que favorezca el disfrute, la admiración y la convivencia respetuosa entre sus habitantes, sus visitantes y sus ocupantes, encontramos los siguientes problemas:

La existencia de anuncios, fachadas, letreros y toldos que afectan la imagen y el paisaje urbanos.

La presencia de postes, cables e instalaciones que alteran la circulación y la visibilidad de los monumentos.

La invasión de espacios públicos por parte de particulares.

La presencia de inmuebles ruinosos y en mal estado.

Ante esta problemática, proponemos:

Terminación del cableado subterráneo en la zona de monumentos históricos.

Aplicación del reglamento municipal de anuncios, toldos y mobiliario en vía pública y regulación de los restaurantes que operan en plazas y jardines, priorizando el interés público y la imagen de la ciudad.

Instrumentación de un plan de reparaciones urgentes en inmuebles ruinosos.

La conservación del patrimonio edificado

Frente a la imagen de una zona monumental que conserva y cuida los valores urbanos y la fábrica física de sus inmuebles históricos, registramos estos problemas:

La presencia de humedades ascendentes en un gran número de edificios históricos.

La proliferación de termitas subterráneas que atacan los elementos de madera de monumantos históricos.

El deterioro físico de los inmuebles históricos (viguerías, canteras, muros, aplanados, pintura, etc.)

La realización de intervenciones inadecuadas para la conservación de la arquitectura histórica.

Ante lo cual, se requiere:

Llevar a cabo el estudio y seguimiento de humedades, drenajes y cuerpos de agua subterráneos.

Impulsar un programa para la corrección de los drenajes domiciliarios y pluviales en el centro histórico.

Instrumentar un plan municipal de combate y control de la termita subterránea.

Ofrecer capacitación y asesoría a los particulares para la reparación y habilitación de sus inmuebles históricos, de conformidad con las normas técnicas desarrolladas por los especialistas.

En este marco, se hace necesario sumar esfuerzos para que pueda concluirse el plan de manejo de la zona de monumentos históricos, poniendo en primer término la necesidad de favorecer su habitabilidad, defender su patrimonio vivo y su tejido social. Podemos tomar como un punto de partida la existencia del Plan parcial de desarrollo urbano de la zona de monumentos históricos y barrios tradicionales de Querétaro, aprobado por el cabildo municipal el año pasado.

Querétaro cuenta con un hermoso centro, que constituye el más importante referente identitario del estado y su principal atractivo histórico y cultural, en una ciudad cada vez más grande y diversa, atravesada por profundas desigualdades. Estoy convencido, sin embargo, que así como Querétaro fue escenario privilegiado de la gesta que dio lugar a la independencia del país, habrá de contribuir también en la construcción del México plural, democrático e igualitario, a la que estamos convocados en este siglo que comienza.

Los caminos en el centro y norte de México durante los siglos XV1,XV11, y XV111

 

 

El Camino Real de Tierra Adentro en Querétaro

Diario de Querétaro

Daniel Valencia

El Camino

Hacia la segunda mitad del siglo XVI se conformó un camino que permitió la expansión del proyecto colonizador y evangelizador español hacia las tierras del norte de la Nueva España. Para su construcción fueron consideradas dos experiencias sobre el conocimiento del territorio donde se desplegó. La primera fue el uso de las centenarias rutas mesoamericanas, utilizadas por las diversas culturas para comerciar objetos elaborados en turquesa, cerámica, concha y plumas, tan sólo por citar los más importantes. La otra fue considerar los recursos ambientales y los asentamientos prehispánicos, aquellas concentraciones de población indígena en donde las incursiones militares se aprovecharían de la mano de obra para la explotación de minas de metales preciosos. Complementariamente se localizaron territorios propicios para la ganadería y la agricultura.

Este camino fue conocido primero como Camino Real de Tierra Adentro y se extendió desde la ciudad de México hasta la de Santa Fe en Nuevo México. A partir del descubrimiento de las minas de plata en Zacatecas hacia la segunda mitad del siglo XVI, el tramo comprendido entre México y Zacatecas fue nombrado como el Camino de la Plata.

A lo largo del trayecto, el cual alcanzó una extensión máxima de 3,700 kilómetros se fundaron los primeros pueblos bajo el modelo novohispano, las primeras haciendas, reales de minas y misiones, así como presidios y ventas, en donde se ofrecía la seguridad y hospedaje requerida por los viajeros, comerciantes y transportistas.

El proceso de colonización del norte de la Nueva España duró cerca de tres siglos, no sin altibajos, pues los ocupantes de este territorio eran diversas etnias identificadas genéricamente como chichimecas, herederos de las milenarias culturas del desierto. Estos grupos se caracterizaron por su nomadismo y belicosidad, por lo que las rebeliones fueron numerosas, generando un estado de guerra en todo el territorio entre los siglos XVI y XVII.

Ante la dificultad de concentrar a esta población en las nuevas villas y misiones, se recurrió a fundar pueblos de indios con indios amigos trasladados del centro de la Nueva España, fue así como fueron llevados al norte tlaxcaltecas, otomíes, purépechas y mexicas. De tal forma en la actualidad podemos encontrar aun en barrios de las principales ciudades norteñas, tradiciones de pueblos indígenas mesoamericanos identificados en fiestas, danzas y comida.

La historia y características del Camino Real de Tierra Adentro requieren de ser tratadas en un trabajo mas amplio, por lo que para los fines de este breve trabajo consideramos importante avanzar en su contexto, definición y en particular señalar su paso por la ciudad de Querétaro.

El Concepto

Desde la década de los noventa del sigo pasado el gobierno de México consideró la inclusión del Camino Real en la Lista Indicativa de bienes mexicanos susceptibles de integrarse al Patrimonio Mundial. La metodología seguida en la integración del expediente técnico planteó su tratamiento en una nueva modalidad o categoría de bien patrimonial: los itinerarios patrimoniales.

En este sentido un itinerario patrimonial es toda vía terrestre, acuática o de otro tipo, físicamente determinada y caracterizada por poseer su propia y específica dinámica y funcionalidad histórica al servicio de un fin concreto, reuniendo las siguientes condiciones: ser reflejo de movimientos interactivos de personas, así como de intercambios continuos y recíprocos de bienes, ideas, conocimientos y valores entre pueblos y regiones, a lo largo de considerables períodos de tiempo.

En consecuencia el itinerario cultural genera una fecundación, en el espacio y tiempo, de las culturas afectadas que se manifiesta tanto en su patrimonio tangible como intangible. De tal forma los elementos sustantivos son las manifestaciones patrimoniales tangibles relacionadas con su funcionalidad como ruta histórica, entre las cuales se encuentran postas, aduanas, lugares de almacenaje, descanso y avituallamiento, hospitales, mercados, puertos, construcciones defensivas, puentes, medios de comunicación y transporte, establecimientos industriales, mineros, comerciales, núcleos urbanos, paisajes culturales, lugares sagrados y de culto.

El camino a su paso por Querétaro

El Camino Real de Tierra Adentro quedó prácticamente establecido hacia 1555, año a partir del cual fue posible el tráfico terrestre desde México hasta las minas de Zacatecas a través de San Juan del Río, Querétaro, San Miguel el Grande, San Felipe, Ojuelos, Las Bocas, Ciénega Grande y el Cuecillo. Por esos mismos años el pueblo de Querétaro adquirió su propia consistencia poblacional y administrativa, pasando a convertirse no solamente en un importante enclave del camino, sino también de caminos transversales. De tal forma Querétaro creció en cantidad y calidad con el camino mismo.

Posiblemente una de las mejores descripciones de los poblados por donde paso el camino entre la ciudad de México y Querétaro, es el Diario del viaje que hizo a la América en el siglo XVIII el padre fray Francisco de Ajofrín. Ajofrín efectuó el recorrido en el año de 1764, partiendo de la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe para seguir un transecto que pasó por Santa María Ticomán, Naucalpan, Tlalnepantla, el rancho de Barrientos, la venta de Casablanca, San Pedrito, Cuautitlán, Coyotepec, San Miguel de los Jagüeyes, Tepexi, Atongo, San Francisco, Capulalpa, Arroyo Zarco, venta del Cuervo, venta de las Palmillas, San Juan del Río, la Estancia, la hacienda de la Noria y finalmente Querétaro, hospedándose en el colegio de la Santa Cruz.

Por el camino antes descrito pasaron a lo largo de años personas de diversos estratos sociales y oficios, junto con ellos bienes, pero esencialmente ideas y sueños, muchos de ellos inspirados en la riqueza de las minas de plata y oro de los Zacatecas y Durango. Otros sueños, los más íntimos y personales se siguieron alimentando con la posibilidad de descubrir o conocer lugares ideales como El Dorado.

El Jardín Obregón o Zenea; Corazón de Querétaro

 

 

Jardín Zenea: Espacio con identidad

Diario de Querétaro

Rosa Isela López y Adriana Reséndiz

El patrimonio histórico está formado por los bienes, muebles o inmuebles creados a partir del establecimiento del Virreinato desde el siglo XVI hasta finales del siglo XIX. Incluye edificaciones religiosas, de gobierno y arquitectura civil, asimismo, caminos antiguos, reales de minas, misiones, cajas de agua, presidios o cárceles, cascos de haciendas y edificaciones de arquitectura tradicional, al igual que obras de arte producidas en ese periodo histórico.

Dentro del área considerada Zona de Monumentos Históricos de la ciudad de Querétaro se conservan y protegen muebles e inmuebles, incluyendo edificios de carácter popular y contemporáneo, calles, plazas, mobiliario urbano y paisaje natural o casas habitación, todos estos elementos conforman la zona histórica y la imagen urbana de un centro de población.

El Jardín Zenea antiguamente era un sitio formado por dos solares: al norte por la antigua Plaza del Recreo y al sur por los terrenos en que se ubica el templo de San Benito y el centro del convento de San Francisco, los cuales fueron demolidos por la aplicación de las leyes de Reforma. El nombre del Recreo se le dio en la primera década del siglo XIX a lo que fuera la plaza de San Francisco.

Como nos señala Celestino Díaz en su texto queretano Guía del Viajero:

Este bellísimo sitio del recreo, lleva el nombre del malogrado Sr. Coronel Benito S. Zenea, que falleció repentinamente el 15 de septiembre de 1875 siendo el gobernador de Querétaro, y a cuyos esfuerzos se debe en gran parte la construcción del jardín; parte igual tuvo en la plantación el Sr. Trinidad Rivera, que siendo prefecto del centro, cedió sus sueldos para la obra. Hermosísimos fresnos, árboles frutales, arbustos y rosales permiten a los vecinos aspirar un aura embalsamada en las poéticas noches de primavera y en las calurosas tardes del estío. El perímetro que tiene la forma de un paralelogramo y círculo central, están adornados con bonitos asientos de hierro para los que se fundieron muchas campanas de los ex conventos. En el centro del jardín se eleva una gallarda fuente de hierro dulce, obsequio de los Sres. Rubio, en cuyo remate se ostenta una bien fundida Hebe. La dirección del jardín Zenea, sus planos y cañerías fueron obra del ingeniero Sr. Adolfo Kasperovitz, algunos años catedrático del Colegio Civil. Las bancas de hierro fueron también construidas en esta ciudad en el año de 1868.

El Jardín Zenea nació en 1861, al estallido de horrendos cañonazos, con que triunfantes fuerzas liberales pretendieron borrar de la mente de los queretanos la conventualidad que por más de trescientos años dominó para bien o mal su vida, destruyendo las coloniales capillas y convirtiéndose en la Plaza de los Escombros o en tianguis, sus antiguos espacios iban desde la calle del Serafín, hoy Independencia, hasta la actual 16 de septiembre, a los costados las antiguas calles de Los Cinco Señores, hoy avenida Juárez y la de Vergara, hoy avenida Corregidora, permaneciendo así por varios años.

Después de las batallas de 1867, el primer gobernador liberal, don Julio M. Cervantes a quien le tocó lidiar con la tarea de reconstruir la ciudad, dividió la plaza en tres partes, la más al sur fue para crear el antiguo Mercado Escobedo, la central fue vendida al empresario español don Miguel Bueno, que con gran visión, empezó a levantar lo que hasta hoy se conoce como Gran Hotel, y la parte norte se convirtió en bellísimo jardín, cuya pulcra hermosura final la dio el gobernador don Benito Santos Zenea cuyo nombre le cedió. Para el año de 1928 se cambio el nombre al Jardín Zenea por el de Álvaro Obregón, a manera de homenaje por su recién asesinato. En 1990 se remodeló y se le regreso su nombre original. Ha sido el escenario de importantes actos políticos y lugar favorito para la recreación de los queretanos.

El cine Goya acompañó al Jardín desde 1929 y hasta el 28 de marzo de 1948, más tarde, al abrir la calle del 16 de septiembre, en 1948, desapareció el y a partir de noviembre de 1947, una real joya arquitectónica de gran belleza el cine Teatro Plaza suplió al antiguo.

La Mariposa abrió sus puertas en un nuevo local, la esquina de Juárez y 16 de septiembre, siendo ampliamente concurrida, con largas colas para ocupar una mesa, en 1981, Rafael Camcho permitió que derrumbaran el cine Plaza y volara La Mariposa a su actual reducto, los desfiles de todas las fechas patrias cambiaron sus rutas y ya nadie pasaba por el Jardín, por un tiempo se volvió una nueva Plaza de los Escombros y ni el levantamiento de una tienda departamental logró restaurar el antiguo esplendor, sólo quedó el templo de San Francisco, cerraron varias de las calles aledañas convirtiéndolas en andadores y se multiplicaron negocios de comidas y artesanías.

El Jardín Zenea como espacio público ha tenido varios significados a través del tiempo, cuando vemos la edificación nos vienen recuerdos gratos, aquel día en que tu mamá te compró ese globo que tanto querías y te dejó mojarte en la fuente con el agua que brota de aquella diosa Hebe, el día en que encontraste el amor o tal vez lo perdiste, hubo momentos en los que reíste otros en los que lloraste pero aún así el espacio tiene un significado importante para cada quien.

Es un sello de identidad de los queretanos, en el cual no sólo vemos un espacio sin vida, sino que identificamos el lugar donde vemos a los señores de la tercera edad bailando danzón, donde pasamos algunas horas escuchando a los grupos musicales, alberga a la Feria del Libro, en las fiestas navideñas admiramos el nacimiento ya tradicional y las pastorelas.

Hemos presenciado eventos importantes como la visita del subcomandante Marcos, los mítines de los candidatos a ocupar un puesto en el gobierno, y muchos otros eventos que seguro recordaras.

El Jardín Zenea se plantea como una plaza del centro de la ciudad que sigue funcionando como eje de acciones sociales urbanas fundamentales, como celebrar, protestar, ligar, trabajar, circular, mirar, reposar, estar, pasear animales, jugar, leer y reunirse; además de que actúa como espacio de centralidad económica, social, cultural y política de la ciudad a pesar del surgimiento de otros centros, como los innumerables complejos comerciales y otros espacios de la globalización que no cuentan con la historia, prácticas sociales y peso simbólico de las plazas públicas como la que aquí presentamos.

También se pueden permitir otras prácticas como eventos artísticos como obras de teatro o performances, actos delictivos, mítines, fiestas religiosas, comercio, y ser casa o albergue para vagabundos.

Ana María Portal en su libro Espacios Públicos y Plazas Metropolitanas nos dice: Las plazas son áreas habitualmente, rectangulares, planas, con árboles y fronterizas por los edificios de poder religioso y político. Muchas de ellas nacieron cuando se fundaron las ciudades y otras se edificaron junto con templos católicos para instituir barrios. De esta manera se constituyeron como los centros vitales de la vida social de los habitantes de las ciudades. Desde sus inicios y hasta el momento actual, las plazas mayores y algunas barriales han sido los espacios públicos en las cuales se funda y se expresa la vida social de grupos y comunidades urbanas.

A manera de conclusión, la importancia de este patrimonio queretano es sumamente grande porque vemos que los espacios públicos históricos se están perdiendo, los jóvenes prefieren ir a las nuevas plazas a convivir. El avasallamiento de la televisión y el uso de la computadora está haciendo que se pierda la experiencia cívica y pública, ahora el recorrido por la plaza y el encuentro con otros ya no es tan necesario porque todo se puede tener, oír, contemplar y disfrutar sin salir de casa. Otros factores que se dicen han hechos que los habitantes pierdan en interés por visitar los espacios públicos es la delincuencia y la falta de seguridad.

Es necesario que este espacio siga manteniendo su identidad por medio de la gente que lo visita, lo admira, lo vive, porque los jardines o plazas siguen siendo un punto de referencia importante para la sociedad queretana.

Para los habitantes, el Jardín permanece como un lugar simbólico, identitario y que los representa como ciudadanos

Tristeza en Querétaro por el fallecimiento de Panchito Urquiza; Hombre cabal y completo

Adios Panchito:

Me duele tu partida, tus palmadas, tu ciudadanía, tu humildad, tu cristinismo, tus entradas parderas a La Parroquia y ese ojo cineasta, pero sobre todo tu integridad, porque se fueron contigo. El Señor te recibió estoy cierto con los brazos abiertos de quien espera a un ser muy amado. 

“En el barrio de San Francisquito, cuando las tardes declinan, se escucha el sonido guerrero del teponaxtle, del huehuetl, del caracol, sonidos graves y agudos, el ritual de la chirimía y los tamborcillos de mano”

Cuando yo entré a la vida de Los Concheros y a la cultura de esta mi tierra, tu ya tenias un largo trecho en ese camino y muchos cariños ganados.

¡Cuando la luz del sol es ya poniente, gracias Señor!

José Félix Zavala

“Otorgamos el presente reconocimiento al Químico Francisco Urquiza Septién por sus acciones de solidaridad social, labor profesional, fortalecimiento de las instituciones, participación en la cultura democrática, y su servicio ¡en éste nuestro estado de Querétaro!”, declaró el Congreso del estado. 

Con gran emotividad el Químico recibió la medalla de honor y un reconocimiento para después señalar: “Me siento muy honrado con esta presea que se me otorga, sobretodo por la dimensión histórica de la figura del beato Fray Junípero Serra, un misionero en toda la extensión de la palabra”. 

De igual forma, agradeció a su esposa, tambien ya fallecida, y a todas aquellas personas que han estado relacionadas con su vida, e hizo una atenta invitación a que “todos” trabajen por el bien común. 

Francisco Urquiza Septién 

Francisco Urquiza Septién concluyó la Licenciatura en Química en 1951, obteniendo mención honorífica por la Universidad Nacional Autónoma de México y prestó su servicio social en el Instituto Nacional  de Nutriología. 

En su desempeño profesional ha obtenido logros importantes para el estado de Querétaro, al mejorar significativamente de 23 a 30 litros en promedio la producción de leche en la entidad. Asimismo, es cofundador del Instituto Asunción; cofundador del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, Campus Querétaro y asesor del Consejo Estatal de Concertación Ciudadana para la Cultura. 

Obtuvo el primer Premio de Ecología del Estado de Querétaro, al mérito cívico. Fue nombrado vocal de la Comisión Estatal de Aguas, como representante de los usuarios; vocal del Consejo Ejecutivo de la Comisión Estatal de Aguas y representante general de los Consejos de Participación Social. 

Fue elegido por el Cabildo municipal como coordinador general de los consejos de participación ciudadana. Es vocal del Patronato de la Clínica Renacimiento. Es coautor del libro “Romance de piel de canto”, edición conmemorativo del 260 aniversario del acueducto de Querétaro. También pertenece al Comité de Becas Municipales. 

Fue fundador de la carrera de comunicación del ITESM, Campus Querétaro. Ha sido conferencista en Bahía Salvador, en Brasil, y en Illinois, Estados Unidos. 

Por otro lado, tiene 60 años de jinete en activo en competencias hípicas, ha sido ganador del concurso copa “Francisco Urquiza Septién” por 3 años consecutivos. Es fundador del Club Hípico de Querétaro. Ganador de la Copa de Naciones en Equitación y conferencista sobre equino terapia. 

Ha realizado importantes trabajos sobre tradiciones queretanas, teniendo en su acervo materiales como los danzantes de la Santa Cruz, el acueducto de Querétaro con voz de Eduardo Loarca Castillo; así como un documental sobre la pasión de Cristo en vivo en Santa María Magdalena y otro sobre las Misiones de Querétaro y Fray Junípero Serra. Es también fundador del Movimiento familiar Cristiano.  

La llegada del tren a Querétaro

Prosperidad y desgracias que la llegada del ferrocarril representó para Querétaro

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Diario de Querétaro

Dra. Blanca Gutiérrez

Dra. Cecilia Landa

Dra. Lourdes Somohano

Sueño largamente anhelado desde 1837, que se pudo concretar hasta cincuenta años después, fue la introducción de las líneas ferroviarias en México. Se consideró como el cambio más significativo que se vivió en el país durante la década de 1880 cuyas consecuencias perduraron en el tiempo. Fue la panacea para salir del atraso e impulsar el desarrollo económico, símbolo por excelencia del “progreso”. Sea como fuere su importancia resultó fundamental pues: “favoreció la construcción de un espacio económico interno que antes era inexistente…” ya que promovió la formación e impulso de un mercado interno de producción y consumo al acercar regiones que antes se encontraban totalmente aisladas. En el presente trabajo se observan tanto los beneficios de carácter económico y social, como los perjuicios que resultaron de la introducción de las líneas férreas en el estado de Querétaro e impactaron a diferentes sectores sociales y productivos desde las últimas décadas del siglo XIX hasta 1917.

Abordaremos una serie de eventos relacionados con el ferrocarril pero, por su alta incidencia, particularmente, los accidentes que se suscitaron durante la construcción de las vías férreas y, una vez instaladas, los que tuvieron lugar en el trayecto, estaciones, paso por rancherías y ciudades, etcétera, que afectaron a múltiples protagonistas, lo que nos indica que la “palanca del progreso” generó problemas diversos derivados de la introducción y uso de tecnología innovadora pero desconocida en el país, a la que, paulatinamente, se fueron adecuando los protagonistas involucrados. Para observar el período del porfiriato y el revolucionario se utilizaron los procesos penales resguardados en el Archivo Histórico de la Casa de la Cultura Jurídica de Querétaro, desde 1908 hasta 1917, en especial, los que tuvieron relación con el Ferrocarril. En ellos podemos observar que las líneas ferroviarias que cruzaban por la ciudad de Querétaro en esos momentos, fueron el Ferrocarril Nacional de México, el Ferrocarril Central y sólo para la última fase de la revolución, el Ferrocarril Constitucionalista del que se hablará, brevemente, más adelante y cómo la población que vivía cerca del ferrocarril o los que lo tenían que utilizar, se vieron afectados por su funcionamiento.

Dos fueron las compañías ferroviarias que protagonizaron esta historia en el estado de Querétaro cuyas vías, en ocasiones, corrieron paralelas y, en las más, distantes una de otra. La compañía del Ferrocarril Central construyó el camino de fierro, entre 1881-1884, desde la ciudad de México hasta ciudad Juárez, por el centro del país hacia el norte y comunicó las ciudades de Querétaro, León, Aguascalientes, Zacatecas, Torreón, Chihuahua y Ciudad Juárez. En la ciudad de Querétaro la estación se encontraba cerca de la Alameda y los trenes de carga y pasajeros pasaban por debajo del acueducto o Los Arcos.

La otra fue el Ferrocarril Nacional de México o mexicano, entre 1901 y 1905, desde la ciudad capital del país hasta Laredo, comunicando Tula, Querétaro, San Luis Potosí, Tampico, Ciudad Victoria, Saltillo, Monterrey y Nuevo Laredo. En la ciudad de Querétaro la estación se localizó en el barrio conocido como “La otra banda” y la construcción hoy en día continua en pie.

“LA PALANCA DEL PROGRESO”

PROYECTO DE CONSTRUCCIÓN

Durante los primeros años del porfiriato, las autoridades locales estuvieron empeñadas en traer a Querétaro la llamada “palanca del progreso”, las vías de acero que estaban provocando verdaderas revoluciones económicas en el mundo entero. Un primer dato al respecto se remonta al año de 1870, cuando el Congreso local autorizó al Ejecutivo para “formar compañías dentro y fuera del estado”, con miras a construir un ferrocarril que uniera a Querétaro con las ciudades de México y Guanajuato. El proyecto fracasó y siete años más tarde el gobernador Antonio Gayón, siguiendo el ejemplo de su homólogo guanajuatense, inició las gestiones pertinentes para conformar una compañía que hiciera posible la unión ferroviaria entre Celaya y San Juan del Río. Otorgada la concesión, con una subvención del gobierno federal de ocho mil pesos por kilómetro y ante la presencia del secretario de Fomento, los trabajos para la formación de la compañía iniciaron en marzo de 1878.

A pesar de la entusiasta participación de algunos queretanos -como los miembros de la familia Rubio-, el proyecto no prosperó. Con todo y su impacto selectivo, los proyectos para sembrar nuevas vías de acero continuaron. En este sentido, al finalizar el siglo XIX el gobernador inició diversas gestiones con miras a comunicar los centros productivos mediante el ferrocarril: uno que fuera de San Miguel de Allende o Chamacuero a Querétaro; otro que uniera al estado con San Luis Potosí pasando por Iturbide, Pozos, San Luis de la Paz y Santa María del Río, disminuyendo la distancia entre México y Tampico en más de 300 kilómetros; y otro más que uniera a las poblaciones de San Juan del Río, Tequisquiapan, Cadereyta y Tolimán.

Al finalizar el año de 1880, un nuevo contrato fue autorizado a la Compañía Limitada del Ferrocarril Central Mexicano, de origen norteamericano, para construir una vía entre la capital de la República y la ciudad de León, Guanajuato, pasando por Querétaro y demás ciudades importantes de la región. Con una subvención del gobierno federal de $9,500.00 por kilómetro, exenciones fiscales de 15 a 50 años y una activa participación de inversionistas extranjeros, los trabajos dieron inicio. El “enorme interés” del capital norteamericano en esta vía quedó claramente manifiesto en la respuesta obtenida por la Compañía al convocar a suscriptores en los Estados Unidos para cubrir los once millones de pesos que le correspondían, pues las solicitudes cuadruplicaron el monto original. Así, el “célebre y riquísimo banquero” de apellido Gould tomó tres millones de pesos; el tesorero de la compañía Sullivan medio millón, y un general de apellido Grant cien mil pesos, según reportó la prensa del periodo.

El equipo y el material comenzaron a llegar, procedentes de Estados Unidos e Inglaterra, por la vía de Veracruz. Al mediar el año de 1881, la prensa nacional reportaba: “Continúan con grande actividad los trabajos de [la] vía [del Ferrocarril Central]. De Saldarriaga para San Juan del Río y de esta ciudad para Querétaro, principiaron también”. Para septiembre de 1881 el tramo de casi cien kilómetros entre México y Tula había sido inaugurado; en diciembre de ese año quedaron unidos Tula y San Juan del Río y para febrero del siguiente la vía llegó hasta Querétaro y La Cañada. En mayo fue extendida hasta Irapuato, en julio a León, en septiembre de Paso del Norte a Chihuahua, en noviembre de 1882 quedaron unidas Silao y Guanajuato, en mayo de 1883 León y Lagos, y en septiembre la vía llegó hasta Aguascalientes y Fresnillo, Zacatecas. El primer tren que recorrió toda la línea salió de la Ciudad de México el 22 de marzo de 1884 con dirección a Chicago. Así, en poco menos de cuatro años y con una construcción diaria en promedio de 1.5 kilómetros, quedaron unidos por vías de acero los principales centros poblacionales del centro y norte del país. Una década después la ciudad de Querétaro quedó unida por ferrocarril con las ciudades de Aguascalientes, Saltillo, Chihuahua, Guanajuato, Pachuca, Guadalajara, Toluca, Morelia, Monterrey, Puebla, San Luis Potosí, Hermosillo, Ciudad Victoria, Tlaxcala, Jalapa, Veracruz y Tampico.

Los casos seleccionados

para el trabajo

Como ya se mencionó, se consideraron los procesos penales que se promovieron en Querétaro, entre 1908 y 1917, durante la Revolución Mexicana, relacionados con los ferrocarriles, resguardados en el Archivo Histórico de la Casa de la Cultura Jurídica de Querétaro. Los procesos localizados para esos años dan un total de 210 casos, siendo 82 los relacionados con el ferrocarril. Del total, el 40 % tiene que ver con problemas derivados del tránsito o contacto con el ferrocarril. Para observar si hubo diferencias, en cuanto al número de incidentes y causas, durante el periodo de la Revolución, se tomaron como referencia, los años de 1902 y 1903 y, posteriormente, desde 1908 hasta 1917. Se clasificaron, de acuerdo al tipo de demanda que se realizó, cuyos rubros resultaron los siguientes (Gráfica 1): Monedero falso, Robo, Estampillas y valores fiscales, Problemas electorales, Rebelión y sedición, y los relacionados con los ferrocarriles, que a su vez se subdividen en (Gráfica 2): accidente, accidente de trabajo, robo, descarrilamiento, fraude y ataque a la propiedad privada.

El período 1902-1903

En el período 1902-1903 se incrementa la cantidad de accidentes del Ferrocarril, una de las causas tiene que ver con que en este período, 1901-1905, se tendió en Querétaro la vía del Ferrocarril Nacional, la que incrementó de manera alarmante los accidentes. Durante los meses transcurridos entre septiembre de 1902 y diciembre de 1903 encontramos 15 casos de procesos penales por accidentes sufridos por trabajadores mientras realizaban los trabajos y maniobras de la construcción del tendido de las vía de los Ferrocarriles Nacionales, más los de la ampliación de los ramales a las haciendas y las reparaciones del Ferrocarril Central, en el estado de Querétaro. Las vías del ferrocarril eran la gran esperanza para que llegara el progreso, pero se abrían paso dejando explosiones y lesionados bajo sus cimientos.

A continuación se explicará brevemente en que consistían los accidente, accidente de trabajo, robo, descarrilamiento, fraude y ataque a la propiedad privada de los casos localizados entre 1908 y 1917.

Los accidentes del

período de 1908 a 1917

En la categoría de accidentes tenemos una gran diversidad de circunstancias que los provocan. Estando involucrados desde una sola víctima, hasta varios muertos y heridos en un solo evento, como en los descarrilamientos de trenes. Entre los accidentes individuales pueden influir diversas motivaciones para que una persona decida descansar o dormir sobre una vía, atravesarla o caminar junto a ella, sin percatarse del peligro en que se encuentran al acercarse el tren.

Una de las causas: la ebriedad

Algunos de los accidentes sucedían porque las personas estaban encima de las vías en estado de ebriedad lo que les impedía darse cuenta de la aproximación del tren, también tenía que ver con que las personas que se encontraban en estado de embriaguez se colocaron en una curva del tren, lo que impedía al maquinista darse cuenta con anticipación de su presencia. Jesús Rojo y Macedonio González murieron por esta causa.

Por salvar a sus animales

Algunos campesinos fueron embestidos por el tren al tratar de sacar a sus animales de las vías, pudiendo ser cabras, borregos, burros, gallinas, entre otros. Las vías eran caminos públicos que bordeaban las orillas de las haciendas, por lo que quien transitaba por lugares ajenos a sus terrenos prefería este lugar y no meterse en propiedad privada, sobre todo si llevaba a pastar a los animales. O iba en tránsito hacia otro lugar con sus burros o a caballos. Entre los accidentados por esta causa está José Gertrudis y Gavino Hernández, ambos resultando muertos producto del golpe con el tren. Gavino Hernández era un jornalero de la hacienda de Amazcala que fue atropellado cerca de la estación de la Griega cuando trataba de sacar a su burro de la vía del Ferrocarril Nacional, muriendo al momento de recibir un golpe en la cabeza por el tren.

Otros pasajeros murieron porque trataban de viajar sin pagar boleto. Como Arnulfo Quintana, de 20 años, de Mextititlán de Hidalgo, que se quiso subir “de palomita” al tren. Se cogió mal del fierro y la rueda lo arrolló, quedando muy malherido. En otra ocasión, en la estación de Hércules se encontró el cadáver de un desconocido atropellado por el tren que procedía de Guadalajara. Un testigo declaró que eran dos individuos que venían de “mosca” para evitar el pago y cuando se bajaron uno de ellos fue atropellado. Lo mismo le pasó a Agustín que quiso viajar a Celaya, pero el conductor lo vio y lo empujó cayendo sobre las ruedas del tren que le machucó la pierna izquierda.

Motivo de accidentes también fue el llegar dormidos, los pasajeros, a su destino, despertar y de inmediato salir del tren, sin estar totalmente consientes de sus actos. Como León Flores, que llegó a bordo del ferrocarril a la Estación Central, un día en la madrugada. El señor Galván, que venía en el mismo carro, dijo haberlo visto dormido y que se despertó sorpresivamente al llegar a la Estación, bajando de inmediato. Al ir caminando ya fuera del tren se le cayó de la mano una caja que traía y fue a dar a las vías por lo que se bajó para recogerla. En ese momento el tren ya estaba haciendo movimientos y lo agarro entre las ruedas. Cuando el sereno recorría la vía lo encontró hasta el crucero, hecho pedazos. Intentar recoger algo que cayó sobre las vías en las Estaciones era un acto suicida si el tren estaba cerca.

Estos son algunas de las causas por las que la gente resultaba herida de gravedad o de muerte por el tren, otros son los accidentes que tienen que ver con el trabajo.

Los accidentes de trabajo

No obstante que ya no estaba en crecimiento el tendido de la vía del tren, se requería que éstas fueran reparadas, sobre todo por las aguas que arrasaban las laderas de los cerros produciendo deslaves. Además de que iniciada la revolución la utilización de los trenes por parte de los militares y revolucionarios fue usual, así como los ataques a éste. Por lo que, para 1914 fue necesario reparar la vía de los Ferrocarriles Nacionales a la altura del kilómetro 237 a la que se envió a una cuadrilla de peones. Atanacio Centeno y su compañeros se les ordenó que pusieran un barreno con pólvora negra y en lugar de atacarlo con cabos de madera para evitar una explosión, Atanacio lo hizo con una barreta de hierro, la cual produjo una chispa en la barra que de inmediato incendió la pólvora, causando una explosión que le causó al mismo Atanacio quemaduras en la cara y el cuerpo, así como ligeras lesiones a sus compañeros de cuadrilla. De inmediato se notificó al jefe de Estación quien ordenó que fuera trasladado al hospital de la Compañía de Ferrocarriles que estaba en Aguascalientes, en virtud de que así lo ordenaba el reglamento, pues cuando un trabajador de la compañía se lesionara debía trasladarse hacia ese hospital para su recuperación. En las indagatorias de su caso se trató de fincar responsabilidades a quien resultara responsable del accidente, que fue el mismo Atanacio, pues dijo el juez, que el atacar el barreno como lo hizo fue demasiado atrevido, puesto que para evitar la explosión se debía de usar el cabo de madera, por lo que no hubo delito que perseguir.

Descarrilamiento del tren

Los descarrilamientos del tren eran muy escasos, sin embargo, a partir de 1912, se registró uno cada dos años, en 1912, 1914 y 1916. En algunos el problema era que las vías estaban en mal estado, porque fueron atacadas, por derrumbes o por exceso de aguas, por las lluvias, en otras fue, además del mal estado de las vías, por descuido, como el descarrilamiento de 1916.

En julio de 1916 se volvió a descarrilar el tren en el kilómetro 234. El conductor del tren Gregorio Elizondo salió de la ciudad de México rumbo a Querétaro. Al llegar a San Juan del Río le ratificaron al conductor que no se excediera la velocidad de tres kilómetros por hora a partir de la Griega, sobre los puentes, porque estaban en malas condiciones. Todos los trenes tenían que entrar a los límites del patio de La Griega y Hércules bajo completo dominio. Tenían que respetar las señales y tomaran el camino por las vías del Ferrocarril Nacional, a partir de la Griega, por estar caídas las vías del Ferrocarril Central. Le advirtieron al maquinista y al conductor, que no podían usar las vías del Central entre la Griega y Hércules, por estar destruidas por un deslave, porque estaba lloviendo mucho en esos días. Elizondo firmó de enterado en San Juan del Río, sin embargo, al llegar a la Griega en lugar de entrar por la vía del Nacional, entró por la del Central, descarrilándose en el trayecto causando una gran cantidad de heridos y muertos.

Robo

Otros de los casos del ramo Penal, relacionados con el ferrocarril eran los casos de robo. En cuanto a los robos encontramos que se dan de diversos tipos. Algunos de ellos son por personas ajenas a los Ferrocarriles que se roban implementos que dañan las instalaciones, ya sea a las Estaciones o a las vías, por ejemplo robando los clavos con que estaban fijas las vías, los durmientes, gasolina, etc. Otro tipo de robo se da con lo que el tren fletea, por ejemplo harina, varillas, cigarros, petacas, etc., estos robos se realizaban tanto por el propio personal del Ferrocarril como por particulares. Otro tipo de robo es contra lo que el tren resguarda, como Correos, o bienes de la Tesorería de la Federación, estos se dan principalmente por empleados de las mismas oficinas. La mayoría de los robos suceden entre 1915 y 1917 cuando los Constitucionalistas administran los Ferrocarriles. Otros robos de los trenes Constitucionalistas eran patrocinados por los mismos soldados que resguardaban a las personas, los bienes o productos en cuestión.

Fraude

Los pocos casos que se encuentran de procesos Penales por fraude se dan todos ellos con los Ferrocarriles Constitucionalistas. Los casos no son de delitos graves y todos son dejados en libertad por considerar que no existen elementos para perseguir el delito. Como el pintor Juan Melchor que fue atrapado por haberse introducido a la Estación y cobrar el importe de los pasajes y fletes como si fuera empleado del Ferrocarril. O como algunos soldados que vendían sus pases redondos a la ciudad de México.

Del universo seleccionado se observó que, si bien fueron múltiples los beneficios que, a mediano y largo plazo, produjo la introducción del ferrocarril a la entidad, uno de los terribles inconvenientes que provocó fueron los continuos y graves accidentes en los que estuvieron involucradas personas que tenían alguna relación con las vías férreas. Desde los trabajadores de las líneas en construcción, operarios, pasajeros, hombres, mujeres y niños quienes cruzaban las vías o pasaban cerca del camino de fierro mientras realizaban labores de su vida cotidiana y deambulaban en las cercanías. Los accidentes sucedían, muchas veces por la poca precaución o, tal vez, por la falta de costumbre, de convivir con ese monstruo que, no a pocos, asustaba verdaderamente por el ruido estrepitoso y la columna de humo de la máquina. En los múltiples expedientes que existen al respecto se muestra que las autoridades realizaban un sin fin de averiguaciones para determinar cómo, dónde y cuándo habían tenido lugar los accidentes para determinar las causas y descubrir a los culpables.

Los accidentes, en la mayoría de los casos, fueron fatales pues hombres, mujeres y niños fallecieron o quedaron inválidos ante la brutalidad de los golpes recibidos por los trenes, en muy diversas circunstancias. Prácticamente, en todas, la impericia y/o imprudencia fueron las causas fundamentales que provocaron dichos sucesos, por demás dolorosos y dramáticos. Destaca la diversidad de los actores involucrados lo que muestra cómo los ferrocarriles representaron una gran oportunidad para la unificación del mercado interno en el país. Hombres y mercancías se trasladaron con gran facilidad a diversas partes del territorio ahorrando horas preciosas. A la par, la movilidad laboral que se generó, transformó el patrón de ocupación de un buen número de mexicanos quienes, tradicionalmente, se dedicaban a la agricultura pues la construcción de las vías ferroviarias y su mantenimiento representó una posibilidad real y una mejoría en el nivel de vida. Un importante número de peones agrícolas fueron contratados por las empresas ferrocarrileras, quienes de manera improvisada y ningún adiestramiento, fungieron como obreros de las vías, enganchadores de los carros de ferrocarril en los patios de las estaciones y como operarios de los trenes, eran fogoneros y garroteros. Durante el porfiriato los trabajadores mexicanos desempeñaban las tareas más simples pero, a la vez, las más peligrosas, en contraparte, los extranjeros tenían los puestos de maquinista y conductor. Durante la revolución, encontramos que ya todos los trabajadores de los Ferrocarriles eran mexicanos.

Pero con todo y sus inconvenientes, accidentes y descarrilamientos, los habitantes de estas tierras no dejaron de mostrar una actitud de respeto y temor ante el símbolo máximo del progreso.

El sur del Querétaro prehispánico

 

El sur del Querétaro prehispánico 

Daniel Valencia 

El sur del estado de Querétaro se compone fisiográficamente por el valle de San Juan del Río, el valle de Querétaro y las planicies de Huimilpan y Amealco.  

Este territorio comenzó a poblarse con sociedades agrícolas desde el año 500 antes de Cristo.  

Para sus asentamientos escogieron terrenos con tierras fértiles y acceso al agua de ríos y arroyos.

La concentración de población dedicada a la producción de granos y vegetales como maíz, frijol, calabaza y chile, así como el establecimiento de redes de circulación de materias primas y de objetos ya manufacturados, permitió establecer una jerarquización social.  

Es muy posible que desde entonces se haya establecido el tributo, pago de una especie de impuesto por un sector de la población, tanto en mano de obra como en especie, iniciando una forma de acumulación de riqueza y poder.  

Es de esta forma, que se comienzan a construir los primeros lugares de culto o centros ceremoniales en donde se construyen plazas y pequeños basamentos.

Los más antiguos asentamientos en el sur de Querétaro presentan una estrecha relación con la llamada cultura Chupícuaro, cuyo principal centro de población se encontraba en las márgenes del río Lerma, muy cerca del actual Acámbaro, en Guanajuato.  

Si bien esta presencia de Chupícuaro alcanza los dos valles queretanos, es más notoria y temprana en el de San Juan del Río, dejando en segundo término al de Querétaro.  

La cultura Chupícuaro se caracteriza por una arquitectura sencilla de plataformas bajas, de ritos funerarios muy elaborados y particularmente por una cerámica muy elaborada en su decoración.

Esta cultura se verá enriquecida posteriormente con la llegada de grupos de la cuenca de México, quienes imponen rasgos de la cultura material de Cuicuilco, Ticomán y Cuautitlán.  

Entre estos se encuentran las figurillas femeninas de barro relacionadas con la fertilidad, así como objetos en cerámica con formas y estilos propios de su lugar de origen.

Alrededor del año 200 d.C. Chupícuaro cede su papel rector en el sur de Querétaro al naciente estado teotihuacano.  

Al igual que las influencias culturales anteriores Teotihuacan permite el surgimiento de centros políticos y religiosos importantes en el valle de San Juan del río, como lo son El Rosario y El Cerro de la Cruz.  

Entre las características que la cultura teotihuacana deja presentes en estos sitios se encuentra la pintura mural en el primero y el uso de talud-tablero en el Cerro de la Cruz.

En tanto, el valle de Querétaro parece tener un desarrollo propio más sólido, pues la influencia teotihuacana será en algunos casos particular como en La Negreta y en otros más tardía, como en El Cerrito.  

La arquitectura no muestra influencia alguna, sin embargo si se observa una abundante cantidad de materias primas y mercancías controladas por Teotihuacan.  

Desde nuestro punto de vista se debe a que el valle de Querétaro mostró una mayor relación con las culturas de occidente y norte de Mesoamérica, en este y los siguientes períodos de poblamiento.

Hacia fines del periodo Clásico en el valle de San Juan del Río la cultura teotihuacana reduce su presencia dando paso a la consolidación cultural de grupos locales.  

Estos serán influenciados por los fenómenos migratorios ocurridos años después de la caída de Teotihuacan.  

Durante este período llamado Epiclásico, se realizarán acomodos poblacionales, dando lugar al surgimiento de nuevos e importantes centros rectores de la vida religiosa y política.  

En el valle de Querétaro El Cerrito se convertirá en eje de un patrón de asentamiento semidisperso del cual participan sitios como Santa Bárbara, La Negreta y Balvanera.

La etapa de ocupación siguiente en este valle fue la tolteca, en el período Posclásico Temprano entre los años 900 y 1,200 d.C. de tal forma El Cerrito se convierte en uno de los sitios más importantes del mundo tolteca, esto es, una Tollan o sitio a donde se recurría a legitimar y refrendar los vínculos de poder de los grandes señores de la región identificados con la cosmogonía tolteca.  

La arquitectura se vuelve monumental e integra en su decoración a la escultura en piedra.  

Refrendando de esta manera las nuevas identidades mesoamericanas, entre estas el reconocimiento al lugar de origen, el carácter sagrado de la guerra, la importancia de las deidades procedentes del norte y particularmente la cosmovisión alrededor de Quetzalcoatl.  

Este simbolismo fue también trasladado a sellos, malacates, figurillas y vasijas de barro identificadas como toltecas

La caída de la cultura tolteca en el valle ocurre de manera abrupta hacia el año 1,200 d.C., dando paso a una ocupación multiétnica con su respectiva cultura material. Es muy probable que la población también se haya reducido en número, sin embargo los primeros documentos históricos registran la presencia de grupos otomíes, tarascos y chichimecas.  

Estos grupos permanecieron ocupando y manteniendo en uso importantes asentamientos como El Cerrito y Apapátaro, además de participar en la fundación de Querétaro.

El presente trabajo pretende dar una visión panorámica de la historia prehispánica de los valles de Querétaro y San Juan del Río, del actual estado de Querétaro.  

Para ello se recurre al trabajo de investigación arqueológica realizado por especialistas durante los últimos veinte años. De tal forma se seleccionaron algunos sitios representativos de las distintas regiones culturales antes descritas.

La información existente sobre cada uno de ellos ha dependido del tipo de investigación realizado, variando desde el registro de colecciones, rescates arqueológicos hasta proyectos integrales de conservación.  

Solamente dos de los sitios descritos más adelante se encuentran abiertos al público, los demás son resguardados por la comunidad en donde se encuentran y otros más no pueden ser vistos desde superficie por el gran volumen de tierra que los tapa.

La dinámica de las investigaciones arqueológicas realizadas en Querétaro ha modificado recientemente muchas ideas sobre su pasado prehispánico.  

Esperamos compartir estos datos y participar de la construcción de una identidad regional y local, fundamentada en la historia más antigua de nuestro estado.  

La arqueología en los Valles centrales de Querétaro

Arqueología del sur de Querétaro

Panorámica del Basamento Piramidal, visto desde la Plaza de las Esculturas.

Diario de Querétaro

Arqlgo. Daniel Valencia

El sur del estado de Querétaro se compone fisiográficamente por el valle de San Juan del Río, el valle de Querétaro y las planicies de Huimilpan y Amealco. Este territorio comenzó a poblarse con sociedades agrícolas desde el año 500 antes de Cristo. Para sus asentamientos escogieron terrenos con tierras fértiles y acceso al agua de ríos y arroyos.

La concentración de población dedicada a la producción de granos y vegetales como maíz, frijol, calabaza y chile, así como el establecimiento de redes de circulación de materias primas y de objetos ya manufacturados, permitió establecer una jerarquización social. Es muy posible que desde entonces se haya establecido el tributo, pago de una especie de impuesto por un sector de la población, tanto en mano de obra como en especie, iniciando una forma de acumulación de riqueza y poder. Es de esta forma, que se comienzan a construir los primeros lugares de culto o centros ceremoniales en donde se construyen plazas y pequeños basamentos.

Los más antiguos asentamientos en el sur de Querétaro presentan una estrecha relación con la llamada cultura Chupícuaro, cuyo principal centro de población se encontraba en las márgenes del río Lerma, muy cerca del actual Acámbaro, en Guanajuato. Si bien esta presencia de Chupícuaro alcanza los dos valles queretanos, es más notoria y temprana en el de San Juan del Río, dejando en segundo término al de Querétaro. La cultura Chupícuaro se caracteriza por una arquitectura sencilla de plataformas bajas, de ritos funerarios muy elaborados y particularmente por una cerámica muy elaborada en su decoración.

Esta cultura se verá enriquecida posteriormente con la llegada de grupos de la cuenca de México, quienes imponen rasgos de la cultura material de Cuicuilco, Ticomán y Cuautitlán. Entre estos se encuentran las figurillas femeninas de barro relacionadas con la fertilidad, así como objetos en cerámica con formas y estilos propios de su lugar de origen.

Alrededor del año 200 d.C. Chupícuaro cede su papel rector en el sur de Querétaro al naciente estado teotihuacano. Al igual que las influencias culturales anteriores Teotihuacan permite el surgimiento de centros políticos y religiosos importantes en el valle de San Juan del río, como lo son El Rosario y El Cerro de la Cruz. Entre las características que la cultura teotihuacana deja presentes en estos sitios se encuentra la pintura mural en el primero y el uso de talud-tablero en el Cerro de la Cruz.

En tanto, el valle de Querétaro parece tener un desarrollo propio más sólido, pues la influencia teotihuacana será en algunos casos particular como en La Negreta y en otros más tardía, como en El Cerrito. La arquitectura no muestra influencia alguna, sin embargo si se observa una abundante cantidad de materias primas y mercancías controladas por Teotihuacan. Desde nuestro punto de vista se debe a que el valle de Querétaro mostró una mayor relación con las culturas de occidente y norte de Mesoamérica, en este y los siguientes períodos de poblamiento.

Hacia fines del periodo Clásico en el valle de San Juan del Río la cultura teotihuacana reduce su presencia dando paso a la consolidación cultural de grupos locales. Estos serán influenciados por los fenómenos migratorios ocurridos años después de la caída de Teotihuacan. Durante este período llamado Epiclásico, se realizarán acomodos poblacionales, dando lugar al surgimiento de nuevos e importantes centros rectores de la vida religiosa y política. En el valle de Querétaro El Cerrito se convertirá en eje de un patrón de asentamiento semidisperso del cual participan sitios como Santa Bárbara, La Negreta y Balvanera.

La etapa de ocupación siguiente en este valle fue la tolteca, en el período Posclásico Temprano entre los años 900 y 1,200 d.C. de tal forma El Cerrito se convierte en uno de los sitios más importantes del mundo tolteca, esto es, una Tollan o sitio a donde se recurría a legitimar y refrendar los vínculos de poder de los grandes señores de la región identificados con la cosmogonía tolteca. La arquitectura se vuelve monumental e integra en su decoración a la escultura en piedra. Refrendando de esta manera las nuevas identidades mesoamericanas, entre estas el reconocimiento al lugar de origen, el carácter sagrado de la guerra, la importancia de las deidades procedentes del norte y particularmente la cosmovisión alrededor de Quetzalcoatl. Este simbolismo fue también trasladado a sellos, malacates, figurillas y vasijas de barro identificadas como toltecas

La caída de la cultura tolteca en el valle ocurre de manera abrupta hacia el año 1,200 d.C., dando paso a una ocupación multiétnica con su respectiva cultura material. Es muy probable que la población también se haya reducido en número, sin embargo los primeros documentos históricos registran la presencia de grupos otomíes, tarascos y chichimecas. Estos grupos permanecieron ocupando y manteniendo en uso importantes asentamientos como El Cerrito y Apapátaro, además de participar en la fundación de Querétaro.

El presente trabajo pretende dar una visión panorámica de la historia prehispánica de los valles de Querétaro y San Juan del Río, del actual estado de Querétaro. Para ello se recurre al trabajo de investigación arqueológica realizado por especialistas durante los últimos veinte años. De tal forma se seleccionaron algunos sitios representativos de las distintas regiones culturales antes descritas.

La información existente sobre cada uno de ellos ha dependido del tipo de investigación realizado, variando desde el registro de colecciones, rescates arqueológicos hasta proyectos integrales de conservación. Solamente dos de los sitios descritos más adelante se encuentran abiertos al público, los demás son resguardados por la comunidad en donde se encuentran y otros más no pueden ser vistos desde superficie por el gran volumen de tierra que los tapa.

La dinámica de las investigaciones arqueológicas realizadas en Querétaro ha modificado recientemente muchas ideas sobre su pasado prehispánico. Esperamos compartir estos datos y participar de la construcción de una identidad regional y local, fundamentada en la historia más antigua de nuestro estado.