¡Que se sequen los magueyes, culpa de mi desgracia!

EL MAGUEY

La tilma o ayate, especie de capa usada por los primitivos indígenas mexicanos, es el soporte donde se estampó milagrosamente la Virgen de Guadalupe el 12 de diciembre de 1531. Consta de dos lienzos de burda tela de fibra de maguey (agave) de cerca de l.70 mts. por l.05 mts., unidos en el centro por una costura de hilo del mismo origen.

Otra anécdota más:

Muchos autores piensan que la primera sílaba de la palabra México, se origina de la palabra nahuatl metl, maguey. La razón de que esta raíz haya seducido a muchos autores, es que en el Códice Mendocino, el fundador mítico de México es representado como un maguey (metl), sobre la espalda Tzin (tli), esto es, Metzin o Mexitzin. Igualmente, por el hecho que la planta del maguey tiene relación con una agricultura estable.

«El árbol de las maravillas, es el maguey, del que los nuevos o chapetones (como en Indias los llaman), suelen escribir milagros, de que da agua y vino, aceite y vinagre, miel, arrope e hilo, aguja y otras cien cosas». Así escribió el jesuita José de Acosta en su Historia Natural y Moral de las Indias.

Hoy día, como desde hace siglos, los magueyes o agaves con sus imponentes tamaños y extravagantes formas, caracterizan los paisajes de las zonas áridas y semiáridas de nuestro país y contribuyen a la conservación y retención del suelo; en algunas regiones se cultivan delimitando bordos o terrazas para evitar la erosión y el deslave de las tierras. Su cultivo hace posible la ampliación de la productividad agrícola en zonas frías y calientes.
«Son muy agradecidos –comentan los campesinos cuando hablan de ellos– se dan donde quiera que uno los siembra, aunque ya estén marchitos».

De las de México que benefician ala humanidad es el maguey. Ha sido una de las más aprovechadas, tanto por los antiguos mesoamericanos.
Pocos son los vegetales que proporcionan al hombre casa, vestido, sustento y salud, además de ser un medio de conocimientos ya que produce el pael. Por estas razones el maguey ha sido calificado como excepcional.

México es el centro y origen de dispersión del maguey, ya que en este inmenso territorio se localiza desde los 6 hasta los 40 grado s de latitud norte, existen en estado silvestre agaves de formas menos evolucionadas, así como el mayor número de variedades.
Su presencia en países asiáticos y del Mediterráneo se debe a que el hombre lo llevó a esos lugares para su explotación.

EI agave vive en un medio semidesértico, con escasas lluvias. Llega a su madurez entre los ocho y los doce años y florece sólo una vez, muriendo al poco tiempo.

En sus anchas, espinosas y protegidas hojas, llamadas pencas, se almacenan Ias sustancias nutritivas que le permiten sobrevivir en un medio hostil, así como a una serie de insectos, entre los que se encuentran el gusano “magueyero» y Ia hormiga aguamielera, ambos alimentos deI hombre.

EI género agave comprende dos subgéneros: el Littaea y el Agave. EI primero de forma espigada, con alto contenido de saponina, se destina a ornato y contiene esmílagenína, materia prima indispensable para elaborar esteroides.

Las especies que componen el subgénero Agave se explotan para producir bebidas fermentadas como el pulque y destiladas como -el tequila o los mezcales, o bien para extraer fibras, forrajes y alimentos.

Es el caso del Agave fourcroydes o henequén y el Agave sisal, cultivados en Ia zona costera deI golfo de México y Ia península de Yucatán.

Otros productores de fibras son el Agave lechuguilla, aprovechado en el ValIe deI Mezquital, y el Agave peacockii, cuyo hábitat es el ValIe de Tehuacán.

Entre los agaves que producen bebidas alcohólicas, además deI . tequílana y eI . angustífolía, tenemos el atrovírens Kawr, lehmannii, cochlearís y lattísíma Jacobí, de donde se saca el aguamiel, ingrediente fundamental en Ia elaboración deI pulque.

Las evidencias arqueológicas indican que hace más de 10 000 años los grupos nómadas y seminómadas utilizaban distintos tipos de agaves para Ia extracción de fibras y como alimento.

Hacia el año 200 a.C. el maguey se cultivaba en Tula, Tulancingo y Teotihuacan, donde se han encontrado raspadores de obsidiana.

Según Ia mitología mesoamericana, el descubrimiento deI maguey pulquero fue un hecho importante, y así lo atestiguan varios códices en donde se menciona su empleo.
Su mitología

Los Anales de Cuauhtitlán refieren que en un lugar llamado Texcalapan, una mujer otomí lavó por primera vez las fibras del agave.

Hacia el año 804 d.C., cuenta la historia oral, cuando empezó el reinado de los chichimecas avecindados en Cuauhtitlán, la diosa Itzpapálotl los llamó y les dijo: “Vos debéis de construir como vuestro señor a él, ¡Uactli! ¡Id para allá hacia Neguameyocan!, fundad la casa de tzíhuac y Ia casa deI agave silvestre … y allá debéis de extender Ia estera de tzíhuac y Ia estera de nequámetl».

EI Códice Chimalpopoca apunta una fecha relacionada con el maguey y Topiltzin TIamacazque Ce Ácatl, QuetzaIcóatl, quien nace en el año 1 ácatl (843 d.C.).
Este personaje, además de sabio, es considerado como constructor de templos y palacios, aI igual que sacrificador de animales. Según Ia leyenda, Quetzalcóatl vivía religiosamente enseñando el arte cerámico a sus vasallos, pero muchas veces su labor era interrumpida por los demonios para convencerlo de que hiciese sacrificios humanos. AI ver que no aceptaba, se reunieron Tezcatlipoca, lhuimécatl y Toltécatl. este último uno de los dioses deI pulque, con el fin de tramar algo para que Quetzalcóatl dejara su pueblo y así gobernar ellos.

Decidieron que lo harían infringir las normas de conducta induciéndolo a beber pulque. Entonces Tezcatlipoca llegó hasta los aposentos del tlatoani y le mostró un espejo de obsidiana para que “se conociera con sus propios ojos” después de lo cual, desconcertado por su fealdad, Quetzalcóatl se refugió en un lugar apartado.

Posteriormente Ihuimécatl hizo que el príncipe saliera de sus escondite, y los tres lo invitaron a comer quelites muy picantes, pidiéndole que bebiera pulque. Ante la negativa de Topiltzin, los dioses insistieron una y otra vez, hasta que finalmente ingirió cinco tazas. Arrepentido, Quetzalcóatl deja Tula y se dirige en busca de la tierra de dos colores, rojo y negro, Ia Tierra deI Incendio.

En el año de 895 d.C., después de Ilegar a Ia orilla deI agua divina, él mismo se incinera. La leyenda afirma que el corazón de Quetzalcóatl se transformó en Ia «estrella que brilla en el alba», es decir el planeta Venus.

Otros códices como el Magliabecchí, el Florentino, el Borgia y el Laud señalan una clara conexión entre los dioses deI ciclo agrícola y los deI pulque.

Entre éstos destaca Tezcalzócatl, como el propio pulque, al igual que Ia diosa Mayahuel «patrona» deI día tochtli, quien se muestra dentro de Ia planta deI maguey adornada con el quechquémitl color esmeralda, decorado con franjas amarillas.

En el Códice Borgia, Mayahuel vestida de blanco personifica aI pulque, ya que este color es el deI vino. EI cabello de Ia diosa es de color de fuego, y está adornado con una cadena de piedras preciosas de Ia que cuelga Ia cabeza de un pájaro estiIizado, así como Ia figura deI Sol, lo cual indica Ia naturaleza caIiente de Ia bebida.

En Ios códices, Ios dioses deI pulque están representados con características especiales que nos permiten reconocerlos: Ia primera de ellas es Ia doble pintura faciaI, eI rojo y eI negro con manchas amarillas; Ia segunda es eI yacameztli o nariguera en forma creciente.

Los antiguos mesoamericanos aprovechaban eI maguey de múltiples maneras: con Ios quiotes manufacturaban Ia estructura habitacionaI; posteriormente, se cubrían techo y paredes con Ias pencas, Ias cuaIes a su vez se utilizaban como canales conductores de agua, platos, materia prima para elaborar el papel con que se hacían los códices, y también para engalanar a sus dioses.

Así mismo, de las pencas se extraían las fibras necesarias para manufacturar cactlis y telas para la confección de huipiles, naguas, mantas o tilmalis, estas últimas empleadas como preciados regalos a los nuevos tlatoanis, para declarar la guerra a otros señoríos o como moneda en tiempos prehispánicos.

Desde muy pequeña, Ia mujer era Ia encargada de elaborar Ias diversas prendas en el telar de cintura; para Ias más finas se utilizaban Ias fibras deI corazón deI maguey. Para obtener una manta térmica, a los hilos deI ixtle se le agregaban plumas y pelo de conejo.

Las láminas de los códices Matrícula de Tributos y Mendocino muestran los señoríos que cada 80 días tributaban mantas a Ia Triple Alianza -integrada por Tenochtitlan, Texcoco y Tlacopan.

EI señorío de Hueypochtlan, además de mantas, proporcionaba mieI negra o neuctli. Nada deI maguey se desperdiciaba, pues con Ias flores se elaboraban exquisitos platillos. Las púas servían como agujas de coser y para los usos rituales deI autosacrificio.

Dentro de Ia farmacopea mesoamericana los derivados deI maguey, el pulque o Ia mieI, fueron utilizados para el mejoramiento de ciertas enfermedades.

Los escritos deI protomédico Francisco Hernández mencionan que Ias pencas asadas aplicadas calientes sobre el vientre deI enfermo calmaban los dolores, desbarataban los cálculos renales y desalojaban Ias vías urinarias.

Así mismo, el jugo de Ias pencas asadas y serenadas toda Ia noche se le daba al enfermo, dos veces al día, para aliviar sus malestares, y con Ia tela que cubre Ia hoja, Ia gente cicatrizaba rápidamente Ias heridas.

Una taza de pulque después deI parto y durante Ia lactancia era lo más indicado para que Ias madres produjeran Ieche y amamantaran a sus hijos.

Con Ia conquista y colonización europea Ios derivados deI maguey tuvieron un incremento, EI pulque dejó de ser una bebida ritual quedando Iibre de restricciones para su consumo, además de recibir un impulso considerable para venderlo.

Los europeos a su vez iniciaron Ia destilación de otros agaves con Ios que elaboraron aguardientes denominados mezcales.

Los indígenas manufacturaron cuerdas de ixtle de diferentes dimensiones y Ia producción de ayates aumentó, ambos implementos de trabajo muy importantes en Ia extracción de minerales en Ias zonas mineras y en Ia construcción de edificios religiosos y gubernamentales de Ias nuevas ciudades.

Los mecapales empleados por Ios indígenas para el acarreo se convirtieron en cinchos y aparejos utilizados en Ia arriería y Ia navegación, con Io cual se intensificó el cultivo deI maguey, Dentro de Ia farmacopea colonial, Ias pencas fueron ampliamente aprovechadas para aliviar Ios azotes que recibieron los indígenas a manos de Ios capataces.

Para finales deI siglo XIX, debido a Ia creación de nuevas vías de comunicación como el ferrocarril, la producción de Ias haciendas pulqueras de Ios Llanos de Apan y Cuauhtitlán se Ilevaba a Ia metrópoli. Además, algunos pequeños empresarios intentaron industrializar Ios productos derivados deI maguey, manufacturando escobas, cepillos y Iazos.

Actualmente Ias poblaciones indígenas y rurales continúan beneficiándose con el maguey, pero es necesario incrementar su cultivo -resolviendo problemas de erosión de Ia tierra y delimitación de áreas de siembra- al igual que Ia manufactura de distintas artesanías, entre ellas, cestos, útiles de aseo y objetos ornamentales.

En el año de 1960 se trató de vender el pulque enlatado, pero como es una bebida viva, se descompone fácilmente debido a su rápida fermentación, por lo cual el proyecto no siguió su curso.

En los albores deI siglo XXI -debido a Ia irracional explotación, a lo inadecuado de Ias siembras y a Ias políticas tendentes a sustituir el uso de Ias fibras naturales por sintéticas y deI pulque por otras bebidas como Ia cerveza, el vino o los rones- el maguey y sus derivados tienden a desaparecer.

No obstante, se continúan Ias investigaciones a nivel de laboratorio para su aprovechamiento industrial, como son fibras, celulosas, papel para elaborar billetes bancarios, aglomerados, fructuosa, acetona, saponina, sueros glucosados e insulina, plásticos y forrajes.

Existen en México 120 especies

En la actualidad, el término comúnmente utilizado en México para nombrar al agave, es maguey.

Nuestro país es el centro de origen de la familia Agavaceae, a la que pertenecen ocho géneros, entre ellos el género Agave. De las 273 especies descritas de esta familia, que se distribuye en el continente americano –desde Dakota del Norte, EUA, hasta Bolivia y Paraguay– en México se encuentra la mayor diversidad con 205 especies, de las cuales, 151 son endémicas. Los estados más ricos en número de especies son Oaxaca, Chihuahua, Sonora, Coahuila, Durango y Jalisco.

«Son muy agradecidos –comentan los campesinos cuando hablan de ellos– se dan donde quiera que uno los siembra, aunque ya estén marchitos».

Hoy día, como desde hace siglos, los magueyes o agaves con sus imponentes tamaños y extravagantes formas, caracterizan los paisajes de las zonas áridas y semiáridas de nuestro país y contribuyen a la conservación y retención del suelo; en algunas regiones se cultivan delimitando bordos o terrazas para evitar la erosión y el deslave de las tierras. Su cultivo hace posible la ampliación de la productividad agrícola en zonas frías y calientes.

«Son muy agradecidos –comentan los campesinos cuando hablan de ellos– se dan donde quiera que uno los siembra, aunque ya estén marchitos». Los magueyes se reproducen principalmente, por los hijuelos que se desarrollan en la base del tallo de la planta madre, o bien por las semillas que produce la floración; ésta, que ocurre solamente una vez en la vida de un maguey, es el irremediable anuncio de su muerte.

El medio donde habita es terrestre, principalmente en las zonas áridas o semiáridas de América.

El Maguey se localiza principalmente en las estepas, esta región natural tiene clima seco, es decir, en esta región las temperaturas son altas durante el verano y muy bajas en el invierno.

La estepa es una región poco lluviosa, aunque no tan seca como el desierto. Se caracteriza por tener veranos calurosos e inviernos muy fríos. Tiene dos períodos de lluvias escasas. Las regiones con este clima son secas, porque las montañas que las limitan impiden el paso del aire húmedo de los océanos.

La baja cantidad de lluvia y humedad, crea un ambiente difícil para la existencia de plantas y animales. Un paisaje común de la estepa es una gran llanura con matorrales espinosos y de hojas pequeñas, pastos duros y ralos, arbustos, algunos cactus y magueyes.

Especie cultivada que generalmente se propaga por hijuelos y se trasplanta a las orillas de las milpas, donde se deja crecer para formar las terrazas en los diferentes sistemas agrícolas de laderas. Una vez que florea, éste empieza a morir.

El objetivo de la producción y plantación de maguey es, que a largo plazo se obtenga mezcal para después llevarlo a la envasadora y venderlo en mercados internacionales, generando con esto empleo local. Con este programa, en el caso de la producción, se benefician casi 3,000 personas de las comunidades de Trapiche Viejo, Ajuatetla, La Esperanza, Chilapa y Topiltepec, por mencionar algunas; actualmente se está empezando a trabajar con otros pequeños viveros de las comunidades de Xocoyolzintla y Tlalixtlahuacán.

Con el programa de plantación se benefician 13 comunidades y alrededor de 4,900 personas, por lo que se le da una protección especial para que se siga reproduciendo, ya que está comprobado que de esta planta se obtienen bastantes beneficios para la humanidad.

Es recomendable que cuando el maguey suelte sus hijuelos, busquemos un lugar para sembrarlos, ya que se ha demostrado la infinidad de usos que tiene esta planta, por ejemplo, el «agua miel», se usa para curar las inflamaciones. También se dice lo mismo del pulque que sirve para aumentar la sangre.

Las hojas son usadas para curar la gastritis, diabetes, granos enterrados, cicatrizar heridas y para aliviar la tos. Además, se emplea en enfermedades del sistema digestivo, endocrino, heridas y desórdenes del sistema respiratorio y cutáneo.

La recolecta y aprovechamiento de los diferentes productos que provee el maguey, se realizan durante todo el año. El maguey se prepara o capa justo antes de que emerja el escapo floral, para la extracción del aguamiel; éste produce dicho líquido durante 6 a 9 meses, según el cuidado que se le de en el proceso del raspado.

Las flores se colectan principalmente en época de secas. Después de florear se pueden cortar las hojas o pencas para la extracción de fibras de mixiote y para la elaboración de la barbacoa.

En los meses de abril y mayo, se recolecta también el gusano de maguey que se encuentra refugiado entre el tejido de las hojas, para lo cual, la planta tiene que ser destruida, por eso es recomendable hacerlo después de que el maguey floreció; sin embargo, no siempre se hace esto por la gran demanda del producto.

Crean combustible no contaminante del maguey y la caña de azúcar.

El investigador del IPN, Sergio Trejo Estrada, informó que en Puebla, Tlaxcala e Hidalgo, se desarrollará un proyecto de biotecnología industrial agrícola para obtener un combustible no contaminante del maguey y la caña de azúcar.

El investigador del Centro de Investigaciones en Ciencias Aplicadas del IPN, señaló en entrevista que el proyecto consiste en destilar alcohol de agaves y caña de azúcar. Precisó que en Puebla e Hidalgo, el proyecto tendrá un retraso debido a las contingencias meteorológicas en las zonas donde habrá de impulsarse, pero en Tlaxcala se aplicará en un plazo de dos años en dos ranchos de Nanacamilpa y Calpulalpan.

En esas áreas, comentó, se sembrarán hasta 45 hectáreas de maguey para obtener alcohol carburante a partir de las insulinas y azúcares, que al destilarse se convertirán en el alcohol carburante, cuyo fin es reducir la contaminación ambiental por combustión en automotores.

Explicó que este proyecto ya fue aplicado en pruebas, en el Valle de México, en automóviles de estudiantes del IPN, combinando el alcohol carburante obtenido de la destilación de magueyes y caña de azúcar.

Añadió que se utilizó 10 por ciento de alcohol carburante con 90 por ciento de gasolina, reduciéndose hasta en 50 por ciento la emisión de óxido de carbono y otros gases resultado de la combustión en automotores.

Un beneficio adicional del proyecto, dijo el investigador, es dar utilidad a las áreas sembradas de maguey que se encuentran destinadas a la producción de aguamiel, para pulque y cuya producción ya no es rentable.

Otra anécdota:

Muchos autores piensan que la primera sílaba de la palabra México, se origina de la palabra nahuatl metl, maguey.

La razón de que esta raíz haya seducido a muchos autores, es que en el Códice Mendocino, el fundador mítico de México es representado como un maguey, sobre la espalda Tzin (tli), esto es, Metzin o Mexitzin. Igualmente, por el hecho que la planta del maguey tiene relación con una agricultura estable.

Beatriz Oliver Vega
Investigación del I P N

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