Calacas flacas «Calaveritas»

Calacas flacas
Calaveritas
Ricardo Yáñez
La Jornada

Qué frescas décimas hace,
hacía, pues ya murió
ese Frino. Nos dejó,
sólo un requiescat in pace.
Brindo por él con tepache
con tejuino y con pozol.
Algo neblinoso el sol
está, pero muy contento
porque frinal el comento
nos queda, el mejor sotol.

*

Ya se murió Eugenia León,
se la llevó la Catrina.
Voz ninguna hubo más fina,
pero así las cosas son.
Se murió Eugenia… Ay, cabrón,
¿quién como ella cantará
de la luz y alumbrará
nuestro camino sin suerte?
Vino por ella la muerte,
mas su voz conmigo está.

*

A Feliciano Carrasco
la Calaca se llevó.
Fue al Macario y se encontró
de mezcales un atasco.
¿Tlayudas hay? Aunque masco
y mastico muy, muy mal,
creo que con algún mezcal
de Chanita bienvenido
me entretengo. Bien sabido
es que el ambiente es cordial.
Se entretuvo, pero cuál,
no olvidó su cometido.

*

Kevin y Zindu triunfaban
una vez más, siempremente,
pero la Muerte inclemente,
ella es así, ¿dónde estaban,
les dice, no que cantaban?
Hoy pura armonía de huesos,
inquietos, sí, aunque algo tiesos,
son aquestos camaradas.
Les tocó siete de espadas,
de oros no. Tristes sucesos
son los que canto, no aviesos.
¿Lo parecen? A trompadas
con la de la azada fueron
a agarrarse y no pudieron.
Cuántas letras bien cantadas
en la fosa se perdieron.

*

Allá viene el Hueso, ve
cómo sabe tanto y tanto,
que, estremecido esperanto,
no le entiendo. Pero sé
que él mejor sabe que yo
lo que cómo soportó
mi cacumen no saber,
me pregunto. Habrá que ver
eso, si un tiempito queda,
mas ya la Muerte se enreda
en sus tobillos. ¿Qué hacer?

*

Se nos murió aquel Patraka
al que tanto la Calaca
la vida le perdonó,
porque, entusiasmada o no,
en el poeta su flaca,
dura figura encontró.
Mi corazón no se aplaca,
diz, desque me enamoré.
Cómo acabará no sé
este mi poeta escénico,
para mí muy más que arsénico.
Pero al fin me lo llevé.

*

Ya se murió Serrat Juan
o Joan, la cosa es cierta.
La Muerte llegó a su puerta
y, después de un tantantán
(nadie abrió), pues ahí te van
todos mis perros, Juanito.
Hoy yo de ti necesito,
como nadie antes, de ti.
Por ti vine, vueltas di,
antes de llegar; te quiero.
Hoy te toca ser el cero,
yo siempre infinito fui.

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