Raquel Tibol, Eugenia Meyer, Claudia Canales y Cristina Pacheco

Miradas convergentes Raquel Tibol, Eugenia Meyer, Claudia Canales y Cristina Pacheco

Omar López Monroy

Hoy la fotografía ya no busca su legitimación como medio de expresión artístico, sino que es parte fundamental del arte contemporáneo con todo lo que eso implica. La reivindicación artística de la fotografía mexicana –y en buena medida latinoamericana – en la segunda mitad del siglo pasado fue un logro principalmente encausado por el grupo de fotógrafas y fotógrafos en torno al Consejo Mexicano de Fotografía (CMF), impulso al cual se sumaron periodistas, investigadores e intelectuales de la época. Tal es el caso de Raquel Tibol (1923-2015), Eugenia Meyer, Claudia Canales y Cristina Pacheco; estas cuatro mujeres crearon en su momento trabajos pioneros que convergen desde sus diferentes ámbitos profesionales y miradas en el quehacer fotográfico.

 

Raquel Tibol: luz propia

Raquel Tibol es una figura cimera en la historia de la crítica de arte en nuestro país, cuyos aportes en la reivindicación de la fotografía son importantes. A decir de la fotógrafa Lizeth Arauz, Raquel “era una mujer con mucha contundencia y generosidad en sus palabras, abierta al escrutinio de la imagen y el arte”; durante su paso por el periodismo, a Lizeth le tocó retratar y escuchar a la incansable Raquel. La maestra Tibol promovió el medio fotográfico en México en los diversos espacios donde ejercía su labor periodística: los programas televisivos La plástica y la crítica y Aproximaciones, auspiciados por Canal Once, y en el semanario Proceso.

Raquel Tibol participó en las primeras reuniones de aquel grupo de entusiastas de la fotografía que decantaría en la conformación del Consejo Mexicano de Fotografía en 1978. Del contexto de dichas reuniones en torno al impulso de la revaloración del arte fotográfico da cuenta en el libro Episodios fotográficos (1989), en el cual se reúne buena parte de sus textos en torno a la fotografía, y merece una relectura crítica, ya que muchos de sus abordajes a temas y autores son los primeros en su tipo. Su libro Ser y ver. Mujeres en las artes visuales (2002), al igual que Episodios fotográficos está basado en publicaciones periodísticas y es un esfuerzo por visibilizar el trabajo de mujeres en las artes. En el volumen aborda el trabajo de fotógrafas destacadas como Lola Álvarez Bravo.

El surgimiento del Centro Mexicano de Fotografía está vinculado a los procesos históricos del país, que durante las primeras décadas de la segunda mitad del siglo XX vivió una violencia a veces focalizada en contra de las voces disidentes y otras como método de control. De tal suerte, se suscitaron algunos ajustes en los poderes políticos, económicos y fácticos del país, coincidentes con cambios en ese mismo sentido a nivel mundial. En ese contexto, el naciente Consejo impulsó la realización del I Coloquio de Fotografía Latinoamericana en 1978, en Ciudad de México, el cual es hoy un hito en la historia de la fotografía Latinoamérica en términos de su alcance mediático y trabajo colectivo.

 

Eugenia Meyer: tan sólo el principio…

Como parte del coloquio se presentaron tres exposiciones fotográficas en México en tres de los principales recintos museísticos del país –algo inédito en su momento; una de dichas exposiciones fue la muestra Hecho en Latinoamérica, que buscaba mostrar el trabajo actual de los creadores latinos a lo largo del continente–, Raquel Tibol participó como ponente en el coloquio y fue jurado para la conformación de dicha muestra. Las otras dos exposiciones eran parte de la investigación Imagen histórica de la fotografía en México, a cargo de la doctora Eugenia Meyer, pionera en la investigación de la historia de la fotografía en México, de lo que se generó una publicación, la cual es hoy un documento valioso en sí mismo. Una exposición estaba dedicada a revisar la producción fotográfica del siglo XIX, y la otra el trabajo realizado por las y los fotógrafos mexicanos en la primera mitad del siglo XX.

Sin duda, este aporte desde el ámbito académico ayudó a consolidar el trabajo de esta generación de hacedores de imágenes, sentando las bases para el estudio de la historia de la fotografía en México. “Nuestro esfuerzo es tan sólo el principio”, escribió al respecto en dicha publicación la doctora Eugenia Meyer. Aunando a eso, la doctora Meyer ha realizado una importante labor formativa de varias generaciones de historiadores en el arte fotográfico.

 

Claudia Canales: geografía fotográfica de México

Por su parte, la doctora Claudia Canales, quien también participó en la investigación de Imagen histórica de la fotografía en México con su trabajo en torno al fotógrafo Romualdo García, se ha convertido en una referencia obligada en la historia del arte fotográfico nacional. Al respecto, la doctora Canales refirió en un texto donde rememora sus aportes al medio fotográfico, que en efecto su investigación “inaugurará una serie de estudios que pronto habrían de formar la geografía fotográfica de México”.

La obra de Romualdo tiene muchas lecturas; a la vez que documenta una época, es un mundo en sí mismo que la doctora Claudia revela en su libro Romualdo García, un fotógrafo, una ciudad, una época (1980). La revaloración de este autor llevó a que su obra se presentara en el Palacio de Bellas Artes como parte del II Coloquio de Fotografía Latinoamericana impulsado por el CMF, realizado en 1981, en Ciudad de México. Esta muestra es un antecedente de la exposición Nosotros fuimos. Grandes estudios fotográficos de la Ciudad de México, presentada en 2015 en el Palacio de Bellas Artes.

 

Cristina Pacheco: el ser humano tras la cámara

La incansable escritora Cristina Pacheco, referente obligado en el ámbito periodístico mexicano, publicó en 1988 el libro La luz de México. Entrevistas con pintores y fotógrafos, una recopilación del trabajo de la autora originalmente publicado casi en su totalidad en la revista Siempre! entre 1978 y 1988. Carlos Monsiváis, otro promotor del quehacer fotográfico, menciona en el prólogo de la publicación que los lectores de la maestra Cristina “le debemos crónicas y reportajes excelentes, en su conjunto una de las versiones más consistentes de la vida mexicana” –la primera entrevista del libro está dedicada a Raquel Tibol.

Los fotógrafos entrevistados habían comenzado sus trayectorias en la época postrevolucionaria o cercana a la mitad del siglo XX; varios de ellos son figuras medulares en la historia de la fotografía nacional: Lola Álvarez Bravo, Héctor García y Manuel Álvarez Bravo. Hoy, esta obra tejida con esmero y cariño es una hoja de ruta para periodistas, fotógrafas e interesados en el arte fotográfico mexicano.

Este trabajo de Cristiana Pacheco es una forma de apuntalar la fotografía como parte indiscutible del arte y, al igual que el de Raquel Tibol, da cuenta a través del periodismo de los procesos culturales que ha vivido nuestro país. La genialidad de esta autora para contar historias dentro de otras historias enriquece la lectura del libro; a través de la pregunta certera logra revelar al ser humano detrás de la cámara: el mundo de las imágenes florece.

 

En perspectiva

El trabajo de estas cuatro mujeres fue parte de la reivindicación de la fotografía mexicana como medio de expresión artística generado principalmente en las décadas de 1970 y 1980, impulso vanguardista que no se ha vuelto a ver con tal contundencia y que resultó una forma de incidir en la tradición hasta convertirse, en la actualidad, en parte de la historia de la fotografía mexicana reciente.

Finalmente, como lo refiere la también profesora de fotografía Lizeth Arauz –cuya obra se podrá apreciar en julio y agosto próximos en la Galería José María Velasco de Ciudad de México, y en sus redes sociales: @xquedafoto y @lizetharauz–, no debe dejar de abordarse el tema de las mujeres en el quehacer fotográfico, ya que aún existe menos visibilidad para su trabajo respecto al de los hombres.

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