El londinense Museo Freud recorre los lazos del padre del sicoanálisis con Latinoamérica

El londinense Museo Freud recorre los lazos del padre del sicoanálisis con Latinoamérica

La muestra destaca el interés del neurólogo por la región y cómo se esparcieron sus ideas a las masas

Sigmund Freud se entusiasmó con el uso de la coca en Bolivia y Perú, de donde es la vasija moche; luego, una estatuilla de terracota de un hombre arrodillado de México c. 100 aC-250 dC  y una Virgen de barro negro de México de mediados del siglo XX, todas, pertenecientes a la colección de antigüedades del sicoanalista.
Afp
La Jornada

Londres.

Con el nombre de Freud y Latinoamérica, el museo londinense dedicado al padre del sicoanálisis inauguró hace unos días una exposición sobre el gran eco de las ideas del neurólogo austriaco en una zona que nunca visitó.

Durante las últimas décadas, Latinoamérica fue ampliamente aceptada como el centro del sicoanálisis en el mundo. Queríamos descubrir las primeras historias entre la región y Freud, explica la comisaria de la exposición, Jamie Ruers.

Hay mayor proporción de sicoanalistas en América Latina que en Europa, añade Ruers, quien destaca también que uno de los grupos más altos de visitantes al museo proviene de América Latina, especialmente Argentina y Brasil.

El Museo de Freud, en el barrio londinense de Hampstead, fue la casa del neurólogo y su familia desde que escaparon a la anexión nazi de Austria en 1938; en ella vivió su hija menor Anna, también destacada sicoanalista, hasta 1982.

La exposición, que se podrá contemplar hasta el 14 de julio, muestra cartas personales, fotografías, libros, esculturas y objetos de la colección de antigüedades de Freud, todos de América Latina.

Muchas de estas piezas fueron enviadas a Freud por admiradores y seguidores, explica la comisaria de la muestra.

La exposición destaca que “Buenos Aires tiene el mayor número de sicoanalistas per cápita del mundo.

En Argentina entró más fácil que en otros países europeos porque no había una tradición siquiátrica y sicológica establecida, por lo que era mucho más permeable a cualquier idea externa, señala el argentino Mariano Ben Plotkin, autor junto con el chileno Mariano Ruperthuz Honorato del libro Estimado doctor Freud.

Ambos asesoraron al museo para la exposición y están presentes en Londres.

En opinión de Ben Plotkin, se venía dando un proceso de modernización en la sociedad latinoamericana, por lo que en los sectores urbanos había gran receptividad de cualquier cosa que viniera de Europa.

Para el autor del libro, se dio un sincretismo cultural que logró juntar cosas que otros países europeos no habrían podido. Freud permitía unas combinaciones que en Europa habrían sido inaceptables.

Ben Plotkin explica que en el sicoanálisis se daba la convergencia de una metodología médica muy moderna con obsesiones antiguas, como el tema de los sueños. De pronto había una técnica científica que permitía hablar de ellos, de cosas de la cultura popular desde un discurso científico moderno.

Para su colega chileno Ruperthuz, desde los años 70 en adelante, el sicoanálisis se convirtió en parte de la vida cotidiana en Latinoamérica. Es un tema cultural.

En la exposición se pueden escuchar algunos extractos de antiguos programas de radio de Brasil sobre los sueños y revistas de México y Argentina de las décadas de 1950 y 1960, que muestran cómo se llevó el sicoanálisis a las masas, según Ruers.

La exposición muestra una serie de fotos de la germano-argentina Grete Stern, titulada Sueños, realizada para una revista femenina bonaerense, de 1948 a 1951, que iban a una columna titulada El sicoanálisis le ayudará.

Freud nunca viajó a América Latina, aunque escribió muchas cartas y recibió a visitantes latinoamericanos en Viena y Londres, señala Ruers.

Entre los ejemplos de la expansión del sicoanálisis en Latinoamérica, la exposición narra cómo el médico negro brasileño Juliano Moreira, hijo de esclavos, recogió las ideas de Freud y las hizo circular por todo Brasil.

El entusiasmo de Freud por Latinoamérica continuó con la redacción de un libro en 1884 sobre el empleo de la cocaína, en el que analiza los usos de la planta de coca en Bolivia y Perú.

En la década de 1920, Freud entabló una estrecha relación con el siquiatra peruano Honorio Delgado, a quien describió como su primer amigo extranjero, intercambiando cartas, libros y regalos durante las décadas siguientes, que se pueden ver en la muestra.

Cuando Sigmund Freud se mudó a Londres pudo traer 34 de sus 62 libros latinoamericanos, muchos de los cuales tenían dedicatorias de sus autores, mismos que también se pueden contemplar en la exposición.

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