Los que nacen en cuna de oro;Aprendan

www.eloficiodehistoriar.com.mx  a todos sus lectores les desea una feliz navidad y un próspero año 2010 y nosotros esperamos seguir contando con ustedes y mejorar nuestro trabajo. 

Los que nacen en cunas de oro
colgadas de seda,
que le imiten y aprendan humildes
a amar la pobreza.
 

Los que nacen en cuna de pajas,
sus ojos conviertan
al humilde portal de la humilde
Belén de Judea.
 

Es preciso que el mundo lo escuche,
que el mundo lo sepa;
que lo digan la espada y la pluma,
la lira y la lengua;
 

la campana y el órgano grave,
la voz de la Iglesia,
la cristiana legión que el divino
Misterio hoy celebra;
 

y los mismos angélicos coros
que al mundo trajeran
—¡mensajeros benditos del Cielo!—
la divina nueva.
 

Ha nacido el que es Rey de los Cielos
y Rey de la Tierra,
reclinado en un pobre pesebre…
¡Señor, no más pruebas!…
 

No la aguda corona de espinas,
no la Cruz a cuestas,
no el escarnio de inicuos verdugos,
la injuria y la afrenta…
 

No muriendo en la Cruz, des al mundo
de tu amor nuevas pruebas;
que, naciendo en un pobre pesebre
las distes inmensas…
. . . . . . . . . .
 

Los que nacen en cuna de pajas,
amen su pobreza.
Los que nacen en cuna de oro,
que aprendan, que aprendan…
 José M. Gabriel y Galán
(Poeta español, 1870-1905)
 

Un paseo por la Alameda de Querétaro

El Paseo de la Alameda

José Félix Zavala 

C

on la celebración de 40 corridas de toros, para recolectar un fondo de cuatro mil pesos, necesarios para la empresa, un terreno donado por Ramón Samaniego,  propietario de la Hacienda de Carretas, la plantación de 1341 árboles, el permiso del Virrey Miguel De La Grúa y la iniciativa del Corregidor Ignacio Ruiz Calado, para 1804, Querétaro tenía “su Paseo de la Alameda”. 

  

S

e pensó en un paseo alamedado en Querétaro, allá por el año de 1793, y en su lujo, estaba planeado, una fachada hermosa, de arcos triunfales, de diferentes órdenes de estilo, cuatro pórticos monumentales, una gran fuente al centro, con esculturas de las nueve musas y de los grandes hombres de la literatura universal. 

El proyecto de un paseo arbolado en la ciudad, al estilo del Paseo de Bucareli, en la ciudad de México o al estilo de “paseos arbolados y ajardinados” de algunas ciudades europeas, quedó  desde el inicio en solo una ilusión para nuestra ciudad. 

 

P

ara tan admirable paseo, se pensó, en más de cien hectáreas, ubicadas entre los cascos de las haciendas de Casa Blanca y Carretas, tendría una balaustrada y cuatro pórticos monumentales en los estilos: Dórico, jónico, corinto y barroco, una fuente monumental rodeada de las nueve musas, un corredor con las esculturas de los hombres de la literatura universal. 

Por los jardines y arboledas de La Alameda actual, entre merolicos, adivinadores de la suerte, acróbatas y carruseles, ha paseado el pueblo queretano, desde principios del siglo XlX hasta nuestros días. Son ya más de 200 años, de este grato paseo.

   

 

N

uestro paseo, La Alameda, ha tenido en su interior, al paso de su historia, y del tiempo, lo mismo que para nuestra recreación: un hipódromo, palenque de gallos, paseos en carretas, bicicletas de alquiler y en sus alrededores, pista de circo y el famoso tianguis, conocido como “Pueblo Nuevo”. 

También han paseado por sus jardines, los emperadores, Maximiliano y Agustín I, el dictador Porfirio Díaz, lo mismo que el presidente Francisco I. Madero y los diputados constituyentes de 1917, los villistas y el famoso compositor López Alavez, además de Guillermo Prieto. 

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L

os primeros automóviles y la primera estación del ferrocarril, también estuvieron junto a La Alameda, pero ésta, a pesar de los muchos contratiempos y utilidades que ha tenido, como su destrucción con el sitio de Querétaro por los liberales contra los imperialistas, jamás ha dejado de ser, centro de reunión y paseo obligado para los habitantes de la ciudad. 

Si se consigue formar una alameda y que en ella, como se carece de otro paseo, existan las gentes de toda esfera, no hay duda en que se remediarán muchos excesos.

 

 

E

l 5 de febrero de 1988 fue reinaugurada por el entonces Presidente de la República, fue rodeada de rejas, curados sus árboles, cuidados sus jardines, aseados y remodelados su fuente, kiosco, bancas, etc. Su actual remodelación. Fue un 15 de septiembre de 1897 cuando fue inaugurada por primera vez.  

Existe en nuestra Alameda un conjunto escultórico, obra de Juan Velasco Perdomo, en atención a la anécdota del cronista J. Guadalupe Ramírez Álvarez, quien dice que en ese lugar de La Alameda, nuestro queridísimo amigo, – ya fallecido -, el compositor oaxaqueño, José López Alavez, compuso “La Canción Mixteca”, mientras era soldado villista (1915) en su paso por la ciudad. 

El 20 de noviembre de 1988 fue inaugurada en solemne ceremonia y puesta al público esta obra, de Juan Velasco Perdomo. 

 

D

e José Mariano Orihuela, maestro agrimensor, de marcada influencia neo-clásica, fue el proyecto original, de cómo sería nuestra Alameda, intento nunca realizado completamente. 

El Corregidor de Letras de Querétaro, Ignacio Ruiz Calado, pensó con acierto en la necesidad de este paseo, lo que sería la última obra de importancia en el equipamiento urbano de la ciudad, en pleno apogeo virreinal.

  

Los tesoros mayas; Calakmul

Los tesoros de Calakmul  

Alfonso Cebreros* 

 

La Jornada  

Quizá la grandeza” no está de moda, como no está de moda lo trascendental, pero es muy difícil seguir viviendo sin la esperanza de toparse con lo extraordinario. (Harold Bloom, Genios, 2002) 

1. En Calakmul oficia un sacerdote maya: Ramón Carrasco, jefe del proyecto desde 1993, poseedor de conocimientos profundos y aun desconocidos sobre el sitio y la cultura maya; capaz de interpretarlos a pesar de su complejidad y sabedor de su significado, religioso y tecnológico (dimensiones no contradictorias). Cuando habla de esta cultura lo hace con fervor, sencillez y sabiduría. 

Por respeto a él y en espera de que lo publique, no adelantamos lo que compartió en lo que fue una cátedra in situ y luego tomando un café. Lo que sí podemos adelantar es que lo que él ha descubierto cambiará muchas ideas sobre los mayas. Su concepto de la cueva como matriz generadora, asiento de la “montaña sagrada”, ilumina muchos aspectos que sólo se prestaban a especulaciones. 

2. La magnificencia del sitio, desde el camino a través de la selva y su fauna y vegetación, hasta la magnitud y complejidad de las plazas y estructuras. Su antigüedad muestra que hay que recorrer el reloj arqueológico hacia atrás. Las grandes construcciones y sitios urbanos, la capacidad de producción agrícola y manejo hidráulico para grandes poblaciones, los conceptos religiosos, etcétera, no fueron del clásico, sino del preclásico, por usar la clasificación habitual, pero quizá se requiera una clasificación nueva. 

3. La poca atención al sitio no es del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) como me consta, es del Estado, país o gobierno, como queramos. Seguimos pensando que invertir en cultura no es negocio, pero eso es lo que nos hace diferentes. Tan sólo este sitio sería suficiente para atraer a miles de visitantes, pero falta infraestructura (¿dónde hemos oído esto?) El sur de Campeche podría vivir de su riqueza arqueológica, pero falta ponerla en las prioridades nacionales, en la coordinación federalista e incluso en el orgullo de tener algo así. El propio gobierno del estado debería considerar apoyar al INAH. De 25 mil podría pasarse a 200 mil visitantes, con la derrama económica que eso significa. En una ruta de 110 kilómetros está Calakmul, Balamkú, Chicanná, Becan y Xpujil. La carretera se está ampliando, y con un poco más de inversión se captaría a turismo de alto ingreso –y también masivo– que quiere ver historia y biodiversidad. 

Un dato o dos: en Calakmul trabajan en restauración cinco chicas españolas, que pagaron sus gastos para venir, algunas desde hace tres años y que ahora saben que se acabó el presupuesto y como dijo una de ellas: ¿qué voy a hacer? Espero que en 2010 la situación sea diferente, porque el Congreso regresó al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes todo o casi todo el presupuesto que parecía haber perdido. Es cuestión de prioridades, y hay el potencial de dar vida económica a una región pobre, ahora con un solo hotel de buen nivel y otros para “mochileros”, que hoy es visitada más por extranjeros que por mexicanos.

4. Calakmul es vecino cercano de El Mirador, en Guatemala, famoso por la altura y volumen de su pirámide (dicen que más voluminosa que las de Egipto), también del preclásico. La diferencia: hace pocos meses descubrieron un friso de estuco con un simbolismo importante, en pobres condiciones de mantenimiento. La acción que tomaron fue invitar a CNN a divulgar el descubrimiento, (ver Destinos, 21 y 22 de noviembre). Este sitio se hará famoso y Calakmul seguirá a nivel de especialistas y turistas europeos. Por cierto, El Mirador está bajo la supervisión de una mexicana, pero en el documental sólo aparece el doctor Hansen, nuevo héroe de la arqueología. 

5.¿Qué tiene Calakmul? 

a) Más de 6 mil estructuras en 30 kilómetros cuadrados, aunque era mayor y hay mucho por descubrir. 

b) Tumbas y máscaras fabulosas (éstas en la ciudad de Campeche). 

c) Los reservorios de agua más importantes de la zona maya, lo que explica su capacidad para sostener una gran población. Varios subsisten hasta la fecha, por lo que algo hicieron bien. 

d) Su influencia cultural, tan extensa que puede ubicarse entre las dos grandes capitales mayas; y su naturaleza exuberante. El estar dentro de una gran reserva de la biosfera lo convierte en un santuario de especies casi extintas y en un jardín botánico, lo cual por sí solo es otro atractivo. 

e) Pero el secreto es la combinación de mascarones y frisos fabulosos de 2 mil 400 años de antigüedad, y mil 700 años después, las pinturas mejor conservadas del mundo maya, que representan un banquete-ofrenda a los reyes con platillos y bebidas que todavía se consumen, como los tamales tobilitos de Campeche, prueba de que la comida popular mexicana es de las más tradicionales y antiguas, y que su ingrediente principal, el maíz, era y es el ingrediente principal. Pocos pueblos pueden decirlo y menos demostrarlo. 

En conjunto, estamos ante un sitio extraordinario. 

Con un poco de esfuerzo y de imaginación, Calakmul sería un gran evento en el programa del México independiente y revolucionario. Quizá lo que allí tenemos sea uno de los mejores símbolos de nuestra identidad. No merece estar escondido; con la debida protección debe ser conocido por todo México. 

Sin desconocer a quienes lo precedieron, como al doctor Folan, que aún vive en Campeche, Ramón Carrasco nos ha entregado un tesoro. Ojalá no lo desperdiciemos como tantos otros en la historia de México. 

Sé que hay grandes proyectos para el sitio, ojalá el INAH reciba lo necesario y sobre todo, se reconozca el trabajo de un gran mexicano y por qué no, de las chicas españolas que escogieron vivir en plena selva, bajo la guía de este chamán que en lugar de oscuridad nos ofrece, con seriedad, una nueva matriz de conocimientos sobre una de las grandes culturas de la humanidad. 

*(Coautor de El arte maya de Jonuta)