El Mercado del Tepetate en Querétaro

El Mercado del Tepetate30 Aniversario  

El árbol de maravillas es el maguey, de quien los nuevos o chapetones, suelen escribir milagros, que da agua y vino,  aceite y vinagre, miel y  arrope,  hilo,   y agujas,  y otras cien cosas más.

 En la esquina en que convergen las calles de Invierno, Luis Moya y Juan Álvarez, empieza y se distribuye en pulquerías, el barrio del Tepetate: El Cachete, El Maguey, La Atómica, entre muchas, aquí también se sitúa la porfiriana estación del tren, barrio que contempla a diario el paso de La Burrita y El Nueve.

 

 

 

  

San Roque y sus campanas son quienes convocan a este barrio, donde han desaparecido sus callejones y muy cerca la capilla de indios de Santa Catarina mantiene a la Virgen de La Candelaria como Milagrosa, a pesar de que estuvo empeñada en una pulquería más de alguna vez.

 

El escuadrón de la muerte. Se deshace y se rehace continuamente, retan a la vida hasta que se van con ella. Recordemos:

 

La voz pulque proviene del náhuatl poliuhqui, ”descompuesto”, ”echado a perder”, pero en náhuatl se le sigue llamando octli, nombre genérico para ”vino” o bebida embriagante. A menudo se le llama con las voces neutle o neutli, derivados del náhuatl necuhtli, ”miel”.

 

Hay música de viento, aquí se recuerda a los Guarda cuarteles, El Gallo en la madrugada de vísperas de la fiesta de septiembre y las farolas, que han dejado de existir.

  

En el Jardín de los Platitos, donde bancas y piso son de tejo, fue el lugar para contratar serenatas. Bajo el puente, se miran a  los rieleros con taco de papa, nopal y camarón en mano. El 3 de mayo y el primero de septiembre son días de fiesta.

 

Del Maguey, el tronco, que es grueso, cuando está tierno le cortan y queda una concavidad grande, donde sube la sustancia de la raíz, y es un licor que se bebe como agua, y es fresco y dulce; este mismo, cocido, se hace como vino, y dejándolo acedar se vuelve vinagre; y apurándolo más al fuego es como miel; y a medio cocer, sirve de arrope, y es de buen sabor y sano; y a mi parecer es mejor que arrope de uvas.

 

El más antiguo recuerdo que tiene del mercado del Tepetate José Eustaquio Reyes, siempre líder, es cuando en 1944 el Mercado del Tepetate se tendía sobre la antigua calle de Porfirio Díaz, que hoy conocemos como Héroes de Nacozari y de que en los tiempos de Manuel González Cossío (1967) fue llevado a la calle de Invierno.

  

Años después, (1978) siendo Presidente Municipal, Mariano Palacios Alcocer, se construyó “el mercado nuevo” en el lugar donde ahora se encuentra, y en esta administración municipal fue remozado.

 

El consumo del pulque formó parte de rituales y ceremonias muy extendidas en nuestros antiguos pueblos que se vinculaban con otros órdenes sagrados como el juego de pelota y las ceremonias de curación.

  

A su alrededor se ha constituido un tianguis, los sábados y domingos, y  las puertas de las calles que convergen a él, se han vuelto comercio de todo tipo, haciendo de este rincón, el Centro Comercial de La Otra Banda, más importante y más antiguo, donde el pueblo recurre como en la época prehispánica a sus antiguas formas de compra-venta y relación.

  

La pila del Tepetate, y la Capilla del Sagrado Corazón permanecen guardadas en sigilo en las esquinas frontales de este mercado. Queda el recuerdo de la asociación de vendedores de la estación, donde la pedrería queretana (ópalo) y las gorditas de migaja, hacían la venta con los pasajeros que topaban con Querétaro.  ¡Aretes n!, ¡aretes n!

  

La planta del maguey, el agave atrovirens, sorprendió a los primeros españoles que llegaron a los territorios mesoamericanos.

  

Permanece aún la Cantina del General, o del “Gene”, como usted le quiera llamar y la de “Chava Invita”.

  

Los alcanfores fueron transformados, y los cientos de vagones que ahí estacionados albergaban a las familias de los rieleros dejaron de existir y junto con ellos las miles de plantas floridas que les acompañaban. Los Alcanfores desde entonces lloran su soledad y ya no forman parte de la vida queretana.

  

Don José Eustaquio relata que los “tianguistas” han dado fin a los “mercados”,  se ven  las fondas concurridas con toda clase de comida tradicional que llenan de olores y sabores el barrio del Tepetate, los floristas engalanan la salida del mercado, los verduleros y fruteros corren tras la báscula. Querétaro Prehispánico, sobrevive en el Tepetate.

 

La palabra maguey es de origen taíno. En náhuatl es metl, nombre vinculado con la voz mayauetl,  divinidad femenina asociada con la planta misma.

 

Del Centro  se llega al barrio por El Puente Grande, se pasa por la calle de los hoteles, Primavera, se voltea a ver de reojo el Jardín de Los Platitos. Una máquina de vapor, vuelta monumento, nos acerca a la evocación del Querétaro decimonónico y al porfiriato afrancesado.

  

La voz tlachiquilizpan se traduce como ”estación” o ”época del año” en que se extrae el aguamiel y  la voz tlachiquiliztli como ”raedura” o Raspador de maguey.

  

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