Colegio y Beaterio de Carmelitas en Querétaro

En el Beaterio de Carmelitas. Ahora con adoración perpetua

Por primera vez en la historia de la Diócesis de Querétaro tendremos un templo expiatorio con Adoración Perpetua, donde todos los fieles podrán visitar al Santísimo las 24 horas del día y los 365 días del año. En inauguración estuvieron presentes el Secretario de Gobierno, Alfredo Botello Montes y el Obispo Mario De Gasperín.

 

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Asi en el centro de la ciudad, al finalizar la calle que divide al convento de Capuchinas, se encuentra el Real Colegio Beaterio del Señor San José de Hermanas Carmelitas Descalzas, que dentro de su pobreza tuvieron coro, portería y locutorio. Jamás tuvo bienes, ni rentas y sobrevivió mas de cien años a base de limosnas.

El Obispo  Mario De Gasperín, ha decretado que a partir del 12 de Octubre de 2007, que el Oratorio del antiguo Beaterio y Colegio de Carmelitas descalzas de la Ciudad  de Querétaro,  sea designado Templo Expiatorio.

El Rector de este templo es el Pbro.  J. Guadalupe Alderete Loza.

Los responsables de esta obra serán los grupos de La Adoración Nocturna, Hombre Nuevo, otras asociaciones  y el pueblo en general.

A las 11:00 hrs. del 12 Octubre, en el marco del Año de la Liturgia y la Piedad Popular, celebró la santa Misa y al concluir ésta realizó la exposición del Santísimo, que permanecerá así las 24 horas del día.

En nuestra Ciudad  de Querétaro, existen el Templo Expiatorio de San José de Gracia en el centro de la ciudad, atendido por los padres Operarios Diocesanos y el Templo Expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús, en la Colonia Jardines de Querétaro, atendido por los Operarios del Reino de Cristo.

Este pasado viernes 12 de octubre  se ha iniciado la Adoración Perpetua en el recién declarado Templo Expiatorio de Carmelitas. El  Obispo Mario De Gasperín  ha presidido la Eucaristía con la que ha dado inicio esta devoción.

 

 

La Adoración Nocturna Mexicana, cuyo director  es el Pbro. José Hernández y el grupo llamado Hombre Nuevo, dirigido por Jorge Alarcón, han sido las asociaciones promotoras de todo esto.

Mons. J. Guadalupe Alderete Loza, ha acogido con gran gusto esta iniciativa, siendo él, rector del Templo de Carmelitas.La adoración permanente Al Santísimo, cuenta con un lugar físico destinado exclusivamente para que en lo personal y como familias y comunidades puedan ir a orar las 24 horas del día.

Durante la Misa fue leído el decreto por el cual el templo de Carmelitas de nuestra ciudad l es desde este 12 de octubre pasado, Templo Expiatorio.

También se ha develado una placa conmemorativa para dejar constancia en la historia de nuestra Ciudad  en donde Ordinario Diocesano ha manifestado su deseo para el bien  de todos los fieles católicos.

El obispo  Mario de Gasperín  oró con los fieles ante el Santísimo,  explicó la importancia este templo expiatorio como lugar de adoración y reconciliación y trascendencia que debe lograrse llegando a transformar cada hogar y a nuestra sociedad.

Terminada la misa el Obispo llevó en procesión solemne la Sagrada Forma entre los fieles que entre cantos, plegarias y un gran respeto se manifestaron por las calles y en el Oratorio de carmelitas. Al terminar la ceremonia, hubo gritos de ¡Viva Cristo Rey y a Santa María de Guadalupe!

Desde hoy, en lo alto, una hermosa custodia dorada se expone en el Templo Expiatorio de Carmelitas al Santísimo, en donde día y noche será bendecido y alabado por quien lo desee.

La austeridad del templo se viste y adorna con las oraciones y cantos de los adoradores perpetuos que hacen un ambiente de recogimiento y devoción.

Guardias de honor, turnos de oración, oración por los sacerdotes de la Diócesis, comunidades religiosas y seminaristas, y muchas iniciativas que se están preparando para animar y alentar la oración día y noche.El Templo Expiatorio de Carmelitas, está ubicado en Ocampo y Balvanera, en el centro  de nuestra ciudad. El templo estará abierto las 24 horas.

Carmelitas

Real Colegio y Beaterio del Señor San José

 

 La hermana María Magdalena del Espíritu Santo, mujer fuerte y de elevados pensamientos, comenzó a fines de 1736 a reunir doncellas pobres para fundar en esta ciudad un Beaterio de Carmelitas que observaran la regla de santa Teresa de Ávila, con la asesoría espiritual del fraile carmelita,  Simón de la Expectación. 

Las primeras seis doncellas reunidas por esta gran mujer, comenzaron su retiro en la casa de Antonia de Castilla, a los seis meses les fue recogida la casa y con gran dolor buscaron otra casa, hasta que al ingreso de tres doncellas, familiares del  P. Diego Colchado les  hizo donación de una casita donde ahora se encuentra el templo y Beaterio. 

Su primer bienhechor fue el virrey y arzobispo de México Juan Antonio de Vizarrón y Eguiarreta, concediéndoles domicilio oficial y capellán propio. 

El beaterio fue iniciado en 1739 de manera informal, estuvo sujeto al ordinario. Se creó con la finalidad de albergar  y educar a doncellas pobres, que no podían pagar su dote. Para 1751, aún no habían podido obtener el permiso definitivo. 

Celebraron con gran regocijo la erección de ese pequeño e incipiente Beaterio,  el 19 de marzo de 1750, bajo el patrocinio del Señor San José. 

Se regían por las constituciones redactadas por el Arzobispo de México, Manuel Rubio y Salinas, en la visita que hizo en 1756 y en 1791.El rey las tomó bajo su real patrocinio, emitiendo la real cédula y concediéndoles puerta del oratorio a la calle a favor de los vecinos, para las liturgias. 

El Cardenal Lorenzana estableció en este colegio la enseñanza de niñas, por cédula de 7 de junio de 1791 y el 17 de febrero de 1800, se les concedió la construcción de un nuevo templo y de habitaciones más cómodas, fue síndico del colegio el tercer Marques de la Villa del Villar del Águila y benefactora Doña Josefa Vergara. 

La construcción de este beaterio fue a cargo de Juan Antonio Fernández de Jáuregui y Urrutia, quien siendo síndico del beaterio donó la mayor parte del costo del edificio. Se dedicó el 20 de junio de 1802, día del tránsito del Señor San José. 

Destacaron en este Beaterio, las religiosas; Ceferina de Jesús, Mariana del Padre Eterno, Rosalía del santísimo Sacramento y la india otomí, Salvadora de los Santos, cuya vida ejemplar escribió el padre Antonio Paredes, siendo impresa en 1762. 

Esta insigne india otomí, carmelita descalza, dedicó toda su vida de religiosa a recoger limosnas para su Beaterio, por toda la ciudad y por las haciendas cercanas, muriendo a los 61 años de edad, el 25 de agosto de 1762. 

El convento de carmelitas es de traza humilde, pero sobria y decorosa, las beatas fueron exclaustradas en 1863. Se perdió la huerta que colindaba con la de Capuchinas y el beaterio fue convertido en vecindad. 

“En el corto estrecho del colegio del Señor San José de Carmelitas se mantienen voluntariamente trece hermanas beatas de Nuestra Señora del Carmen, espiritualmente asistidas y dirigidas por un capellán eclesiástico secular y económicamente gobernadas por su rectora. Está sujeto al ordinario y observan la regla de nuestra santa madre Teresa de Jesús, con tanto esmero y vigilancia que anulan a las más austeras y estrechas religiosas de dicho sagrado orden, viven en voluntaria clausura y tienen su oratorio privado en que a la suprema y divina majestad tributan reverentes cultos con sus continuas oraciones y penitentes ejercicios sin tener para sus preciosos mantenimientos renta alguna,  más que las de sus bienhechores que en limosnas  les erogan y ellas con su personal trabajo adquieren”.