Querétaro como ciudad

Querétaro, su traza y su patrimonio

  

Queretha-ro / Nda Maxei / Tlashco / El Gran Juego de Pelota. Purépecha, Otomí, Nahuatl, Español.

  

Querétaro tiene la forma del juego de pelota, llegando  de oriente a poniente se puede ver claramente, está formado por la propia naturaleza, se forma en La Cañada con los dos cerros que la limitan,  el del sur y el del Norte y los montículos del centro-poniente, formando este juego ritual y básico de nuestra cultura.

  

En el otro extremo del valle queretano, donde se encuentra nuestra ciudad, está la pirámide que conocemos como del Cerrito, que no es más que una muestra de un maravilloso asentamiento prehispánico con plazas y altares que viene desde el 300 a.C.

  

Querétaro tiene como símbolo en la época prehispánica un glifo, que consiste en la forma de un juego de pelota.

  

Para poder gozar la Ciudad de Querétaro y ver en ella la traza prehispánica, la traza de la opresión, la traza de su decadencia y la nueva traza de su resurgimiento, es necesario conocer los espacios de sus interiores, de sus exteriores, de sus lugares cívicos y de sus lugares religiosos, y claro está, detenerse en sus arquitecturas monumentales y sólo así podremos ser herederos del legado que esta ciudad deja a sus moradores desde hace 2300 años.

  

Recordemos que la arquitectura prehispánica en sus ciudades reconstruyó el espacio cósmico sagrado, por otro lado, desde entonces se ha buscado y se busca la satisfacción de las necesidades de habitación y los espacios para la producción que en conjunto, atravesando sus diferentes etapas, nos lleva a la ciudad actual.

  

Transformaron y hemos transformado el medio natural donde está asentada nuestra ciudad de Querétaro y crearon y hemos creado nuevos paisajes en el aspecto cultural geográfico, político, administrativo.

  

Nuestra ciudad es el producto de fenómenos naturales, económicos, sociales, de producción, de intercambio, de consumo, de circulación de aprovechamiento y uso del suelo.

  

Conozcamos primeramente la distribución del agua del río por acequias, realizada por Conín, luego por un conducto que se transformará en los 74 arcos y 60 fuentes generando agua limpia nuevamente en nuestra ciudad y últimamente un proyecto de conducir el agua limpia desde el corazón de la sierra, espacio de la cultura mesoamericana del cinabrio, hasta nuestra ciudad.

  

Conoceremos un Querétaro que desde la Loma del Humilladero de la Cruz permitirá a propios y extraños ver los atardeceres más hermosos que se hayan visto por estos contornos.

  

A Querétaro poco se le aprecia en su conjunto y más se le quiere particularizar y eso es un error para poderlo disfrutar como una obra de arte integral.