Tus Derechos Niño…

Tus Derechos, Niño…   Cecilia S. de Loría* 

Tus derechos niño, son los derechos

 De todos los niños del mundo… 

¡Afloran vibrantes!¡Afloran pujantes! ¡Viva esencia de tu serEn su devenir fecundo! 

Tus derechos niño,Están custodiadosEn los arcones doradosDe las conciencias. 

¡Eres materia y espíritu, niño,Eres espíritu y materia! 

Semillas viriles y tiernas semillasEn perfecta amalgama germinan, creando el milagro de tu aliento,El prodigio de tu pensamiento. 

¡Quedando en ti por siempre plasmados, Ancestrales rasgos y sensibilidades! 

Cálida fuente argentada,Con vivos tonos bermejos,Te da a la vida entradaEntre clamores y rezos. 

¡Tú,  infantil fanfarria, lanzas,Hermosa vital clarinada! 

¡Un nuevo ser ha nacido,Se estremece el universo! 

Se escuchan suaves arrullos maternalesDe frondas y de manantiales.Alternan gozosas con trinos las avesSellando los sanos amoresEn regio tapiz de flores 

¡Cintila majestuoso el firmamento! 

Tibio líquido néctar es tu alimento;Fuerzas vitales ignotasSe esparcen por tu aposento,Cuando entre arrullos y besosHeroico surge el diálogo materno: 

¡Sublime enternecedor momento,En el que en labios de cada madre,Gana un rey el universo…! 

Mas regir es servir, niñoY habrás de servir reinando,Habrás de reinar, sirviendo ,¿Tu decálogo?… ¡Tus derechos! 

Mas, aún estos, no son gratuitos, niño:Frutos de la humana concienciaExigen correspondencia.Tú ya habrás de saberlo: 

¡El niño es del mundoY el mundo es del niño! 

Esplendorosamente bello; Rodeado de infinidad de cuerpos celestes 

Y en sí propio dotadoDe vibrantes estructuras naturalesPortadoras de los elementos esencialesPara conservar toda clase de existencia:En la atmósfera, en el aire que respiras;En el suelo y subsuelo, la riqueza que sustenta. 

Y, a flor de tierra,Extensos bosques con fauna prodigiosa,Imponentes cascadas con majestuosos torrentes,Flora extraordinaria, en coloridos vergeles,Vastos mares poblados de ricos tesoros…Y, en la altura: “Una lámpara incandescente de oro,Que te da luz y calor, energía…vida”. 

En este tu Hábitat generoso y pródigoTe esperan, a lo largo de tu existencia,Artes, nobles valores, técnicas, ciencias;Con qué realizar tu más conciente tareaCon qué responder a tu reto más profundo: 

CUMPLIR DIGNAMENTE TU MISION EN EL MUNDO…COMPARTIR FRATERNAL TU AMOR Y RESPETO A LA TIERRA. 

Para lograr tú valiosa meta, niño,Habrás de defender y hacer fructificar,Tus derechos de hoy, que el día de mañana,Te corresponderá otorgar: 

Tu derecho a ser amado, custodiado y respetado,Libre de abusos, de explotación o de engaños;Independientemente de tu raza o condición,Nacionalidad o religión. 

Tu derecho a un nombre y apellidoHeredado o elegidoEl que habrás de respetarY dignamente continuar. 

Y del suelo que te vio nacer,O que amablemente te acoge,El derecho a su BanderaSímbolo de nacionalidad. 

Tu derecho a un buen cobijoDigno de todo fiel hijo,En el que habrás de encontrarAlimento, vestido, medicamento: 

Educación física y mental.Disciplina, formación moral y social.Además de oportuno y válido recreo… 

Mas precediendo a todo esto,Tienes derecho a encontrar y compartir,– esencia espiritual de tu vivir-,El testimonio sano y honestoDe amorosa y responsable vida familiar, 

La que diligente te habrá de conducir,Hacia el ideal que encarna en todo ser,Por el solo hecho de existir;Y es el derecho inalienable de crecerEn armonioso, vibrante contexto,Integrado por todas las razas,Por todos los pueblos, cual dignos miembrosEnarbolando unidos, la dorada banderaDe justicia, de amor y de paz.  

Estos tus humanos derechos, niño…Mas, espera: que proveniente de un lugar lejano,Triste escucho, el llanto de un niño…Quizás esté sufriendo de fríoO de hambre o de soledad,O se encuentre mortalmente heridoEn el alma o en el cuerpo. 

Quizás paria, vive sin derechos…Sin alimento ni abrigo, sin humanos afectosSin deseos cumplidos;Sin Dios, sin educación, sin PatriaSin edad, nombre o apellido. 

En un gesto de solidaridad,A que le hables, te invito: 

Me han dicho que sufres, niñoPenas que yo desconozcoMe han dicho que lloras, niño,Siempre en un rincón muy solo;Mas si los hombres no lloran,Yo quiero entender tus sollozos,Curar tus heridasArrancar los abrojosQue sangran tus plantasPor dónde tú  pisas. 

Yo tengo tu edad,  amigo,Y mis derechos, quiero compartir contigo.Deseo transformar tu débil mente suicida;Rescatar tu mirada perdida,Trocar esa tu mueca en sonrisaDe aceptación a la vida 

Cambiar tu torpe trastabilleo En seguridad y aliño… 

¡PORQUE QUERIDO COMPAÑERO,TAMBIÉN TÚ,  ERES UN NIÑO!      *Cecilia Saviñón de Loría. Poeta Mujer artista de 87 añosNacida en la ciudad de RomaMexicana28 años dedicada a la atención de niños en situación de calleFundadora de 3 casas hogarMaestra de teatro, danza a la fecha