Los Museos en Querétaro….

Museo de la ciudad

Museo de arte

Galería Libertad  

Los Museos de la plástica en

Querétaro, en busca de la

excelencia 

José Félix Zavala 

Julio Castillo pinta como habla

Y habla como llama,

a aullidos y carcajadas 

José Luis Esquivel, habla de los Museos queretanos, donde se exhiben las artes plásticas y de la Galería Libertad, desde su oficina, de la dirección de Patrimonio Cultural. 

A Jesús Urbieta

Se le dijo que estaba muy

Joven para exponer en el MAM

“Háganmela ahorita que estoy vivo”

fue la respuesta a Teresa del Conde 

Defiende el trabajo realizado por quienes tienen a cargo estos centros de cultura tan importantes para la vida de Querétaro, Araceli Ardón, Gabriel Hockner y Griselda Luna. 

Julio Castillo se acaba

Gerardo Esquivel se desespera

Jordi y Carbonell, caminan 

Son cuestionados sobre su trabajo y el de los Consejos técnicos que programan las exposiciones, el funcionario los defiende y señala la búsqueda de la excelencia, la mucha concurrencia a visitar las exposiciones programadas y la poca asistencia a las inauguraciones. 

La sociedad no se construye

A partir del mercado

Sinó del ciudadano 

El Museo de la ciudad, en su abundancia de salas, de obra y de apertura, está abriendo espacios alternativos en el Querétaro innovador a sus nuevos habitantes, que se ahogan en las colonias periféricas y se sienten muy lejos de los centros de “Alta cultura”. 

Esto ya lo ganamos

La identidad ganada

La diversidad esta por ganar

Es el nuevo Querétaro 

Los tres mejores lugares, existentes en la ciudad, para apreciar las artes plásticas, para ver la luz y el color, traduciendo y grabando en el interior del alma, de la nueva gente que habita Querétaro, no parece lograrse bien del todo. 

En casa de Diego Rivera,

Por su supuesto,

Tuve contacto con Frida Kahlo

Me hablo de su arte,

De su sufrimiento físico y

De lo que le preocupaba su porvenir

Dice, Raquel Tibol. 

Los jóvenes no han podido apropiárse bien a bien estos espacios, les parecen extraños y quisieran entrar y descifrar los enigmas del color, se detienen, le ceden el paso al turista. 

Me gustaría retratar

A la gente decente

Pero no me sale.

Es el decir de quien se expresa en el color. 

Existe la necesidad de espacios, donde la luz vuelta figura, sea vista desde el interior de quien se acerca a mirarla y una vez introyectada, sea el vínculo y permita que las palabras salgan de los ojos y conversen con los contrastes y establezcan el nuevo pensamiento de la ciudad. Esto se busca, dice. 

Botero ha encontrado un punto

De identificación con el mundo

A través de la creación

De su propio universo.       El gran convento agustino, convertido en el museo de arte, está dando la batalla. En sus muros cuelgan los pensamientos del hombre, vueltos color, donde la luz de un cuadro de Peralta o de Villalpando,  juegan a concursar con un Nahum o un Tamayo. 

Dice, José Luis Esquivel y Araceli Ardón, que se esfuerzan en mantener calidad y visitantes. 

Cuanta falta hace en el interior del museo de arte, un lugar ameno, dónde se puedan  intercambiar los puntos de vista, acompañados  de un café y un catálogo o descansar la vista volviéndola confidencia. 

El encuentro con América

Se llevó a cabo sin que Occidente

Estuviera preparado, para dar cabida

En su historia, a tan inesperada civilización 

“La banda” se ha establecido en el museo de la ciudad, grande, tan grande, en sus espacios como en su propuesta, que todos caben, los de Lomas, los de la Emiliano Zapata,  Peñuelas o La Presidentes, son los jóvenes queretanos desprovistos de “la plata”, pero llenos de imaginación. 

Lo exótico, encontró un espacio,

¿Cómo entonces evolucionada

la mirada del espectador? 

La galería Libertad se esta haciendo vieja, dicen, es necesario renovarla, elevar día con día la calidad de quienes exponen, ante la soledad de Irma Palacios, está el gran acompañamiento al homenaje a Efraín Huerta. 

¿Por qué pintas a tus hermanas?

Porque no me gusta pintarte

Me pinto a mí

Porque quiero ser rubio

Dice Julio Galán 

En una oficina llena de papeles, pequeña, con el incesante sonar del teléfono, con limitaciones de presupuesto, con infinidad de solicitudes para exponer, dice José Luis Esquivel, que ha  aprendido a decir no, por falta de calidad o de presupuesto. 

El Convento de capuchinas deja el misticismo de las monjas protegidas del Marqués de la Villa del Villar, el cinismo del Institucional y entre sus salones se ve la apertura y las paredes dispuestas a exhibir al nuevo Querétaro. 

El Convento de San Agustín, olvidándose de sus antiguos oficios de tinieblas, se recompone para dejar entrar solo a quién se atreve a profanar el recinto, pensando solo en el Querétaro del siglo XVlll, sus paredes se han abierto ya al siglo XXl, al Querétaro que reta a los levitas. 

La galería Libertad busca encontrarse con la ciudad y no tanto con el turismo, buscador de espacios de tiempo para regresar al Distrito Federal o a la espera de una mesa en los restaurantes contiguos.  

Se presentó a la inauguración de su obra,

con la idea de nunca formar escuela,

con un sombrero, con una  ave disecada

y la muerte reciente de su madre.