Antonio Flores y La Sierra Gorda

Antonio Flores y La Sierra Gorda 

José Félix Zavala

En la historiografía queretana,  en casi la mitad de su territorio, conocido desde la época de la invasión española, como La Sierra Gorda, se ha historiado en partes y aún estas partes, en  períodos muy cortos y siempre parciales primero a los españoles, después a los hacendados y a los caciques, quedando siempre al margen los indios. 

Los nombres de sus hombres ilustres y su cultura antes y después de la Colonia, parecieran no existir. 

Una obra historiográfica valiosa, por su minuciosidad, por su  investigación de campo, por el crédito a la tradición oral y esta  confrontada con la investigación  documental, nos recuerda a esos hombres y mujeres que no deben olvidarse en la memoria colectiva queretana. 

Es con Jaime Nieto, en sus obras “Los Habitantes de la Sierra Gorda” y “Desarrollo rural de Querétaro, con Héctor Samperio  y su coloquio “Sierra Gorda, pasado y presente”, como se da comienzo a este proceso, de integrar la historia de Querétaro como un todo, los valles, la sierra, el semidesierto, la selva. 

 Creo debe incluirse la obra de Esteban Arroyo, “Las misiones dominicas de la Sierra Gorda”, que aunque parezcan una visión parcial por su  titulo, ya en el desarrollo de la obra, nos muestra la historia de La Sierra Gorda durante la colonia, con interpretaciones actuales. 

Ahora Antonio Flores,  en su obra, todavía inédita, pero a no dudarlo, será editada próximamente, titulada “La Sierra Gorda en la revolución Mexicana”, le da la oportunidad al estado de Querétaro, entidad establecida como tal en 1824, a sus habitantes, el mirar hacia atrás, en forma global su territorio y el devenir a través de miles de años de  existencia humana,  lo que ahora conforma  su territorio. 

Con lo expuesto por Antonio Flores, en la obra aún inédita ya citada, se acaba el mito de la ciudad estado, como ha sido calificada la ciudad de Querétaro, capital de un estado, pequeño en territorio, pero importante en la conformación de la nación entera,  sobre todo, nos muestra las actuaciones políticas de sus habitantes de esta Sierra Gorda, distante de la fama queretana de ser “conservadora” y casi ignorada como parte de nuestra entidad. 

La importancia de la Sierra Gorda, desde la época de la civilización mesoamericana hasta nuestros días, ha consistido en la atracción del hombre, a su territorio, por su riqueza maderera y minera principalmente. 

Por eso nos dice Antonio Flores, ”A lo largo de los siglos, la Sierra Gorda queretana, ha sido escenario de múltiples conflictos, desde la resistencia a la colonización española, hasta los levantamientos armados acaecidos ya bien entrado el siglo XX, pasando por la serie de insurrecciones decimonónicas, la cuestión central de estos conflictos ha sido la lucha por el control de la tierra y sus recursos”. 

Para la guerra de independencia, La Sierra Gorda se mantiene en una guerra de guerrillas hasta el triunfo del Plan de Iguala en 1821, sobre salen en esta lucha: Juan y Francisco Villagrán, Juan Valiente, Sebastián García, Dionisio Ramírez, el Padre Franco, el Dr. Magos y los hermanos Borja, entre muchos otros. 

“La maleza se apoderó de las casas, calles y plazas y solo quedó en pié la parroquia de la misión, cuyo púlpito sirvió de nido a las zorras”. 

Durante el siglo XlX, la Sierra Gorda se verá convulsa por la visión política de los liberales y la visión cultural de los indígenas, además de los conflictos internacionales de nuestra patria, con Francia y Los Estados Unidos de América y por el intenso tráfico de armas, que se da entre Tampico y Querétaro, a raíz de estos conflictos, época donde los indios perdieron sus territorios, casi en forma definitiva. 

La documentación, la interpretación, más la entrevista, en la obra, le dan al texto veracidad, puntualidad y una lectura agradable. Nos sorprende y con facilidad nos cuenta los hechos y sus consecuencias durante 200 años de vida independiente de México en este enclave queretano. 

A mitad del siglo XlX, Eleuterio Quiróz, originario de Xichú, encabeza un levantamiento de la Sierra Gorda y la proclama de este territorio, como estado libre de “La Sierra alta de Guadalupe de América”, más de dos mil queretanos serranos se unieron a este movimiento que defendía la tierra comunal y la explosión inmoderada de la propiedad privada. 

Para 1853 Santa Ana decretó el territorio de la Sierra Gorda como una administración aparte de la capital queretana, dándole como cabecera a la ciudad de San Luis de la Paz. 

 

La Sierra Gorda queretana, parte de la Sierra Madre oriental y se encuentra en la confluencia de las bioregiones Neártica, Neotropical y Mesoamericana, con más de 600 comunidades y pasa en poco los cien mil habitantes,  es el 44% del territorio del estado, siendo casi olvidada por la historia y las acciones de sus grandes hombres y del común de sus habitantes han quedado en el olvido. 

La hacienda como sistema económico fundamental en Querétaro y la nación, se conformó para la época porifirista en el eje ordenador, nos dice Antonio Flores, dinamizando el capital y teniendo formas de relación feudal con los trabajadores. Aunque la hacienda les aseguraba la vivienda y la alimentación,  no significaba un incremento  en el bienestar del campesino. 

Al inicio de la Revolución Mexicana, La Sierra Gorda Queretana, le da eco al movimiento de Francisco Ignacio Madero y mantiene su filiación a Emiliano Zapata desde 1913 hasta pasado el año de1920 y el triunfo de la Revolución Mexicana. 

“Los combates que tuvieron lugar en La Sierra Gorda se siguieron presentando aún después de firmada La Constitución, los grupos revolucionarios que aparecerán, serán cada vez más pequeños. Las fuerzas de los 98 propietarios que tenían licencia para armar a sus peones, vieron en la lucha armada un medio de subsistencia para perseguir cada quién sus fines diversos”. 

Leer la obra de Antonio Flores, es adentrase en una realidad local, siempre evadida por los historiadores locales, quienes nunca vieron en la Sierra Gorda, hechos relevantes de la historia matria y solo nos repiten hasta el cansancio los siglos XVlll y XlX vividos en la capital del estado y los principios del siglo XX. 

Querétaro tiene historia desde el 500 a.C. Hasta nuestros días y a diario los seres humanos habitantes de estos contornos realizan actos en beneficio o en contra de la sociedad a la que pertenecen, mantener esta bitácora es papel del historiador o del cronista. 

Dice nuestro autor “ las luchas campesinas, en diferentes ocasiones y épocas, fueron utilizadas por grupos de poder regional contra las estructuras que impedían su desarrollo económico o su participación política”. 

Los grupos de poder locales, hacendados, mineros o militares, se declaraban de uno u otro bando, utilizando a sus peones como fuerza social de apoyo armado o prometiendo tierras a los campesinos inmemorialmente sojuzgados. 

 

La Sierra Gorda entre selvas, matorrales y bosques, entre cientos de variedades de aves y mamíferos, con su Sótano del Barro con una caída de mas de 450 metros en vertical y una rica herencia cultural con 410 zonas arqueológicas pre hispánicas, Las famosas misiones de  Los Pames, son parte de la historia y del territorio queretano que no debe pasar desapercibida  en cada una de sus épocas y valorados sus habitantes.  

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