El agua limpia en Querétaro

 

 

 

 

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La Historia del agua en Querétaro

 

José Félix Zavala 

Son ya 470 años, desde que la población de Querétaro, a partir de la invasión española, ha venido sufriendo una carestía de agua en forma constante, debido entre otras causas a la contaminación de la misma y al abatimiento de sus mantos friáticos. Debido a estas causas, ha tenido para enfrentar este problema, que implementar obras hidráulicas de gran importancia, casi en cada momento de su historia.

 

La población de Querétaro que a lo largo de su devenir prehispánico, creció a lo largo de la ribera del río que la atraviesa actualmente. 

Dio comienzo al repartimiento del agua del río, tanto para los otomíes, indios aliados a los novohispanos, como para los españoles, creándose por Conin una acequia madre y una serie de canales, haciendo llegar de esta forma, el agua al convento de San Francisco, al molino instalado en esa misma zona, a las nuevas casas con sus respectivas huertas y para las tierras dedicadas a la agricultura  y casi inmediatamente después para la ganadería y la industria. 

Desde el año de 1554, cuando Querétaro formó parte del camino de la plata y fuera escogida por los españoles para “El granero del Bajío” para ser abastecedora de las ciudades mineras del norte, se tuvo que enfrentar a solucionar el problema del ciclo del uso urbano y rural del agua, como son: la recuperación, el almacenamiento, la conducción, la distribución y la evacuación. 

Para el apoyo al auge minero del norte, los españoles crearon una serie de medidas de protección para obtener esas riquezas, entre otras, la población de Querétaro debía pasar de ser una población indígena  a una española, controlando de esta manera el tránsito, acceso y suministro de bienes y servicios a las ciudades mineras y sus riquezas, para lo cual era indispensable que hubiera agua suficiente.

 

Para 1582 las aguas del río Querétaro estaban bien definidas para su uso, creándose lo que se llamó “La acequia Madre”, que atravesaba la población y dando el agua que conducía una multiplicidad de usos, para las casas habitación, las huertas, las tierras de labrantía y energía, para mover las ruedas  de molinos de trigo, a lo que siguieron el abastecimiento a las tenerías y las fábricas de textiles.

 

En 1613 revienta, parta fortuna de Querétaro, el cerro del Pinal, creciendo en forma considerable el caudal del río. Posteriormente incluyeron, para aumentar las grandes necesidades de agua, en una población creciente, en todos los sentidos, los “ojos de agua” de La Cañada y de Pathé 

La acequia madre salía del río Querétaro por la Carrera de La Quinta, siguiendo una trayectoria por lo que ahora conocemos como la calle de 15 de mayo y de  16 de septiembre, hasta llegar al Convento de San Francisco y su molino, siguiendo después en dirección al suroeste.

 

Esta acequia madre constaba además con 12 surcos y los recorridos de estos iban de norte a sur y de este a oeste, fijándose para el uso del agua, tanto domestico, como de huertas y labrantías, días, horas y minutos, para cada ciudadano. 

 

Ante los grandes pleitos por el uso y abuso del agua que constantemente se presentaban en la población de Querétaro, palió un poco con los ordenamientos o repartimientos de agua, uno en 1605,  hecho por el Corregidor Acosta y el repartimiento de 1654 ordenado por Gaspar Fernández de Castro

 

Otras obras hidráulicas realizadas, para ir paleando la creciente necesidad de agua en Querétaro, a finales del siglo XVll y principios del XVlll, fueron la presa que las monjas de Santa Clara mandaron construir y la alberca y atarjea que recogía el agua de los 18  “ojos de agua” del “Capulín” en la región de La Cañada, distante de la población mas o menos 8 kilómetros, entre otras como la llamada “La presa de la División”.

 

A principios del siglo XVlll el sistema de asentamiento humano usado en Querétaro por los españoles, como lo fue el reticular y no el lineal, usado por los indios, hizo crisis, provocando grandes problemas para el uso del agua, debiéndose tomar en cuenta el acelerado crecimiento de obrajes, tenerías, la fábrica de tabacos, entre otras muchas actividades agrícolas e industriales de la ciudad que causaron la contaminación del agua y graves problemas de salud entre la población.  

En este siglo XVlll Querétaro y sus autoridades introdujeron una nueva red de agua potable, sumándose a la ya existente y otras destinadas por primera vez a la conducción de las aguas pluviales y negras.

 

El sistema hidráulico se iniciaba desde La Cañada, con la alberca, sumándose los ojos de agua y el cauce normal del río, la Presa del Diablo, la Presa de La Purísima, la Presa de San Isidro, el Ronco Pollo y a la altura de San Sebastián, se crea una represa para la irrigación y suministro de agua de la llamada “Otra Banda” y terminando a la salida de la ciudad cercano el Cerro de Las Campanas que se le decía La Presa del Lodo.

 

Ante el crecimiento de la ciudad y la necesidad de proveer de sistemas de agua limpia, para riego y para la industria, nació la necesidad de conducir y dotar a la ciudad de un sistema de agua potable desde los ojos de agua del Capulín en La Cañada, dándose así el origen del Acueducto.

 

Este consistió en la construcción de una atarjea desde El Capulín hasta la parte más alta de la ciudad como lo era el Convento de La Santa Cruz, en la cima de la loma del Sangremal, atravesando el vado de la Hacienda de Carretas, asunto resuelto por la construcción de los Arcos. 

La distribución del agua potable se hizo a través de cajas de agua repartidas por las calles de la ciudad, sus jardines y fuentes de conventos y casas muy grandes, comenzando por la fuente de la Virgen del Pilar y un sistema de ductos de barro que las intercomunicaban

 

Este sistema hidráulico comenzado a ser utilizado desde 1738, duró 166 años conduciendo 30 litros por segundo de agua potable a la ciudad, para 1904 se mandó abrir una compuerta en la alberca del Capulín, para aumentar el caudal a 60 litros por segundo y en 1946 se levantó el peralte del caño en 40 centímetros lo que permitió incrementar al suministro de agua  a 90 litros por segundo.

 

Este sistema fue útil hasta los años sesenta en que durante el gobierno de Manuel González Cosío se comenzaron a perforar pozos cerca de La Alberca, ocasionando la disminución paulatina de los ojos de agua, comenzando por los de los llamados Socavones.

 

Para inicios del siglo XlX, con la compra del Molino Colorado, por parte de La Casa Rubio y el nombre del propietario de la mayoría de las fábricas textiles del país, Cayetano Rubio, se vuelven a crear nuevos sistemas hidráulicos  en Querétaro  en beneficio de la industria y la agricultura, principalmente. 

Se crearon las Galerías filtrantes en Los Socavones y se buscaron nuevas fuentes de abastecimiento, también en La Cañada y un poco más adelante en Saldarriaga, aumentando así el caudal de agua del río Querétaro y creándose la fábrica textil de Hércules.

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