Día de Los Fieles Difuntos

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Día de los Fieles Difuntos

Requiem aeternam dona eis,
Domine, et lux perpetua luceat  eis

 Requiescaant in pace

Dice san Pablo: Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir.

¿Quién me librará de este cuerpo presa de la muerte?

Habitar en la casa del Señor por los días de mi vida y gozar de la dulzura del Señor.

El Monje Benedictino San Odilón, a finales del siglo X, siendo Abad de Cluny, en Francia, instituyó la conmemoración de Los Fieles Difuntos, fue el 2 de noviembre del 998 y se universalizó en toda la Iglesia.

En el siglo XIV, Roma adoptó esta práctica.

La fiesta fue gradualmente expandiéndose por toda la Iglesia.

El Papa Juan Pablo II, en un mensaje que envió al obispo Raymond Séguy, abad titular de Cluny el 12 de octubre del 1998, señala que en ese año se celebra también el centenario de la fundación de la Archiconfraternidad de Nuestra Señora de Cluny, encargada de rezar por las almas del purgatorio, y el XL aniversario de la publicación del boletín «Lumière et vie» (Luz y Vida), que promueve la oración por los difuntos.

Juan Pablo II recordó que «San Odilón deseó exhortar a sus monjes a rezar de modo especial por los difuntos. A partir del Abad de Cluny comenzó a extenderse la costumbre de interceder solemnemente por los difuntos, y llegó a convertirse en lo que San Odilón llamó la Fiesta de los Muertos, práctica todavía hoy en vigor en la Iglesia universal».

Miserére mei, Deus, secúndum misericórdiam tuam.Et secúndum multitúdinem miseratiónum tuárum dele iniquitátem meam.Amplius lava me ab iniquitáte mea et a peccáto meo munda me.Quóniam iniquitátem meam ego cognósco: et peccátum meum contra me est semper.Tibi, tibi soli peccávi, et malum coram te feci, ut iustus inveniáris in senténtia tua et equus in iudício tuo. 
Ecce enim in iniquitáte generatus sum: et in peccáto concépit me mater mea.
Ecce enim veritátem in corde dilexísti: et in occúlto sapiéntiam manifestásti mihi.Aspérges me hyssópo, et mundábor: lavábis me, et super nivem dealbábor.Audíre me fácies gáudium et letítiam, et exsultábunt ossa, quce contrivísti.Avérte fáciem tuam a peccátis meis et omnes iniquitátes meas dele.Cor mundum crea in me, Deus, et spíritum firmum ínnova in viscéribus meis.Ne proícias me a fácie tua et spíritum sanctum tuum ne áuferas a me.Redde mihi lætítiam salutáris tui et spíritu promptíssimo confirma me.
Docébo iníquos vias tuas, et ímpii ad te converténtur.
Líbera me de sanguínibus, Deus, Deus salútis meæ, et exsultábit língua mea iustítiam tuam.Dómine, lábia mea apéries, et os meum annuntiábit laudem tuam.Non enim sacrifício delectáris; holocáustum, si ófferam, non placebit.
Sacrifícium Deo spíritus contribulátus; cor contrítum, et humiliátum, Deus, non despícies.

Benígne fac, Dómine, in bona voluntáte tua Sion, ut ædificéntur muri Ierúsalem.
Tunc acceptábis sacrifícium iustítiæ, oblatiónes et holocáusta: tunc impónent super altáre tuum vítulos.   

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