Museos de los Milagros en Soriano

MUSEO DE LOS MILAGROS

La placa de entrada reza así:

Siendo Sumo Pontífice SS Benedicto XVI,
por deseo expreso del VIII obispo de Querétaro,
Don Mario de Gasperín Gasperín,
se construyó este Museo de los Milagros,
realizados por intercesión de Nuestra Señora
de los Dolores de Soriano.
Hoy, 17 de septiembre del 2006,
se bendice para gloria de Dios y aumento de la fe en el pueblo cristiano.

El Lic. Enrique Burgos García, gobernador del estado en 1977,  apoyó decididamente la publicación del libro catálogo  de los exvotos pintadas de  nuestra Senora de los Dolores de Soriano titulado “Gracias y de desgracias”, cuyo subtítulo es “Religiosidad y arte popular en los exvotos de Querétaro”  que se abre con una presentación del antropólogo Diego Prieto, hasta el día de hoy director del INAH en nuestro estado. El volumen, de 287 páginas, termina con un valiosísimo catálogo de todos los exvotos  que se lograron rescatar elaborado por la misma historiadora.
 Posteriormente, en 2002, fue editado un CD catálogo elaborado por el Tecnológico de Monterrey, Campus Querétaro, titulado  “Los exvotos pintados de la Virgen de los Dolores de Soriano” con el subtitulo
“Hombres y mujeres han invocado la ayuda divina para enfrentar la adversidad”.

Y finalmente desde septiembre 2006 miles de peregrinos acuden a visitar el recinto denominado el MUSEO DE LOS MILGROS.

Justo en el patio de entrada encontramos las imágenes, labradas en cantera,  de Jesús con su santísima Madre en las bodas de Caná, en el muro leemos, en letras de estuco, el  evangelio de Juan que comenta: “este fue la primera senal milagrosa que Jesús hizo, así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él”.

El visitante del Museo de los Milagros está invitado a interpretar toda su visita a partir de esta primera señal milagrosa de Jesús que tiene como objetivo: manifestar su Gloria como Hijo de Dios y despertar la fe de los discípulos.

En el elegante pórtico neoclásico, labrado en cantera rosa, reza la inscripción, en letras  doradas, del evangelio de Lucas: “… porque ninguna cosa es imposible para Dios”. De esta manera el visitante recibe la invitación a abrir todo su ser a las maravillosas obras de Dios, que contemplará en el interior del Museo de los Milagros; porque las obras de Dios son grandes y perfectas: “Opera Dei magna et autem perfecta”.

 En la primera sala hay una reseña fotográfica, todavía en blanco y negro, de la historia de la Santísima Virgen en especial de su coronación Pontifica realizada por el primer cardenal mexicano José Garibi Rivera. Está una copia de la invitación a dicha coronación que data de 1964. Está un facsímil  el documento donde el Sr. Obispo Alfonso Toriz Cobián, VII obispo de Querétaro, concede el título de  Santuario al templo de Soriano en 1962; otro del nombramiento de Nuestra Señora como Patrona Principal de la Diócesis de Querétaro, dado en Roma en 1969 por la Sagrada Congregación para el Culto Divino.

Por una rampa de mármol, flanqueada por dos árboles en estuco, descendemos a la segunda y tercera sala que están construidas con una altura mayor, como motivando al visitante a anhelar lo sobrenatural con el que se topará en las  de historias de favores y milagros recibidos que podrá contemplar y leer en los exvotos que ahí se exhiben.

Un exvoto, comúnmente conocido como retablo, es una pintura sobre metal que narra el favor  o el milagro recibido. Sus dimensiones varían pero suelen ser entre 25 centímetros de alto por 35 de ancho. Para expresar la historia con todo detalle,  el pintor popular utiliza un rico colorido   y las figuras aparecen, muchas veces, de forma dramática. Suelen tener por escrito una breve narración del hecho y el nombre de la persona que agradece a la Santísima Virgen de los Dolores de Soriano el favor.

La mirada se encuentra entonces con  grandes vitrinas que guardan celosamente estas obras fruto de la fe  y del arte popular. Basta empezar a leer alguno de ellos para continuar interesado con el segundo y el tercero y el cuarto, hasta que el tiempo o el cansancio de lo permitan. Pues empezamos  a leer y no podemos  parar, absortos en la maravillas que cuentan los  protagonistas del milagro. Parece que hablan, y que su fe en María santísima, se puede tocar. Al levantarme de leer sus narraciones  termino con la sensación de que mi fe puede crecer todavía más.

La última sala presenta los exvotos contemporáneos, que narran los milagros y favores del siglo XXI, que muestran que Dios vive y que la intercesión de María santísima es actual .

Destacan los exvotos de la nina María José ahogada en 2004, clínicamente muerta  y vuelta a la vida; y el de la Señora María Teresa Islas Dongue,  originaria de Texcoco, con Sida terminal, que al ver en TV el milagro de la niña ahogada pidió que la trajeran al santuario  en donde fue curada también en el ano 2004.

Los antiguos ornamentos y libros litúrgicos tienen su lugar en vitrinas adecuadas.

El visitante sale del Museo de los Milagros repitiendo las frases de los salmos que están labradas, en estuco, sobre los muros:

 Venid a ver las obras de Dios,
sus temibles proezas a favor de los hombres…

Salmo 65

El que sea sabio, que  recoja estos hechos
y comprenda la misericordia del Senor.

Salmo 106

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