Recorriendo un poco la Sierra Gorda

Quirambal, zona arqueológica 

Zona arqueológica que por su ubicación topográfica se asemeja a la de Ranas y Toluquilla de la porción Sur de la Sierra Gorda.

Habitada por grupos indígenas serranos entre 200 y 1200 d.C., era una de las cabeceras de control de las actividades mineras, que caracterizaron la economía de los pobladores de la Sierra en la época Prehispánica. 

Entre sus principales edificaciones se encuentra un área para el juego de pelota, de 40 x 20 metros.

En uno de sus parámetros tiene adosado un templo con base piramidal de 7 metros de altura y 14 por lado.

A lo largo de la meseta existen varios edificios piramidales, estructuras habitacionales y semicirculares, además de grandes plataformas de nivelación y terrazas en las orillas de la mesa.

La técnica de construcción se asemeja a la reportada para la región Huasteca durante el fin del periodo Clásico y Posclásico (800-1200 d.C.). 

Es una zona cuyo acceso es por el camino pavimentado entre Pinal y Escanela donde hay una desviación a El Quirambal.

Desde ahí se traslada a la comunidad de San Juan, donde se inicia la caminata por veredas que llevan a la cima de estas edificaciones.    Cerro de la Media Luna 

Existe en  Pinal de Amoles un cerro que por su figura recibió el nombre de “Media Luna”.

De regular altura y elevados acantilados, no presenta en su capa exterior grandes bosques ni adornos naturales, pero como todo en nuestro suelo, tiene una hermosa leyenda: 

Se acercaban los conquistadores procedentes del pueblo de Querétaro, donde estaba asentado el Caudillo Conín con su ejército.

Un jefe de familia Chichimeco oyó decir a sus congéneres que los conquistadores venían sometiendo a todos los de su raza a la Corona de Castilla, de agrado o por la fuerza; así que antes de perder su libertad y atar a su consorte y a su pequeño hijo a la esclavitud, fue al teocalli frente a sus dioses y ahí, de pie, ofrendó a su mujer y a su hijo juntamente con unas palanganas de mastranto coronadas de zempazúchiles; al mismo tiempo que la compañera, de rodillas, exhalaba tristes alaridos; ofrendando oloroso incienso y haciendo signos con el sahumador en dirección a sus dioses. 

Se acercaban los dioses barbudos acaudillados por Conín y el indio héroe de la leyenda, haciendo reverencia de cuerpo ante aquellas deidades de tosca figura dice a su compañera, tomando de la mano a su hijo: “Baxá; Nextí nextí” (Vámonos, corre presta). 

Y con el semblante demudado por la tribulación de su espíritu, su larga cabellera descompuesta, la macana en su diestra y su hijo en la siniestra, se dirigió al más alto acantilado del Cerro de la Media Luna, no sin dirigir a los conquistadores que le seguían una mirada terrible y desafiante. 

Llegó al borde del pináculo seguido de cerca por sus perseguidores. Entonces, levantando los brazos y en ofrenda de sacrificio a sus dioses, tomó a su compañera de la cintura y la arrojó al vacío exclamando “Badá Dabá” (anda con Dios). De igual modo, tomó a su hijo y lo arrojó al precipicio, derramando gruesas lágrimas que se perdieron en el profundo acantilado. 

Al llegar los conquistadores, dejose oír un último y más acentuado estruendo en el fondo del barranco, producido por el cuerpo del héroe al chocar con una grande y escarpada peña.

Por un espacio de tiempo permanecieron los conquistadores contemplando aquel cuadro desolador que dejó en su mente y para siempre, esta sentencia filosófica – patriótica: “Primero muertos que esclavos”.       Convento de Bucareli.

 

Es una construcción que semeja un castillo medieval edificado en medio de la serranía. Inició su construcción el 22 de septiembre de 1896.  

En su interior se aprecian dos patios adornados con arquería y una fuente en el centro, además de celdas y una iglesia grande inconclusa.  

Sus fundadores fueron Fray Ángelo Ruíz y Ruíz, Fray Isidoro M. Ávila, Fray Salvador Monroy, Fray Domingo García y Fray Pacífico Rendón, Franciscanos de la provincia de San Pedro y San Pablo de Michoacán.  

En el interior del mismo convento se encuentran una capilla y un camarín o sacristía que no son de la misma época sino que fueron construidos por Fray Mariano Aguilera de la orden Franciscana de la Santa Cruz de Querétaro, en el año de 1868 junto con tres o cuartos más, que los pobladores de la zona llamaban El Conventito.  

Los tres cuartos fueron quitados para dar cabida al actual convento de Bucareli. Dentro de éste se encuentran más de 450 volúmenes de diversos tratados de teología, escritos en latín. 
 
 

Misión de Bucareli

Siendo Virrey Antonio de Bucareli y Ursúa (22 de Sept. 1771-9 Abril 1779) y Alcalde Mayor el Capitán  Andrés Gil de Taboada, fue fundada la misión de la Purísima Concepción de Bucareli por Fray Juan Guadalupe de Soriano, de la orden de Frailes Menores Descalzos, de la Provincia de San Diego de Alcalá de México.

Con el l objeto de congregar a los Chichimecas de la Sierra Gorda, fugitivos de la Misión de Tolimán; algunos de la extinguida Misión de San José Vizarrón (1748) y otros de las antiguas misiones Fernandinas. 

Arquitectónicamente se conserva su estructura cuadrangular; la fachada y el interior son de sencilla belleza, típicos de los poblados pequeños.   

Escanelilla: La Molienda 

13 de junio.

A principios del mes de febrero hasta mediados de marzo tiene verificativo anual “La Molienda“, tradición popular que consiste en llevar a cabo el corte de caña de azúcar, aún cuando en la región serrana en la actualidad son pocas las porciones de tierra donde se cultiva. 

Una vez realizado el corte de la caña se procede a extraer su jugo a través del trapiche. Existen varios tipos de trapiche, unos funcionan mediante la caída del agua y otros a través de rotación circular con bestias. El trapiche posee dos rodillos que son accionados por engranes; de un extremo se introduce la caña que, al ser presionada por ambos rodillos, permite la extracción del jugo. Del extremo contrario sale el bagazo de la caña, el cual se apila a la intemperie, ya que una vez seco sirve de combustible para el horno. El jugo de la caña es conducido por canales especiales hasta un recipiente, un cajete de barro, de donde se pasa a grandes tinas ubicadas en el horno donde será sometido a tres temperaturas diferentes. 

Cuando el jugo se somete a la temperatura más alta, el agua se evapora; luego se pasa al segundo recipiente de temperatura más baja, donde se va formando la melaza o sea la pura miel, para luego ser pasado al tercer recipiente, donde un experto catador -persona con experiencia adquirida en el oficio- da el punto adecuado para que la melaza sea depositada en moldes de barro con forma de pilón (de donde se deriva la palabra piloncillo). 

Tomás Mejía 

Cuentan los viejos que Tomás Mejía nació en Bucareli y que cuando andaba huyendo, regresó a su tierra natal para esconderse. Pensaba llevarse a Maximiliano por toda la Sierra Gorda hasta salir al mar por Tampico pero todo le falló y lo mataron en Querétaro. También refieren que su cadáver está sepultado en el convento de esta localidad. Dicen que Mejía trajo dos cofres llenos de perlas, oro y plata que eran las joyas de Maximiliano; y que los cofres quedaron en manos de los frailes, quienes con estos recursos costearon la obra de construcción del Ex-convento de Bucareli. Al paso de los años únicamente quedó Fray Bernardo, por lo que la comunidad siguió trabajando en la iglesia grande. Hasta que un día llegó el padre Paulino, hombre que no era bueno y santo como los otros frailes pues era muy joven y enamorado, traía pistola y le gustaba retarse con los del pueblo. Éste se casó y se fue de Bucareli, llevando consigo las joyas y los cálices de oro.