La Museografía en el Regional de Querétaro

Querétaro, lugar donde se defendió la república: nueva sala permanente del Museo Regional

Diario de Querétaro

Margarita Ladrón de Guevara

El pasado 25 de septiembre se culminó la última etapa del proyecto de reestructuración del Museo Regional de Querétaro, el cual inició hace diez años y abarcó el rediseño de las salas Querétaro prehispánico que abarca los resultados de las investigaciones arqueológicas en el estado; continuó con la Sala Pueblos Indios, que describe la riqueza étnica y la importancia de las poblaciones originarias en el pasado y presente en la región; después se abrió la Sala de Sitio; y la más reciente fue Querétaro Virreinal, en 2006 y que coincidió con el aniversario 70 del Museo.

La nueva sala permanente fue posible gracias al aporte igualitario de dos millones de pesos otorgados, a través de un convenio con el FONCA, por la federación, el gobierno del estado y e l municipio de Querétaro. El FONCA establece un comité técnico que incluye a Diego Prieto, Rosa Estela Reyes, representante del gobierno estatal y municipal, y representantes de la sociedad. Entre ellos Pedro Ruiz Velasco, fundador de los Amigos del Museo Regional.

Y es la sala bautizada como “Querétaro en la Historia Mexicana” Los anhelos que fuimos, la memoria que seremos” a la que le toca la difícil tarea de describir la construcción del México como nación, sus convulsos primeros años como país independiente y los movimientos que culminaron en la Revolución.

El guión museográfico de la sala inicia en 1767, con la expulsión de los Jesuitas de la Nueva España y termina en 1917, con la promulgación de la Constitución. A su vez, la sala se devide en dos grandes periodos:

El surgimiento de la nación, que comprende el periodo de 1767-1855, en donde se muestra el proceso en el que se fue fraguando la identidad nacional; se exponen las consecuencias de la guerra de la independencia y las amenazas extranjeras hacia México, hasta llegar a los tratados de paz con los Estados Unidos de Norteamérica, que registraron la pérdida de más de la mitad del territorio original de nuestra patria.

En entrevista para la dirección de medios de comunicación del INAH, Diego Prieto Hernández, titular de dicha entidad en el estado, señala que “mostramos cómo nuestro país no es el resultado de un acto aislado sino que fue un conjunto de procesos y que siguen vigentes después de la consumación de la independencia porque consolidar la nación no fue cosa fácil”. A lo cual la directora del Museo, Rosa Estela Reyes, coincide afirmando “queremos que la gente se de cuenta que construir la patria no fue fácil. Se destacan personajes como Félix Osores, Cayetano Rubio y otros que sobresalieron en esa época en la región y que le dieron protagonismo a Querétaro. “Todos somos parte del mismo país” dice Reyes “pero la historia local hace los matices y aquí (los hechos) se vivieron frente a frente”. Objetos como la mesa donde se firmó el tratado de paz de Guadalupe Hidalgo, con el cual se perdió casi la mitad del territorio nacional con la dictadura de Antonio López de Santa Ana; mobiliario de las épocas que muestra algunos objetos acostumbrados para el uso personal, documentos históricos y pinturas de la academia, así como obra contemporánea alusiva a dichos procesos histórico.

La segunda parte de la sala es se titula La difícil construcción del México moderno que se desarrolla entre los años 1855 y 1917. Este período muestra el trayecto de enfrentamiento de los proyectos emergentes de nación que estaban en pugna: el liberal, el conservador y el social- agrario. Se expone la intensa disputa por el poder, hasta llegar a la modernización Porfirina, en la cual Querétaro jugó un papel trascendente, al transformarse en la tumba del Segundo Imperio y en fértil incubadora de la Constitución de 1917.

“A Querétaro le ha tocado ser un punto geográfico el cual la historia lo ha marcado como un lugar de defensa de la república y alcanzar la paz” describe Rosa Estela “fuimos sede de gobiernos federales en tres ocasiones y hemos sido lugares de firmas de paz y capitulaciones” y continúa “a lo largo de la reestructuración de todo el Museo me he dado cuenta cómo esta región ha jugado su papel histórico de manera y que si bien todos tenemos el genérico de la nación, aquí la historia tiene nombres y apellido, no es la historia genérica sino la concreta de este lugar”.

Concluye así un período de casi tres años de trabajo profesional, entusiasta e interdisciplinario, en que intervinieron historiadores del arte y reconocidos pintores, para el proyecto de arte contemporáneo, así como arquitectos, restauradores, museógrafos y todo el personal de las diversas áreas del Museo, el cual ocupa cerca del 80% del claustro y ex convento de San Francisco. Para Diego Prieto, esta culminación es coyuntural porque se pretende inicial con la inauguración, la celebración por el bicentenario de la Independencia y el centenrario de la Revolución “Quisimos concentrarnos en la perspectiva esencialmente de la historia mexicana en Querétaro, a diferencia de otros momentos en donde el INAH hacía salas con perspectiva del centro de la república. En este caso el énfasis es en el enfoque regional y de ahí el nombre” dice Diego Prieto y finaliza “Hemos querido ubicar el evento con las conmemoraciones del Bi100”.

El Museo Regional y el equipo multidisciplinario de investigadores encabezados por la doctora en historia Lourdes Somohano, tenía planeado todo para inaugurar la sala el pasado 17 de septiembre, cuando se inaugurara también el Palacio de las Artes. Actualmente, dependen de la agenda del presidente Calderón, por lo que la sala tendrá que esperar unas semanas más para ver la luz.