Un buen comentario sobre el gran Don Luis González y González

comentario a la ronda con Luis González y González

Mi oficio de librero me ha dado conocer a personas que identifican y solicitan Pueblo en vilo como una novela. Claro, es gente sencilla, de pueblo o citadina, lejos de la academia. No discuto si es historia o novela, tienen razón.

No en balde se le conoce al maestro González y González como al Rulfo de la historia.

Fui a San José de Gracia porque me dijeron qu a allí vivía una tal Luis González y González. El pretexto fue participar en un intento de feria del libro, que la nieta de don Luis, entusiasta animadora de los libros, había organizado hace cerca de diez años.

La feria del libro fue breve y parca, pero con una frugal asistencia de don Luis.

Senil, con su parche ocular parecía más un bondadoso terrateniente que el gran historiador y aleccionador de Krauze o Çaguialr Camín. Cuando le mostré mi ejemplar para que me lo firmara, sonrio, como cuando alguien reconoce al retoño que tuvo en sus manos años atras.

Fue lo de menos la venta, mi animo era conocer la casa de Don Luis y, por supuesto, su biblioteca.

 

Don Luis se encontraba en la siesta cuando acudí a su casa, a escasos metros del jardín central de San José de Gracia.

La nuera de don Luis accedió a mostrarme la biblioteca. Alrededor de su hacienda,en las paredes se dibujaban unas grecas que semejaban siluetas de algúna pirámide prehispánica. Las grecas las había pegado don Luis a través del tiempo, de hojas que caian de un árbol que se encontraba en el centro de la hacienda. ¡Don Luis artista¡

La biblioteca, abundante en teoría de la historia, constaba de tres niveles, el tercero sobresalía, era una torre desde donde se divisaba una panorámica de los cerros que rodeaban a San José de Gracia.

Pero mi sorpresa fue mayor cuando me mostró el interior de una pequeña habitación, un poco abandanada: aquí fue donde éscribió Pueblo en vilo, me dijo, como adivinando lo que estaba pensando.

Salí de San José de Gracia, (un pueblo pintoresco nada relevante como muchos otros que se encuentra uno en los caminos de Jalisco o Michoacán) y con la idea de que prefería el imaginario que había escrito don Luis. Nuevamente, la literatura me había mostrado la miserable grisura de la realidad.

Gracias Christopher, por evocar ese viaje al mítico San José de Gracia. y una disculpa por la extensión del texto.

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