Cortan la cabeza a Legionarios «disidentes» y se les tacha de cismáticos

De Paolis sacó la espada

Desde su nombramiento como delegado pontificio para la reforma de los Legionarios de Cristo, dentro y fuera de la congregación existía una alta expectativa sobre el rol que jugaría Velasio De Paolis.

Algunos, los más críticos, esperaban que desenvainase la espada y cortase las cabezas de los actuales superiores, herederos del inmoral fundador Maciel.

Hoy, a un año de su llegada al puesto, el cardenal sí sacó su espada pero para cortarle la cabeza a los de abajo, a quienes se atrevieron a pensar diferente, a los “disidentes”.

Lo hizo con una durísima reprimenda y acciones concretas. El 2 de julio pasado convocó a una conferencia con todos los miembros de la Legión en el Centro de Estudios Superiores de Roma. Lo que pretendió ser una relación anual de trabajo (el purpurado asumió su puesto el 10 de julio de 2010) se convirtió en un airado reclamo a un grupo, calificado de minoritario, que a su decir provoca “influjo negativo” y “siembra conflicto constantemente”.

A ellos les acusó de erigirse en antagonistas de los “legítimos superiores”, de creerse poseedores de una “misión profética”, dudó de la veracidad de su vocación sacerdotal y hasta sugirió que se han convertidos en “instrumentos del demonio” para sembrar “la destrucción de la Iglesia”. Así, duro y a la cabeza. Es más, hizo una “sesuda” analogía de estos con Lutero, con lo cual efectivamente los tachó de cismáticos.

Eso sí, dijo todo con una gran caridad cristiana porque según él los “disidentes” deben recapacitar y si quieren “desfogar sus frustraciones” que ni piensen en buscar la ayuda fraterna en sus compañeros de Legión, más bien que consulten “a un experto”. Tal vez se refirió a un psiquiatra y si así lo hizo, agregó a la lista de sus afrentas la de “disturbados mentales” que deberían ser tratados en alguna clínica, quizás la misma clínica en la cual fueron mandados varios legionarios por ser considerados, qué casualidad, como “disidentes” por el mismísimo Marcial Maciel Degollado.

El texto, largo y articulado, deja poco margen a la especulación.

El cardenal De Paolis apoya totalmente a la actual cúpula y demuestra que nunca tuvo la más mínima intención de echar luz definitiva sobre uno de los más grandes escándalos de la historia de la Iglesia. Las razones son un misterio.

Es cierto, en la Legión de Cristo conviven diversas almas, como distintos son los temperamentos de quienes forman parte de ella. Es natural, ante una crisis de magnitudes colosales cada quien logra reaccionar como le es posible. Algunos cerrándose en sí mismos, otros callando sus penas, unos más con gran generosidad y aquellos con rabia. Empero todos, de la misma manera, han sufrido la situación, todos son víctimas.

En este contexto resulta lógico pensar que un grupo busque, como parte del proceso de renovación, un verdadero descargo de responsabilidades. Habrá seguramente quienes –aunque siempre serán una ínfima parte- pretendan hacerlo por un simple afán de venganza. Incluso estos, los más pecadores, merecen misericordia. Los demás, aquellos que busquen simplemente la verdad, estarán en todo su derecho. Ellos, más que cualquier otro en la Iglesia o fuera de ella, tienen el derecho de saber qué pasó en realidad.

Tanto como en un asesinato. Para poder perdonar se requiere conocer el responsable y saber los motivos. Sin verdad no puede haber perdón y sin perdón, jamás se puede lograr la reconciliación. Lo afirma Benedicto XVI.

Las víctimas de un delito pueden reaccionar de diversas maneras, habrá quien pueda perdonar sin saber y habrá quien desee, con toda su alma, tomarse justicia por mano propia. Es la humanidad misma. Pero todos ellos no dejan de ser víctimas. Merecen la compasión y acompañamiento para sanar su alma, de otra manera esa incomodidad interior terminará por endurecer su corazón, tomando caminos insospechados.

Algo así ocurre en la Legión de Cristo. Un proceso de renovación no se construye sólo con las palabras, con los debates y con la modificación de las Constituciones. Al fin y al cabo, modificaciones superficiales. Se debe desmontar una estructura que ha sido y continúa siendo autoritaria, porque pretende controlar todos mediante la disciplina, como bien lo afirmó el prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica del Vaticano, Joao Braz de Aviz. Los superiores en eso ¿no tienen responsabilidad? ¿no merecen, al menos, una reprimenda? ¿o la espada debe estar siempre lista para talar a quien critica, incluso cayendo en el error? Dos pesos y dos medidas. Para algunos esto ha resultado intolerable.

Pese a todo en dicho renglón poco ha cambiado. Hoy siguen manejando la congregación los mismos de ayer. Férreos herederos de Marcial Maciel. ¿Cuánto de nuevo se puede percibir en esos superiores? Quizás por ello, ante la imposibilidad de transmitir su desconcierto al interior de la congregación, los “disidentes” buscaron foros externos donde compartir sus preocupaciones. Porque la misma situación interna los ha orillado a hacerlo, realidad en la cual Velasio De Paolis es responsable.

Así las cosas, las palabras del delegado pontificio constituyeron un “vía libre” al director general Álvaro Corcuera y a su vicario, Luis Garza Medina, para que tomen cartas en el asunto. La persecución no se hará esperar. De hecho ya está en marcha y asegurará el desmantelamiento de estos “disidentes”. En los nuevos destinos, que serán anunciados en estos días, serán mandados fuera de Roma donde no puedan “sembrar la división”. Se revisará sus comunicaciones de internet y se les condenará al exilio. Así será por el “bien de la Legión y de la Iglesia”. Como lo hacía Maciel. ¿Y la verdad? Esa sí, importa muy poco.?

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