El indio Fernández en la escena del baile, en «Paloma herida»

Restos de ‘El Indio’ Fernández reposan en su casa de Coyoacán

Columba Vértiz De La Fuente

 (apro).-

Se cumple la última voluntad de Emilio Fernández Romo, destacado director, autor y productor de cine mexicano, conocido como El Indio, de que sus restos fueran depositados en el patio Tláloc de su casa-fortaleza, asentada en Coyoacán .

 

Tras su muerte, el 6 de agosto de 1986, sus restos fueron depositados en una gaveta de la rotonda de actores en el Panteón Mausoleos del Ángel, ya que Adela, su hija, no contaba con la tutela de la casa ni podía disponer de los restos del cineasta nacido en Mineral del Hondo, Coahuila, un 26 de marzo de 1903.

 

Transcurrieron los años y los trámites sin que El Indio pudiera regresar a su morada volcánica, pero en mayo pasado y con la ayuda de la casa funeraria J. García López, Adela pudo exhumar y cremar los restos para luego depositarlos en una urna elaborada por artesanos guerrerenses del municipio de Olinalá.

 

El cofre artesanal fue colocado en la cama de El Indio, donde falleció, porque el próximo domingo 11 sus restos se colocarán en otra urna funeraria de Cacaxtla, creada en los talleres de reproducciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), cuyas figuras modeladas recrean la escena ritual del renacimiento.

 

Además, la delegación Coyoacán organizará un homenaje al realizador de la película Salón México, durante todo un año, del domingo entrante y hasta el 11 de agosto de próximo año.

 

La casa-fortaleza de El Indio no sólo se ha convertido en museo, también habrá un cine club, donde se proyectarán cintas del realizador, así como los largometrajes que se han filmado en ese inmueble.

 

Además, el gobierno de Chihuahua se unirá al homenaje e impulsará que se filme la vida de Fernández Romo, basada en el libro que Adela escribió sobre su padre.

 

El Indio modeló para que crearan la estatuilla del Óscar. En 1928, Cedric Gibbons, director de arte de la Metro-Goldwyn-Mayer y uno de los miembros fundadores de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, supervisó el diseño del galardón a partir de un boceto en papel.

 

Gibbons tuvo la necesidad de un modelo para su estatuilla, y fue entonces que su futura esposa, la actriz mexicana Dolores del Río, le presentó al director de cine y actor mexicano Fernández.

 

Renuente al principio, El Indio finalmente se convenció de posar desnudo y crear lo que hoy se conoce como el Óscar.

 

No obstante, cambió su vida al conocer el trabajo del gran cineasta ruso Sergéi Eisenstein, la obra inconclusa ¡Que viva México!, durante su residencia en Estados Unidos.

 

A su regreso a México tuvo que ganarse la vida desempeñando nuevamente diversos oficios hasta conseguir un papel en la película Cruz Diablo, dirigida por Fernando de Fuente, a quien posteriormente asistiría en Allá en el Rancho Grande; después logró el papel protagónico de Janitzio, que se convirtió en una especie de reiteración en sus obras posteriores.

 

Hacia 1941 obtuvo el apoyo suficiente para convertirse en director con Clipperton, la isla de la pasión (protagonizada por David Silva). Así que esta fue su primera película.

 

Por el año de 1943 integró un exitoso equipo, a partir del cual logró rodar sus más exitosos filmes de su carrera como director.

 

Su primera obra, Flor silvestre, conjuga los aspectos de fotografía (Gabriel Figueroa), argumento (Mauricio Magdaleno), actores (Dolores del Río y Pedro Armendáriz), dirección (él mismo) y música (Trío Calaveras), bajo una fórmula que muy pronto rindió frutos.

 

Posteriormente dirigió el filme que es su obra maestra: María Candelaria, rodada casi bajo la misma fórmula y con enormes similitudes con Janitzio, con el cual recibió el Gran Premio de la Crítica del Festival de Cine de Cannes, colocándose al nivel de otras importantes producciones mundiales.

 

Posteriormente el filme fue galardonado internacionalmente.

 

La perla es otro ejemplo del éxito avasallador al ser distinguida en 1947 con el premio de mejor fotografía y mención honorífica como Mejor contribución al progreso cinematográfico en el Festival de Venecia; la cinta también obtuvo el Ariel de Plata a la mejor película, a la mejor dirección, al mejor actor masculino y mejor fotografía, amén de haber sido premiada por la Asociación de Corresponsales Extranjeros en Hollywood y recibido un premio a la mejor fotografía en el Festival de Madrid.

 

En el caso del largometraje Río escondido, fue acreditado como ganador en el Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary, a la mejor fotografía. La misma suerte corrió Pueblerina en el festival checoslovaco al repetir el premio a mejor fotografía, con el entonces desconocido extra Roberto Cañedo y la primera actriz Columba Domínguez, quien entonces era pareja de El Indio.

 

Con Salón México, donde aborda por primera vez la temática urbana, consiguió el premio a la mejor fotografía en el Festival de Bruselas hacia 1948. Otro filme que fue laureado con un galardón fue La red, estelarizada por la actriz italiana Rossana Podesta, el cual pese a ser un fracaso rotundo de taquilla fue premiado en el Festival de Cannes como la mejor historia narrada en imágenes.