«Diles que me fui de gira» Johnny Laboriel al morir

Johnny Laboriel, la entrevista que no se llevó a cabo

Ricardo Jacob

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A principios de agosto, a propósito del concierto en el Lunario del Auditorio Nacional con motivo de sus 55 años de carrera en el rocanrol, había planeado entrevistar a Johnny Laboriel (1942-2013).

 

El día en que levantaría el teléfono solicitando la charla con el cantante se anunció la postergación del concierto para enero de 2014, pues había sido hospitalizado. Fue así que dejé para otra ocasión la llamada para platicar con él.

 

La lista de preguntas para Johnny rondaba ya en mi cabeza, quería preguntarle sobre sus comienzos con los Reyes del Rock, quienes después fueron rebautizados por el comediante Jesús Martínez Palillo como los Rebeldes del Rock, y que me contara de ese disco en el que cada uno de los diez temas fueron éxitos radiofónicos, cosa que ni Elvis o Los Beatles lograron.

 

Le preguntaría sobre su salida del grupo cuando alguien le dijo que tenía que hacerse solista y volverse verdaderamente famoso; no lo hizo a tiempo y, pese a tener mejor voz, no logró llegar a los niveles de fama de sus contemporáneos, en especial Enrique Guzmán.

 

Hablaríamos de sus adicciones a la cocaína, la mariguana y el alcohol, de cómo en los sesenta tiró el dinero que ganó con el grupo y como solista en drogas y excesos sin ser realmente una estrella de rock.

 

Quería que me contara alguna anécdota sobre sus hermanos Ella y Abraham, a quienes siempre admiró y respetó, y me diera su opinión sobre su sobrino Abraham Jr., quien ha sido el baterista de Paul McCartney por más de diez años. Y sobre Juan José Laboriel López creciendo en la colonia Roma en los años cincuenta, la adolescencia problemática que vivió por ser un inadaptado peleonero y queriendo siempre ser “el más fregón” superando a todos, acomplejado un poco por su color de piel, aunque con el tiempo el sentido del humor fue la herramienta para superarlo.

 

Decía constantemente: