Zabludovsky rescató la memoria de la tragedia que cambió a México

El entrevistar a sobrevivientes, dejó ver que los sismos de 85 no son cosa del pasado

Zabludovsky rescató la memoria de la tragedia que cambió a México

Como hace dos décadas, en otra jornada reporteril recreó la crónica de aquel suceso

ARTURO GARCIA HERNANDEZ

A 20 años de los sismos que cambiaron para siempre la faz de la ciudad de México y la vida de sus habitantes, el reportero que se llama Jacobo Zabludovsky volvió a hacer una jornada periodística memorable, ejemplar.

Y demostró que el mejor periodismo no sólo informa a corto plazo, sino que puede trascender su inmediatez, su fugacidad, y volverse historia: memoria. Memoria.

Según estadísticas de población, la mitad de los habitantes actuales de la ciudad tenía menos de cinco años de edad o no había nacido hace 20 años. El peor desastre que ha sufrido la urbe en toda su historia es, para ese sector de la población, una referencia más o menos lejana.

Pero qué sucede cuando el reportero que se apellida Zabludovsky reproduce las entrevistas que hizo aquel día y, además, vuelve a hablar con la mayor parte de aquellos a los que entrevistó. Entonces el desastre y la tragedia dejan de ser una referencia abstracta y adquieren nombre y apellido.

Si un hombre, el dueño de la cafetería Superleche que estaba en Eje Central, cuenta cómo perdió a su madre y a su hermana; si una mujer que hasta entonces era ama de casa perdió un brazo en el siniestro y recuerda que bajo una losa de concreto vio morir a su esposo y a su hija; si un recién nacido permaneció varios días bajo los escombros del Hospital Juárez y hoy vive para contarlo, los que escuchan se enteran de que el terremoto no es algo del pasado, sigue presente, de un modo u otro, en la vida de todos.

Aparte de las cuestiones particulares de cada caso, Zabludovsky les hizo a prácticamente todos sus entrevistados la siguiente pregunta: «¿De qué manera el temblor cambió su vida en lo personal o en lo profesional?»

No se trataba de una interrogación ociosa: las respuestas dejaron ver claro que los sismos de 1985 no son cosa del pasado, que su impacto sigue teniendo efecto en todos los aspectos actuales de la vida nacional.

Tal como lo anunció, a las seis de la mañana en punto el periodista empezó la transmisión del programa radiofónico especial 20 años después, por medio de Radio Red y otras estaciones del grupo Radio Centro. El eje del programa fue la reproducción fragmentada de la crónica que hace dos décadas transmitió por la XEW de Televisa. Con la televisión fuera del aire y las líneas telefónicas colapsadas, para mucha gente fue la única manera de saber las dimensiones de la tragedia.

El programa empezó con una entrevista con Alejandro Encinas, jefe de Gobierno del DF, sobre los planes de emergencia con que cuenta la ciudad. Minutos después Zabludovsky y su equipo dieron cuenta de la ceremonia conmemorativa que se llevó a cabo en el Zócalo, encabezada por el presidente Vicente Fox.

Posteriormente, Miguel de la Madrid Hurtado -presidente en ese tiempo- le dijo al periodista con inefable desparpajo que la respuesta de su gobierno ante la emergencia había sido oportuna y suficiente. Y asimismo elogió la labor del entonces regente Ramón Aguirre: «Trabajó mañana tarde y noche e hizo una espléndida tarea».

Veinte años después, el ex presidente tiene tiempo para dedicarse a leer, a la música y a escribir.

Después, de manera continua hasta las nueve de la noche, se sucedieron los testimonios: pasados y presentes. Zabludovsky confrontó los testimonios de hace 20 años con los de ahora.

El del policía, el del médico que se negó a abandonar su hospital; el del reportero de Televisa que se salvó porque esa mañana llegó tarde al trabajo; el de la costurera que vio morir a 300 o 400 compañeras de oficio, y a partir de eso tomó cociencia de sus derechos como trabajadora y como mujer; el del joven de 20 años que entonces era un recién nacido y sobrevivió sin daño tres días bajo los escombros del hospital Juárez; el testimonio de la mujer que perdió su casa, su esposo, una hija y un brazo; el de la madre que no acaba de llorar a su hijo que tenía un futuro prometedor como reportero; el del dueño de la cafetería Superleche que regresaba de hacer ejercicio cuando vio en ruinas e incendiado el edificio, entre cuyos restos estaban su madre y su hermana.

Imposible registrar aquí todo los testimonios y su carga de dolor, tristeza, heroísmo, resentimiento, generosidad, abnegación, rabia e incluso optimismo.

De lo que no puede quedar duda, es que todos aquellos que eran muy pequeños o no habían nacido hace 20 años, y escucharon el programa especial del reportero que se llama Jacobo Zabludovsky, quizá podrán entender mejor que el terremoto del 19 de septiembre de 1985, y su réplica del día 20, modificó para siempre la vida en la ciudad y sus habitantes.