Murió la historiadora, docente y crítica de arte Teresa del Conde

Murió la historiadora, docente y crítica de arte Teresa del Conde

Las ideas estéticas de Freud, marcaron su pasión por la sicología

Merry MacMasters

La Jornada

La historiadora, crítica de arte, docente, autora y coautora de más de 40 libros, ex funcionaria del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), articulista de La Jornada e integrante del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Teresa del Conde Pontones, quien acuñó el término generación de la ruptura, falleció este jueves a las 20:38 horas en su casa a consecuencia de un infarto cerebral.

Sus restos serán velados en la funeraria García López de San Jerónimo a partir de las 10 de la mañana de este viernes y después serán cremados.

Del Conde, quien el pasado 12 de enero cumplió 82 años, realizó estudios de sicología, que se convirtieron en pauta para su incursión posterior en la historia del arte. En 1986 publicó, por ejemplo, Las ideas estéticas de Freud (Editorial Grijalbo), cuya investigación formó parte de su plan de trabajo desarrollado en el IIE de 1979 a 1982. En la introducción advierte: “mi biografía cultural, mis predilecciones, ‘vicios y virtudes’, y sobre todo mi capacidad parangonable a mis limitaciones para aprehender a Freud, se encuentran condicionados por lo que soy capaz de extraer de su pensamiento, lo que me resulta eficaz para la comprensión de los fenómenos creativos y también, ¿por qué no?, lo que más apela a mi gusto estético”.

Para la realización del libro, en 1982 obtuvo una beca de la Fundación Memorial John Simon Guggenheim.

En su momento, Del Conde destacó por su apoyo a la corriente del geometrismo mexicano. Siempre estuvo cerca de un grupo de pintores y escultores surgidos a finales de los años 70 del siglo pasado, entre ellos, los hermanos Castro Leñero –Alberto, José, Francisco y Miguel–, Irma Palacios, Manuel Marín y Miguel Ángel Alamilla, cuya trayectoria profesional siguió desde un inicio.

Nacida el 12 de enero de 1935 en el Distrito Federal, Del Conde cursó la licenciatura, maestría y doctorado en historia del arte en la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la UNAM.

Consideraba sus maestros a Justino Fernández, Xavier Moyssén y Jorge Alberto Manrique. Escritora de epístolas, con Manrique publicó Cartas absurdas. También fue discípula y corresponsal del historiador inglés sir Ernst Gombrich, a quien visitaba casi cada año. Una beca Rockefeller le permitió una estancia en Bellagio, Italia.

Fue docente adjunta en la FFyL desde 1975 y al año siguiente ingresó por concurso abierto al IIE. En 1981 fue invitada a dirigir el área de Artes Plásticas del INBA, gestión que se extendió hasta 1988. Tres años más tarde fue nombrada directora del Museo de Arte Moderno, cuya titularidad ocupó hasta 2001. Durante ese tiempo montó exposiciones memorables, como Settecento veneciano. Aspectos de la pintura veneciana del siglo XVIII y una de pintura de Lucien Freud.

Foto

Teresa del Conde, en imagen de 2008Foto Yazmín Ortega Cortés

Del Conde cultivó su trabajo periodístico, primero en el Suplemento Cultural del diario unomásuno, después, y hasta la fecha, en La Jornada, donde el pasado 17 de enero publicó su último artículo: Goya, San Carlos: La Leocadia de Goya. También colaboró en la revista Vuelta, dirigida por Octavio Paz. Sus profundos conocimientos del arte abarcaron todas las épocas.

Miembro de número tanto de la Academia de Artes como de la Academia Mexicana de la Historia, Del Conde recibió el Premio Nacional de Crítica de Arte Luis Cardoza y Aragón 2002, la Medalla de Oro del INBA en 2008, el Premio UNAM 2010 y el reconocimiento Sor Juana Inés de la Cruz, por contribución sobresaliente al cumplimiento de los altos fines universitarios, en 2015.

Entre sus libros destacan: Julio Ruelas y Frida Kahlo (ambos de 1976); Un pintor mexicano y su tiempo. La Ruptura (1979); Francisco Toledo (1980); Frida Kahlo. La pintora y el mito (1993); ¿Es arte? ¿No es arte? (1998); Una visita guiada. Breve historia del arte mexicano del siglo XX (2000); Voces de artistas (2005); El viaje a la montaña. Un ensayo crónica (2006); Derroteros. Manuel Felguérez (2009), y Las escaleras de Tamayo (2011).

En su colaboración Crítica de arte I (La Jornada/19/7/16) Del Conde dijo participar, al igual que el pensador italiano Lionello Venturi, del supuesto de que “es necesario vivir el arte que le es a uno contemporáneo para medio intuir el de otras épocas, porque vemos con los ojos actuales. No vamos a ver pinturas de Rafael Sanzio o el Codice borbónico con ojos de los siglos XV o XVI, sino los que miramos ahora, que pasaron por la transvanguardia de Acchile Bonito Oliva y también por los múltiples productos creativos que se exhiben en los museos de arte moderno y contemporáneo o de artes y artesanías regionales”.