La descubridora de América

La descubridora de América

El genoma de una bebita muerta hace 12.000 años en Alaska ilumina la historia de la pequeña población asiática que conquistó América

JAVIER SAMPEDRO

El titular, reconocidamente exagerado para llamar tu atención, desocupado lector, no quiere decir que Colón fuera una mujer, sino que los verdaderos descubridores de América se le adelantaron por más de 10.000 años, tal vez 20.000. Y que, provisionalmente, lo más parecido a un descubridor de América que tenemos es una niña que murió a los dos meses de nacer en Alaska, hace 11.600 años. Los científicos la han llamado Pequeño Amanecer, y su genoma nos ha contado una historia asombrosa sobre los miles de años y millones de penalidades que condujeron a la (verdadera) conquista de América por la humanidad. Léelo en Materia.

El genoma de Pequeño Amanecer demuestra definitivamente que todos los nativos americanos, desde los esquimales iñupiat de Alaska, pasando por los indios sioux de las llanuras de Dakota, hasta los mayas de Yucatán, los aztecas de Veracruz y los indios haush de Tierra de Fuego, provienen de una pequeña población asiática que cruzó el estrecho de Bering hace unos 20.000 años. Mejor dicho, que empezó a cruzarlo entonces, porque el actual estrecho de Bering era en la época una lengua de tierra, y sufrió por entonces una historia compleja de glaciaciones y deshielos que, probablemente, dejaron aislados a aquellos humanos pioneros durante milenios. Tras la última glaciación, la fusión de los hielos y consiguiente subida del nivel del mar sumergieron la lengua de tierra (Beringia) para formar el actual estrecho. Parece probable, por tanto, que las evidencias fósiles de aquella época se hallen bajo el agua.

En cualquier caso, aquella travesía milenaria concluyó con la conquista de América. Pequeño Amanecer, con cerca de 12.000 años, es uno de los restos humanos más antiguos encontrados en el Nuevo Mundo. Su tribu no es la antecesora directa de los nativos americanos, porque su linaje se extinguió sin dejar rastro en los humanos actuales (ni en otros restos antiguos que se han secuenciado). Pero sí que estaba genéticamente muy próxima a los ancestros auténticos. La comparación del genoma de Pequeño Amanecer con todos los demás genomas humanos del planeta cuenta una historia pasmosa sobre los orígenes asiáticos de aquellos conquistadores, de su primitivo aislamiento en su continente de origen, de sus ocasionales encuentros sexuales con otros asiáticos, y de la diversificación, ya en América, que experimentaron los descendientes de aquellos pioneros.

Entre sus muchas aplicaciones, la genómica está resultando muy útil para aclarar la historia de la humanidad. En este caso nos ilumina un episodio crucial de la prehistoria, pero la genómica también puede enfocar su microscopio de precisión a la historia propiamente dicha, que solemos acotar a los últimos milenios. Larga vida a Pequeño Amanecer, aquella bebita que solo vivió dos meses pero nos ha legado un Iguazú de conocimiento.

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