«Slam» empodera la catarsis en el «Vive latino» en 19 edición

Proceso

CIUDAD DE MÉXICO

El Vive Latino luego de 19 ediciones refrendó su carácter de ser un oasis catártico para liberar emociones a través de la música, tal como lo lograron 80 mil personas en su segunda jornada ante la radical muestra de propuestas que vibraron desde Residente, Cartel de Santa, Queens of The Stone Age hasta Gorillaz.

Una tangible liberación como en sus orígenes, siendo el slam una de las manifestaciones y estandartes que logró la comunión entre chavos y chavas quienes congregaron alegres danzas al compás de las bandas nacionales La Lupita y La Cuca.

“Hijo del Lechero”, “Implacable” y “Alcohol y Rocanroll”, fueron rolas prendedoras del baile a golpeteos conocido como slam, armado inicialmente por los hombres para luego abrir el espacio y cuidar a las chicas que también disfrutaron enlazadas los sacudimientos.

El regocijo calaba en cada apretujón e invasivo sudor, los cuales comandó el cantante José Fors mientras se postraba sobre el escenario principal (Indio). Del mismo modo, en el entarimado paralelo (Escena Indio) La Lupita desató su propio bailongo de porrazos con “Ja Ja Ja” y “Jalando Imecas”. El resto de las plataformas fueron AT&T, Doritos y Carpa Intolerante, además de Casa Comedy y Ambulante. Destacó la Zona Restart, en donde personas con discapacidad tuvieron trato VIP y una vista privilegiada para los espectáculos estelares. También el Tianguis del Chopo nuevamente se hizo presente, dando paso a juegos mecánicos y amplias zonas de bebidas y alimentos.

Emotiva presentación obtuvo el proyecto “Hay un Nosotros de Cultura Colectiva” en el AT&T, ya que fue en apoyo de los damnificados de los pasados sismos de septiembre de 2017.

Antes de su concierto, El uyuyúy Sergio Arau comentó a este reportero que la edición 33 de la festividad Vive Latino “es el lugar indicado para unirse y la mayor causa para llevar la conciencia de que terminen los malos gobiernos”. Antes de la tocada, se expresó de manera similar Luis Álvarez, de El Haragán y Compañía, quien señaló que aunque no pueden hacer el llamado a no votar en los próximos comicios, sus canciones “siguen siendo una realidad urbana de lo mal que está el país”, manifestando pesimista que “todos los políticos son lo mismo, yo no votaré”.

A su vez, el cantante portorriqueño Residente hizo lo propio sobre el escenario, clamando por una educación gratuita, en el pensamiento de no repetir la desaparición de estudiantes, solidarizándose con el respeto a que su nación se libere del yugo yanqui. “El futuro es nuestro”, “No hay nadie como tú” y “Vamos a portarnos mal”, fueron algunos de los cortes que entonó, luciendo la casaca de la selección mexicana de futbol soccer y logrando así la aceptación de fans entre aplausos de los miles de reunidos en la presentación.

La fiesta de gala brilló el domingo final deleitada por La Gusana Ciega, Fito Páez, La Mala Rodríguez, Riesgo de Contagio, A.N.I.M.A.L y las rebeldes rusas de Pussy Riot.

En tanto, el poderoso rock Queens of The Stone Age hizo retumbar al Foro Sol para dar paso al acto esperado por multitudes: Gorillaz, cuyos integrantes abarrotaron la plancha principal del recinto en la que prácticamente no cabía ni un alma. Pasaban las 23:35 cuando los universos digitales y característicos dibujos animados del ensamble se plasmaron sobre las pantallas, bajo el comando del vocal británico Damon Albarn.

“Tomorrow Comes Today”, “19-2000”, “Feel Good Inc.” y “Clint Eastwood” estimularon a la fanaticada en un alucinante viaje de cantos, zangoloteos e incluso lágrimas descarnadas de felicidad, por parte de un público diverso que adora a Gorillaz, sin importar edades.

Así culminaba la fiesta artística juvenil sobre el espacio principal, dando cierre en el Escena Indio los integrantes del Cartel de Santa, cuando casi eran las dos de la mañana.

Muchos de los asistentes huyeron entonces para aprovechar el transporte público dispuesto especialmente para la ocasión, ante los horarios de partida en madrugada. Mientras, el Vive Latino dejó un sabor repleto de satisfacción en dos días incendiaros de sensaciones y montones de rostros contentos por la diversidad sonora del encuentro.

Crónica de César Muñoz Valdez

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