200 años del Museo del Prado

MADRID

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Hoy hace 200 años abrió sus puertas el Museo del Prado, entonces bajo el nombre de Museo Real, primer bicentenario que celebra con la muestra Solo la voluntad me sobra, la mayor reunión de obras de Goya, sin duda, el artista con el que tiene más estrecho vínculo esta pinacoteca.

En sus paredes, durante su inauguración, colgaron obras del pintor, como los retratos del rey Carlos IV y de la reina María Luisa de Parma.

Y hoy, dos siglos después cuelgan en sus paredes 150 pinturas, 500 dibujos y la correspondencia con su amigo Martín Zapater. En las piezas sobre papel de Goya reflejan los temas que pueden resultar más que contemporáneos.

“¿El arte contemporáneo es el arte que se hace hoy o el arte que tiene algo que decirnos hoy?”, se pregunta Miguel Falomir, el director del Museo del Prado.

Y se responde que es clarísimo en caso de Goya:

“Suelen preguntarme sobre la conveniencia de exponer arte contemporáneo en estas salas. Pero creo que no hay nada más contemporáneo que la obra sobre papel de Goya. No hay ningún artista actual que haya sabido denunciar nuestras pesadillas con ese rigor y acierto”.

Es no solo la importancia del artista en la fundación del Museo del Prado y su poderosa actualidad lo que llevaron a sus directivos al hecho de que tenían que “culminar con Goya” estas celebraciones del bicentenario.

En sus dibujos, más que en sus pinturas, el artista reflejó sus principales preocupaciones, que eran más un reflejo de su introspección. Sin embargo, hoy se pueden admirar y asomarse a sus ideas.

Es “una de las mejores exposiciones que se pueden ver ahora mismo en el mundo”, en opinión del director del museo.

Es, sin duda, la mayor muestra que se puede ver de un trabajo tan personal del artista.

Dos de las personas que mejor conocen la obra del artista, son los comisarios de la muestra: José Manuel Matilla y Manuela Mena, quienes han dimensionado la obra de los estereotipos, como el de haber sido machista o defender las corridas de toros.

Para Manuela Mena, Goya fue más un creador que pertenece al mundo de las ideas. “No es el primer reportero de guerra como tantas veces se ha repetido ni tampoco un pintor costumbrista”, señala.

Considera que Goya muestra en sus dibujos una profunda angustia existencial, y una desesperación ante el odio y la crueldad

Muestran también gran empatía hacia la mujer, como se aprecia en su dibujo titulado Lucha conyugal en una pelea desigual con su marido, una mujer golpeada, el dormitorio desordenado y el orinal volcado en primer plano.

“Hay temas centrales en sus dibujos que todavía siguen siendo de una deslumbrante contemporaneidad, como es el control ideológico de las multitudes por parte de las élites, la violencia innata, el miedo a la vejez”, sugiere Matilla, para quien Goya fue un antitaurino que acentuaba su visión crítica mediante la violencia de unas luchas desiguales que a menudo terminaban con la trágica muerte del torero y los caballos.

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