Problemas en la dirección editorial de «El País»

La Jornada

Madrid.

La primera mujer en dirigir un periódico en España, Soledad Gallego Díaz, fue destituida de la dirección del diario El País y con ella se van además otros históricos de la cabecera, como el ex director Joaquín Estefania y la escritora y periodista Maruja Torres, quien se mostró muy crítica y molesta con el nuevo viraje en el timón del periódico. Según versiones extraoficiales, todavía no confirmadas por los responsables de la empresa, le sustituirá en la dirección Javier Moreno, quien ya fue director del diario entre los años 2006 y 2014 y que tuvo que salir del puesto de mandos tras el primer gran despido masivo de 129 trabajadores.

El mismo día que trascendió de la destitución o “no renovación” del contrato de Soledad Gallego como directora del periódico, uno de los fundadores del grupo y quien fue además el primer director del periódico, Juan Luis Cebrián, publicó un artículo muy crítico con la gestión del gobierno del socialista Pedro Sánchez durante la pandemia del Covid-19, en sintonía con las palabras expresadas recientemente por el ex presidente del gobierno español, Felipe González, quien afirmó que en “ocasiones parecía el camerino de los hermanos Marx” por el caos que transmite a la opinión pública.

Gallego Díaz asumió el cargo como directora hace justo dos años, cuando finalmente el principal medio impreso del Grupo Prisa decidió dar un giro en la tendencia ideológica del rotativo, que se había escorado a la derecha con el anterior director al mando, Antonio Caño, y un equipo directivo que fueron despedidos y casi todo ellos fueron absorbidos por medios conservadores y de extrema derecha. Galledo Díaz intentó recuperar una línea ideológica más acorde con la historia del propio periódico, al tiempo que estrecho lazos con el actual gobierno de coalición del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Unidas Podemos (UP).

El principal problema del Grupo Prisa, y por tanto de periódico El País, es la caída en picado de sus ventas -igual que el resto de medios impresos-, ya que actualmente no superan los 100 mil ejemplares vendidos. Además en los principales estudios de influencia y difusión en internet también ha ido perdiendo poco a poco la influencia que antes tenía y le convirtió en uno de los periódicos de referencia no sólo en España, sino también en el resto de Europa y en América Latina. Actualmente los periódicos El Mundo y La Vanguardia tienen más impactos y más difusión en internet.

A lo que hay que añadir la inmensa deuda que todavía acarrea por inversiones del pasado, algunas ruinosas, y que asciende a mil millones de euros (25 mil millones de pesos), algo que molesta cada vez más a los principales accionistas, entre ellos el fondo buitre Amber Capital, los bancos Santander y HSBC, Telefónica y los empresarios mexicanos Roberto Alcántara, magnate de la transporación terrestre, y el multimillonario Carlos Slim, que el año pasado compró un 4,3 por ciento de las acciones del grupo a través de Carso.

La destitución de la directora del periódico coincide además con una arremetida dialéctica de su director fundador, Juan Luis Cebrián, quien criticó con dureza tanto al gobierno de Sánchez como a su principal aliado, Pablo Iglesias, al que define como “un hombre encaramado al populismo y acosado por las contradicciones personales”. Y sentencia: “Las fuerzas de izquierda, fragmentadas y unidas solo por su antagonismo con la oposición, tienen ante sí una encrucijada histórica. Mientras sus portavoces se comporten en Cortes como si de una asamblea de facultad se tratara, los exabruptos y desplantes verbales seguirán abonando la fortaleza de la reacción conservadora. Si el socialismo español, huérfano de todo análisis teórico, persiste en sustituir el liderazgo por una camarilla clientelista dispensadora de favores, acabará el país en manos de la extrema derecha”.

Todo apunta a que el nuevo director del diario será Javier Moreno, quien ya fungió como tal en el periodo del 2006 al 2014, con una de las salidas más polémicas en la historia del periódico, por los despidos masivos, las huelgas y la mutilación de algunas de las firmas históricas del diario.

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