La miseria de la discriminación

(apro).-

En noviembre de 1979, el promotor Raúl de la Rosa trajo al Auditorio Nacional de la Ciudad de México al enorme compositor, bajista y cantante afroamericano Willie Dixon, acompañado de estrellas como los no menos ilustres Muddy Waters, Koko Taylor, Blind John Davies y Son Seals, para el II Festival de Blues.

“La sola presencia de este corpulento artista llenaba el amplio escenario; pero no por su físico, sino por su talento y carisma que de inmediato arrancaba el aplauso del respetable, y al pulsar su contrabajo la banda de la Chicago Blues All Stars cobraba un brillo especial. Willie cantaba y pulsaba además el contrabajo con una solvencia sorprendente”, recuerda “el crooner” De la Rosa.

Hacia diciembre de 1979, el periódico quincenal “Los Universitarios”, publicado por la Dirección General de Difusión Cultural de la UNAM (que dirigía en tiempos del rector Guillermo Soberón el entonces licenciado Gerardo Estrada), sacó mi entrevista con llamado en su portada del número 157/158 “Willie Dixon y el blues” (firmaba como “Roberto E. Ponce”).

–¿Existe discriminación en Estados Unidos?

–Total y definitiva. Es una costumbre en mi país el tener a unos superiores y a otros inferiores, incluyendo al presidente (Abraham) Lincoln, quien al considerar la liberación del hombre negro en la Constitución, dijo:

“La diferencia física entre la raza blanca y la negra, podría evitar para siempre que las dos vivan en igualdad y juntas, porque una tiene que ser superior y la otra inferior”.

Willie Dixon –quien visitaba por segunda vez nuestro país y en 1979 fue acompañado por Freddie Dixon, bajo; John Primer, guitarra, y Billy Branch, armónica, entre otros– agregó:

“Luego han inventado una serie de leyes que suponen mejoría para los negros e igualdad de derechos. Ahora, eso es lo que dice la ley, pero tienes que probarlo esto requiere dinero. Los negros no tenemos plata. Para los negros, la ley nunca falla a su favor.

“Por eso el blues es realmente una música para los pobres. Ellos lo entienden porque los ricos no han vivido la experiencia del pobre. Y aún sigue siendo una música discriminada; hemos escrito muchas cartas pidiendo que se programe más nuestra música, pero la respuesta adecuada nunca llega. Saben que el blues es la verdad de la vida y ayudaría a que negros y blancos se integrasen; hay grupos que no desean que esto suceda.”

Desde luego, hace 40 años tomé por sentado que si mi héroe musical citaba así (a mi otro ídolo histórico), por algo sería; sólo que a cuatro décadas de aquel encuentro, ya me puse a buscar la veracidad de dicha expresión hallándola en los libros de Google, en el volumen del Gobierno de los Estados Unidos intitulado “Constitutional Amendment Reserving State Control Over Public Schools” (Washington, 1953), en el capítulo sobre el control del Estado sobre las escuelas públicas estadunidenses (página 76), donde leí en inglés lo siguiente:

“Al día de hoy, en 23 de los Estados (de EU) el matrimonio interracial está prohibido por ley. Tales leyes reflejan el miedo a la mezcla racial de los blancos. Abraham Lincoln, quien ciertamente no era racista, decía:

“Entonces voy a decir que no estoy ni he estado a favor de llevar la igualdad política y social de ninguna manera entre las razas blanca y negra; que no estoy ni he estado a favor de que los negros voten o sean votados; tampoco calificarlos para acceder a cargos oficiales, ni permitirles matrimoniarse con la gente blanca, y además de esto diré que hay una diferencia física entre las razas blanca y negra que yo creo que jamás permitirá a ambas convivir en términos de igualdad social ni política, y en virtud de que no pueden vivir así, mientras permanezcan juntas debe existir la posición del superior y la del inferior, y yo, como cualquier otro hombre, estoy a favor que la posición superior le sea asignada a la raza blanca” (pág. 145-146 vol. 3 Collected Works of Abraham Lincoln. Roy P. Basler Rutgers Univ. Press, 1953).”

Para fortuna de la Fonoteca Nacional y la música negra, esa hora de charla sostenida con el compositor Willie Dixon está grabada en un casét, que atesoro en estos días aciagos del siglo XXI cuando el racismo y la intolerancia vuelven a hacer de las suyas. Veamos otras ideas que expresó a sus 64 años:

“El blues, por sí solo, contiene todas las verdades de la vida: las buenas, las malas y los puntos intermedios; aquellos que te agradan y esas otras que no, así es que el blues siempre te dice la verdad y eso es lo que me gusta del blues, porque no es acerca de mi vida, se refiere a la vida de cualquiera…

“El Ser Supremo, o como quieras llamarlo, ayudó al hombre negro a sobrevivir en Estados Unidos, al castigo del blanco. Los indios de mi país fueron aniquilados, y ya ves que Pancho Villa fue a Texas para pelear por la tierra que era mexicana (9 de marzo de 1916). Pero el negro no podía pelear. Los indios eran pocos y ustedes debían pelear, por eso Dios dio a los negros el blues y por él podían comunicarse los esclavos sin tener que pelear. Y esta comunicación le dio un entendimiento más claro.

“El blanco nos tenía trabajando en los campos de algodón, pero nos dejaba cantar, y cuando se trataba de cantar juntos para comunicarnos, el blanco no sabía de qué estábamos cantando. La comunicación entre los negros la inició el blues y así, si queríamos pelear, o matar a alguien, o irnos de la granja, cantábamos. Los blancos respetaban el blues, les gustaba, pero no lo comprendían. Ahora hasta eso quisieran quitarnos, porque el blues es algo que el negro tiene y el blanco quisiera tener. Se llevaron todo lo nuestro, menos el blues…

“Así como segregaron al negro, segregaron su música. No la tocaban en radio, ni en televisión; muy poquito, lo suficiente para que supieran que yo compuse blues. Pero ahora los jóvenes son más cautos y dicen: ‘¿Por qué no tocan blues?, ¿qué tiene de malo?’. Ninguno de los jóvenes blancos puede hacer una canción ‘hip’ salida de la nada, de un ritmo que nadie toca. Saber qué canción es, te gusta, pero si la pasan a las tres de la madrugada, pues nadie la oirá. Sólo las raíces dan un árbol y frutos, y el blues es la base del jazz, del rock, del country and western, y la ‘disco’. Los blues son las raíces de toda la música norteamericana.”

Fallecido el 29 de enero de 1992, Willie Dixon nació un 1 de julio de 1915 en Vicksburg, Misisipi –ciudad estadunidense célebre por las acciones bélicas que se desarrollaron allí durante la Guerra de Secesión–, es decir, que ahora cumpliría 105 años de edad (https://www.proceso.com.mx/229802/el-arte-del-blues).

Esta entrada fue publicada en Mundo.

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