«El atardecer de un escritor»

El autor nació en Austria en febrero de 1942 producto de una violación.

Handke era el apellido que hubo de tomar de su padrastro. Llevó a cabo trabajos de teatro, además de cuento, novela y ensayo. De sus publicaciones se conocen: Los avispones, 1966; El buhonero, 1967; El miedo del portero ante el penal, 1970; Desgracia indeseada (Crónica de su madre), 1972; El momento de la sensación verdadera, 1975; La mujer de la mano zurda, 1976; El peso del mundo, 1977; La tarde de un escritor, 1986 y La fatiga, 1989. En La tarde de un escritor, Peter Handke inicia el relato con un narrador en tercera persona que nos cuenta la historia de un escritor que ha

EDUARDO CRUZ LA TARDE DE UN ESCRITOR Y UN SÍMBOLO

Handke, Peter. La tarde de un escritor, Alfaguara, México, 1995, 125 pp. El autor nació en Austria en febrero de 1942 producto de una violación. Handke era el apellido que hubo de tomar de su padrastro. Llevó a cabo trabajos de teatro, además de cuento, novela y ensayo.

De sus publicaciones se conocen: Los avispones, 1966; El buhonero, 1967; El miedo del portero ante el penal, 1970; Desgracia indeseada (Crónica de su madre), 1972; El momento de la sensación verdadera, 1975; La mujer de la mano zurda, 1976; El peso del mundo, 1977; La tarde de un escritor, 1986 y La fatiga, 1989.

En La tarde de un escritor, Peter Handke inicia el relato con un narrador en tercera persona que nos cuenta la historia de un escritor que ha perdido el habla y ante su oficio se enfrenta al mundo y sus circunstancias.

Su vida se había convertido en una constante lucha interna por revelarse a sí mismo como escritor. Los acontecimientos llegaban a nuestro personaje por medio de su imaginación y de su audición.

La pérdida del habla no le representaba un problema para llevar a cabo su labor como escritor. Vivía ensimismado y concentrado; además los acontecimientos externos son descritos por nuestro narrador en forma minuciosa y obsesiva, sin pérdida mínima de detalle; es decir, cada objeto, cada lugar y cada parte de su entorno le hablaba a nuestro protagonista. Al hablar del espacio laboral del escritor se puede desprender la siguiente frase según nuestro narrador: “su casa en la casa”;

1 que en el escritor pudiera significar que vuelca totalmente sus sentidos (excepto el del habla) al mundo circundante y, en otro momento, regresa de nueva cuenta a su mundo interno al momento de llegar a casa. Es un constante ir y venir entre el personaje yo-escritor y yo-mientorno-circunstancia. Pudiera entenderse también como yo-escritor, que me recluyo en mi interior al retirarme del mundo para regresar después del yomi-entorno-circunstancia (o el mundo). Nuevamente me retiro de la pe-riferia y regreso a mi centro como yo-escritor.

Es el narrador quien da cada descripción al entorno del escritor. Parece que el entorno es el que habla al personaje vía el narrador. Aunque el escritor vivía privado del habla y aislado, no lo era de sí mismo ni del mundo y sus circunstancias. La presencia de varios objetos en su casa, como el piano, el ajedrez, los jarrones, los libreros y las mesas, le producían un extrañamiento que lo llevaba de nueva cuenta a su interior y le daban una sensación de tranquilidad y de paz en forma ambivalente, además de causarle 1 Peter Handke. La tarde de un escritor, desasosiego. Paradójicamente, después de tener esos momentos placenteros y de tranquilidad, la prolongación del silencio le llenaba de ansiedad e incertidumbre, por lo que nuevamente su atención se volvía al sonido de sus aparatos eléctricos de limpieza.

Existe, pues, una constante a lo largo del texto que pudiera hablar nuevamente de la presencia del escritor en la periferia y de regreso a su centro; esto da la imagen de la vida del escritor a manera de círculos concéntricos: “Al escritor le vino en ese momento a la mente una película cómica donde el héroe, de tanto ir y venir en una larga espera ante un edificio, había cavado una fosa que al final sólo salía el sombrero…”

2 Se ven figuras circulares: la fosa y el sombrero; luego: “El jardín continuaba en un bosque situado dentro de un parque natural…”,

3 el jardín y el bosque como círculos. Después, “Una vez más se dio la vuelta y miró la casa…”,

4 otro círculo. Posteriormente, “En los períodos de ociosidad solía, por regla general, ir paseando hasta el centro… se encaminaba normalmente hacia la periferia por su alejamiento y su soledad…”.

5 Al continuar con la narración, nuevamente se encuentra otra mención a lo circular: “dio un rodeo pasando por los jardines circundantes…”

6 Y así, siguiendo la ruta, encontramos otros círculos: “… y también los jardines que se seguían poseían una forma y unas medidas parecidas, uno tenía la sensación de moverse dentro de un complejo separado del resto del mundo, como una ciudad dentro de una ciudad, en la que uno se adentraba pasando de un jardín al otro…”,

7 y así, en páginas subsecuentes, se suceden las imágenes de círculos concéntricos. 2 Ibid., p. 24. 3 Ibid., p. 25. 4 Ibid., p. 25. 5 Ibid., p. 26. 6 Ibid., p. 36. 7 Ibid., p. 37. EN LA MIRA 279 Esta figura constante sugiere la idea de un mandala.

Y hasta aquí es posible aventurarse a hacer una interpretación: este constante ir y venir de la periferia al centro en la vida del escritor, la presencia de jardines que en lo sucesivo seguirán apareciendo en el texto, pudieran estar hablándonos, del trayecto que el escritor recorre para llegar al momento de la creación en su oficio del escribir. ¿En qué se sustenta esta idea? Se sabe que el mandala, además de estar representado gráficamente por círculos concéntricos y emblemas, esquemas espacio-temporales, significa la manifestación espacial del mundo.

Era utilizado para alcanzar ciertos estados de concentración-contemplación por medio de la meditación en distintas tradiciones espirituales del Japón, el Tibet, y la India, “El mandala también representaba una imagen sintética que a la vez representaba una tendencia para superar las oposiciones de lo múltiple y lo uno, de lo compuesto y de lo integrado, de lo diferenciado y de lo indiferenciado, de lo exterior y de lo interior, de lo difuso y de lo concentrado…”

8 Hasta este momento pudiera estar representada la vida del escritor. Desde este punto de vista puede decirse que la intención del escritor era la de llegar a ese momento de ecuanimidad y de agudeza sensorial con este ir y venir de la periferia al centro y de éste a la periferia.

En el texto se escucha la voz personal del protagonista llena de subjetividad y monomanía monotemática con ideas obsesivas en lo repetitivo por un redescubrimiento del yo y de mi entorno, para revelar lo que éste dice al personaje. pasado y en ocasiones pareciera que se trata de un monólogo interior, pero contado por un personaje fuera de la historia. Siempre está presente el narrador como un observador dando cuenta de lo observado. Las frases son cortas.

El relato es presentado como un ensayo de enunciados y un ejercicio del escritor. La focalización siempre está puesta en el entorno del escritor; sin embargo, en otro momento se dirige a su interior, para tener una visión completa de la realidad. Es el espacio y los objetos los que están presentes, son los que le hablan al escritor.

Bibliografía

CHEVALIER, Jean y Alain GHEERBRANT. Diccionario de símbolos, Herder, Barcelona, 1992.

HANDEK, Peter. La tarde de un escritor, Alfaguara, México, 1995.

TACCA, Oscar. Las voces de la novela, Gredos, Madrid, 1978.

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