María Luisa Ocampo

Estela Leñero Franco

Proceso).-

El 15 de agosto se conmemoró la muerte de María Luisa Ocampo (1899-1974), mujer fundamental en el impulso de la dramaturgia mexicana en la primera mitad del siglo XX; ella misma dramaturga, promotora cultural y pieza clave en la organización de bibliotecas en nuestro país.

Desde muy joven se comprometió con la dramaturgia mexicana; época en que proliferaba y se reconocía sólo al teatro de ascendencia española. A los 24 años ingresó a la Asociación Nacional de Autores y fue una de las impulsoras del Grupo de los 7 autores en 1925, y fundadora de La Comedia Mexicana junto con Amalia González Caballero, en 1928.

Autora de más de 15 obras de teatro, inició su carrera con Cosas de la vida, estrenada en 1923 en el teatro Fábregas, con la Compañía María Tereza Montoya, quien llevó al escenario gran parte de sus obras. La pieza era una comedia que hablaba de temas poco abordados en la dramaturgia de aquella época, como los problemas de las mujeres respecto a la falta de oportunidades de trabajo, la imposición masculina y los estigmas hacia aquellas que no cumplieran con los estereotipos establecidos.

Los temas políticos y sociales del momento o del periodo revolucionario también fueron de su interés. Su novela La maestrita, por ejemplo, se inspiró en la lucha de Dolores Jiménez y Muro, una de las redactoras del Plan de Tacubaya junto con Emiliano Zapata. Novela que llegó a dos ediciones y sacó a la luz a una revolucionaria poco conocida.

En teatro, una de sus obras significativas fue El corrido de Juan Saavedra, que habla del desencanto revolucionario y retoma la lucha de Zapata y sus colaboradores. Con ella inició la primera temporada de La Comedia Mexicana. Se estrenó en el Teatro Regis en 1928 con escenografía de Diego Rivera, se publicó en 1934, y Olga Martha Peña Doria la rescata en 2010, junto con otros corridos, en su libro La dramaturgia femenina y el corrido mexicano teatralizado, publicado por la Universidad de Nuevo León.

La investigadora Socorro Merlín ha hecho un trabajo ­exhaustivo sobre la vida y la obra de esta gran mujer en María Luisa Ocampo. Mujer de teatro. Ha escrito diversos artículos sobre ella, como el publicado en el primer número de la revista Documenta CITRU (1995), donde consigna la importancia de El corrido de Juan Saavedra, María Luisa Ocampo fue una mujer de teatro que no se conformó con llevar a escena sus obras, sino que con otras mujeres, como Concepción Sada y Amalia González, se aglutinaron en diversas organizaciones e impulsaron la dramaturgia mexicana. También fueron promotoras del voto femenino (otorgado en México hasta 1955) y de actividades culturales gubernamentales en favor de los más desprotegidos. Ocampo participó en distintas organizaciones para contrarrestar el predominio de la dramaturgia española que tradicionalmente se montaba en esa época e iniciar un teatro más allá de la carpa, que hablara desde nuestra idiosincrasia. La comedia y el melodrama fueron sus géneros más recurrentes, tanto con una perspectiva tradicional, como con propuestas que rompieron esquemas y buscaron un compromiso más cercano con el realismo.

En las obras de María Luisa Ocampo, sus personajes femeninos toman la delantera en el intento de mostrar a las mujeres que deciden su destino, dejan la pasividad y se convierten en activas que intentan cambiar su realidad y comprometerse con su momento.

María Luisa Ocampo ha sido una escritora, dramaturga y promotora cultural de gran envergadura, pero no se han reconocido lo suficiente sus aportaciones. Invisibilizada dentro de la historia del teatro mexicano, tiene un papel determinante en su desarrollo, y ahora a 46 años de su muerte la traemos a la memoria.

Esta entrada fue publicada en Mundo.