Juliette Gréco, La gran cantante francesa

 

 

En pasión, combate, amor y diversión intensa, resumía su vida Juliette Gréco; murió a los 93 años

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La Jornada

Juliette Gréco, gran estrella de la canción francesa y célebre intérprete de obras de Léo Ferré y Jacques Prévert, entre otros, falleció ayer a los 93 años, anunció su familia: Murió rodeada de sus familiares en su amada casa de Ramatuelle. Su vida fue extraordinaria.

Ícono de Francia, amiga de poetas y músicos, encarnó como pocos artistas el espíritu del barrio artístico parisino de Saint-Germain-des-Prés.

Pasión, combate, amor y diversión intensa, decía Juliette Gréco para resumir su vida.

Encarnaba la elegancia y la libertad (…) Su rostro y su voz continuarán acompañando nuestras vidas, expresó el presidente francés Emmanuel Macron en un tuit.

Con sus pómulos altos, la mirada penetrante de ojos negros, y su cabellera oscura y finas manos blancas, la cantante imponía en el escenario una imagen de dama negra.

Gréco, rosa negra de los patios, de la escuela de los niños que no son buenos, la pintó Raymond Queneau, pues Gréco era una mujer atrevida. Soy un payaso en la vida y además me gusta reír. El atributo más grande de la seducción es el humor, la inteligencia, la broma, afirmó hace unos años.

Juliette Gréco nació el 7 de febrero de 1927 en Montpellier. Tras la separación de sus padres, creció con su hermana Charlotte cerca de Burdeos en la casa de sus abuelos.

La guerra obligó a la familia a huir a una propiedad en el Périgord, lugar de paso para la resistencia al invasor alemán. En 1943, su madre y su hermana fueron deportadas y ella encarcelada durante 10 días.

“Escribir Jujube –su biografía, publicada en 1983– fue muy cruel, muy violento. Me gustó escribir pero no repasar la película. No quería que otro lo hiciese, lo escribí yo, yo no soy cuestionable”, explicó Gréco.

Frecuentó a Marguerite Duras, Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir y animó las veladas del mítico cabaret Le Tabou.

La juventud explotaba en un París liberado en el que el existencialismo nació entre muros de clubes y cafés. Ahí conoció a Miles Davis, con quien sostuvo una aventura.

Raymond Queneau y Sartre firmaron sus primeros éxitos como cantante, Si tu t’imagines… y La Rue des Blancs-Manteaux. Con el tiempo amplió su repertorio con Jacques Prévert, Boris Vian y Charles Aznavour. Se presentó en el teatro Olympia por primera vez en 1954, y se consagró.

Tras su unión con Philippe Lemaire, con quien tuvo a su hija Laurence-Marie –fallecida de cáncer en 2016–, interpretó en los años 60 a los más grandes autores de la época: Serge Gainsbourg, Léo Ferré, Jacques Brel o Georges Brassens.

Gréco fue el arquetipo de la mujer moderna: Era muy adelantada para mi época, fui objeto de escándalo total, jamás busqué ese tipo de cosas; soy así, pero no puedo hacer nada, resumió la actriz.

Actuó en Buenos días, tristeza, en 1958, adaptación de la novela de Françoise Sagan dirigida por Otto Preminger. Gréco sobrevivió al tiempo y a las modas. Jóvenes cantantes le escribieron canciones en sus últimos álbumes. En 2015 dio una gira de despedida, en la cual festejó sus 89 años en el Théâtre de la Ville, donde había tenido en 1968 su éxito más grande, Deshabillez-moi (Desvísteme).

Esta entrada fue publicada en Mundo.

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