Dos biógrafos, James Atlas y Damrosch Damrosch

El club del siglo XVIII inglés

Bárbara Jacobs

Tan admirable para mí como James Atlas es Leo Damrosch, el biógrafo de Jonathan Swift, William Blake y, ahora, del extraordinario conjunto de amigos y personajes o, simplemente, extraordinario conjunto de talento del Londres del siglo XVIII, agrupado en The Club: Johnson, Boswell, and the Friends Who Shaped an Age, Yale University Press, 2019.

Se trata de dos biógrafos, Atlas y Damrosch, profundamente leídos, sólidamente, extensamente cultos, verdaderamente cultos, y, en este caso, no necesariamente, no limitadamente, no exclusivamente, cultos en literatura, arte y las humanidades, sino cultos en un sentido todavía más abarcador, el de mayor alcance que ser culto pueda implicar. Así, mientras, si bien tienen con qué precisas y amplias referencias externas documentar la basta información con la que crean sus biografías, y en las que las basan, de igual modo tienen con qué teorías científicas, o, dada la naturaleza de su tema, lo más científicas posibles, explicar la personalidad de los individuos de quienes se ocupan. En las instancias específicas de Atlas y Damrosch, es la estricta teoría de la escuela freudiana la que explica, tanto a los autores como a los lectores de estos dos enormes biógrafos o, por lo pronto a mí, la personalidad de sus biografiados, teoría con la que indican de dónde vienen las características particulares de las respectivas identidades, las respectivas individualidades de sus biografiados. Es decir que ninguno de los dos biógrafos que aquí cito deja suelto ningún cabo en su indispensable y encomiable misión, absolutamente ningún cabo suelto dejan en su misión biográfica.

Para sintetizar, admitir, confesar, a qué grado aprecio la calidad de la mano de autor de Atlas y Damrosch, me atreveré a hacer constar aquí la fantasía que me han despertado de que, como autora que soy, algún día un biógrafo como Atlas o Damrosch se ocupe de mi vida. Y perdón por la pretensión, pero sé, o al menos imagino, intuyo, supongo, que en este descabellado punto no hablo únicamente por mí. ¿O sí? Que quien lo dude, lance la primera piedra. O, que quien haga conciencia de su propia vida, la dedique a lo que sea que la dedique, niegue que, tras leer a estos dos biógrafos, no entretendría la ilusión de que un biógrafo como Atlas o Damrosch recogiera y contara su vida.

Para tentar a mi posible lector, puedo señalar que Dam-rosch es tan acucioso, tan dedicado, que incluso se refiere, cuando lo considera oportuno o incluso indispensable, a las anotaciones que los involucrados en el mundo de The Club escribieron en los márgenes de los libros de su biblioteca personal. Es decir, va más allá de citar sus diarios o su correspondencia o cualquier otro de sus papeles, recursos, estos, que se pueden dar por senta-do que citará. Además, acude a este procedimiento aún en los márgenes de los libros de la biblioteca de personajes sólo tangencialmente involucrados en el mundo de The Club.

Uno de estos miembros indirectos, pero importantes, de The Club es Hester Thrale, o Mrs. Thrale, según Boswell suele mencionarla en su Life of Samuel John son. Hester, esposa de Henry Thrale, adinerado cervecero, fue una dama de sociedad que, debido al encanto que Johnson ejercía sobre ella, aparte de crearle en su mansión en Streatham una casi réplica de The Club, lo invitó a vivir con ellos, lo que Johnson, que mantenía una casa en Londres, en la que convivía con un particular surtido de una especie de recogidos, aceptó gustoso. Así, los Thrale anexaron una biblioteca, armada por el propio Johnson, y sobre ella le construyeron un departamento, en el que Johnson intermitentemente se hospedó durante años. Adoptó como estudio una cabaña en los jardines, y ahí escribió Lives of the English Poets, no sólo su última obra, sino la que se considera su obra maestra.

Tengo, tendría, tanto más que registrar aquí que podría considerar este artículo Parte 1. Algo que, por cierto, no me sucede por primera vez.

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