“Conozco Jerez”… de L.M.B.Félix

“Conozco Jerez” Luis Miguel Berumen Félix,de su archivo particular.

Es digno de admirar el  centro, con un conglomerado de edificios en cantera, que nos hablan de esplendores de otros tiempos, Y que en el tallado de sus piedras. La casa de el poeta Ramón López Velarde.

El Santuario de Nuestra Señora de la Soledad, con sus gemelas y altas torres, es símbolo de nuestra ciudad, al igual que el edificio “De la Torre” que fuera construído a fines del siglo XIX por el eminente cantero Dámaso Muñetón.

 

 

La Parroquia de la Inmaculada, es una recia construcción de mediados del siglo XVIII, y en cuyas gruesos muros aún podemos apreciar las reverberancias y ecos de quienes nos antecedieron.

Los portales Humboldt e Inguanzo que bordean el jardín “Rafael Páez” también son emblemas jerezanos, así como el palacio municipal.

 

 

Pero Jerez no solo es cantera, arte y patios llenos de macetas y pájaros canores, también Jerez es aire límpido de la sierra, agua de sus embalses… la campiña está ansiosa por prodigarnos lo mejor de sí en nuestra visita.

 

Y… ¿por qué no degustamos lo mejor de la cocina de nuestra región? cocina mestiza por completo, pero con características ya muy propias de la región… “el asado de boda” típico precisamente de las bodas… la carne adobada, con el sabor que los condimentos de la región le dan, así como el pozole rojo, y no despreciemos el calientito “menudo” que por las mañanas es la “panacea” de trasnochadores, quienes sienten revivir sus fuerzas al disfrutarlo.

Lo mismo que los dulces… de biznaga, de calabaza, de leche, etc.

 

La Feria comienza al terminar la cuaresma… el sábado de gloria, que por lo regular es un día soleado, fresco, esplendente, desde temprana hora, comienzan a circular por las calles de Jerez, carretas muy adornadas tiradas por burros, jinetes montados en briosas cabalgaduras, y así, a medio día se realiza la “cabalgata charra”, motivo de lucimiento del traje mexicano, esta cabalgata que prácticamente se realiza por toda la ciudad, es una tradición muy jerezana, como lo es también la “quema de judas” que al son de las notas de algún alegre tamborazo se realiza.
Se dice que fue un antiguo sitio estacional de  zacatecos, y con ese dicho se tiene la creencia de que a partir de 1531 hubo varios intentos de establecer asentamientos, pero es hasta 1570 cuando un grupo de españoles al frente el Capitán Pedro Carrillo Dávila, lo hicieron, para defender el camino de Guadalajara a Zacatecas contra los ataques de los “indígenas insumisos”, dándole como nombre Jerez de la Frontera.

El fértil valle de Jerez tiene como fondo imponente la majestuosa Sierra de los Cardos, ocular testigo que sigilosamente al paso de los años ha resguardado el cotidiano vivir de la ciudad a la que hoy llamamos Jerez y que es rodeada por los montes de García, Susticacán y el Chiquihuite, las mesas del Fraile, Monte Escobedo y el Laurel, sierra de Leiva y el cerro de San Francisco, que son parte de las estribaciones sudoccidentales de la Sierra de Zacatecas; se extiende del Noreste al Suroeste; su ladera este se inclina hacia el río Colotlán o río Jerez formador del río Bolaños.

Don Francisco del Paso y Troncoso en el Tomo VIII de la Segunda serie de sus “ Papeles de la Nueva España ” integrada por las “ Relaciones Geográficas de la Nueva Galicia ” que se encuentra en la “ Biblioteca del Instituto Nacional de Antropología e Historia ” nos dice acerca del valle de Jerez,

“que la dicha villa está en un llano que tiene de campiña llana, de largo seis leguas y de ancho una legua, antes más que menos y hacia la banda del poniente está cercado de serranías muy agrias y montuosas de pinos y encinas y hacia delante y las demás partes están cercadas de serranías andables montuosas de encinales, y que tiene un río pequeño que corre norte a sur, en el cual algunos años cuando faltan las lluvias, suele cesar la corriente de él, y que tiene otros ojos de agua y cieneguillas que sirven entre año, y que es abundante de muchos y buenos pastos para ganado mayor y menor; el temperamento y la calidad de la villa y su comarca es fría y seca con templanza, y de pocas aguas y las ordinarias son entre junio hasta los fines de septiembre y los vientos que en ella corren son sures y nortes y desde navidad hasta el fin de marzo el viento sur es el más continuo”.

Esta es quizá la relación más antigua que existe sobre Jerez, dada por los propios vecinos de la villa en el año de 1584, en que la Real Audiencia de Guadalajara envió un documento por ordenes del Rey de España a todos los pueblos, villas y ciudades del reino de la Nueva Galicia acompañada de una instrucción para la observación de los eclipses de luna y cantidad de las sombras, con objeto de determinar la longitud y la latitud de todos los lugares.

Podemos también decir que el valle se encuentra “a 1990 metros

Con arcos y flechas en miniatura, los niños zacatecos se ejercitaban matando escarabajos y otros animalejos, eran estos indios grandes conocedores del cielo estrellado, siempre acertaban en previsiones de tiempo; sabían las virtudes terapéuticas de muchas plantas, su afecto a la familia era tal que solían llorar a sus muertos durante todo un año.

Sus habitaciones consistían en pequeñas  chozas de forma cónica o jacales, que edificaban con palos y cubierta de paja o zacate.

Algunos habitaban en las altas serranías de Los Cardos y de Susticacán y en ocasiones bajaban al valle a combatir contra las demás tribus indígenas que osaban ocupar el valle.

Estos indios “se gobernaban por sus capitanejos que tenían de su nación antes que la tierra se conquistase, y después de conquistada se gobernaban por sus alcaldes y regidores que entre ellos elegían a la usanza española y que tributaban  maíz, gallinas y tomines”.

Según Mota Padilla eran tres los dioses que se adoraban comúnmente en todos los territorios que luego fuera el reino de la Nueva Galicia, todos de forma humana, cuyos nombres eran Teopiltzintli, Heri y Nayarit; el primero era un niño, y lo tenían por Dios de sus temporales; el segundo era el Dios de la Ciencia, con quien consultaban sus determinaciones; y el Nayarit, con arco y flecha en las manos, era el Dios de las Batallas”.

A la llegada de los españoles los indios eran sedentarios y menos belicosos, incorporándose al sistema español y fueron aprovechados para combatir con las tribus hostiles, esto sobre todo ocurrió en el valle de Jerez, formado posteriormente cerca de la villa un barrio que se llamó de San Miguel, en honor a San Miguel Arcángel.

Poco tiempo después se le dio el título de Villa de Jerez, dependiente de la alcaldía mayor de Tlaltenango; a partir de 1786 formó parte de la subdelegación de Fresnillo y en 1824 se erigió en municipalidad, cabecera del partido que llevó su nombre, en 1944 se le denominó Ciudad de García Salinas, y en 1952 Jerez de García Salinas, nombre que ostenta en la actualidad.

Los primeros pobladores del valle fueron los indios zacatecos, quienes dieron nombre a la región que más tarde habría de ser llamada Zacatecas, extendiéndose desde Cuzpala, Huejúcar, Jerez y Zacatecas hasta Nieves, San Miguel del Mezquital y Chalchihuites dentro del territorio del estado de Zacatecas y hasta Cuencamé y Río de Nazas en el de Durango.

En la citada relación que hicieron los propios vecinos de la villa de Jerez en 1584 se asienta:

 “que antes muchos años, que esta villa se poblase, en la comarca de ella había pueblos de indios, a legua y media y dos leguas; los cuales se han despoblado por guerra que tuvieron con otros indios de otras naciones, porque son muy ordinarios en las serranías de la comarca; y la nación de los indios de esta comarca que se han despoblado eran de nación zacatecos que en su lenguaje de ellos quiere decir “Cabeza negra”; sustentábanse y entreteníanse con cazar con arco y flecha y hacían algunas sementeras de maíz aunque pocas y que eran cuatro pueblos los que estaban poblados de indios y en ellos podría haber hasta doscientos hombres de arco y flecha.

 “Los zacatecos se sustentaban con tunas, miel de abeja y con el maíz y la calabaza que cultivaban”, además de animales adquiridos por medio de la caza, lo mismo que de bellotas; eran duchos en la caza en donde adiestraban a los niños desde la más tierna edad.

contando con 153 localidades, siendo las principales la cabecera municipal denominada Jerez de García Salinas, y los pueblos de Ermita de Guadalupe, Ermita de los Correa, La Gavia y Tetillas, al igual que las comunidades de Los Haro, Santa Rita, El Cargadero, El Centro y El Durazno.

Siendo plana en su mayoría la orografía, con pequeñas ondulaciones; enlazándose por el noreste con la sierra de Zacatecas, su cima más elevada es el cerro Blanco con 2960 metros sobre el nivel del mar.

El municipio de Jerez hacia el lado poniente es resguardado por grandes serranías, como “La Sierra de Jomulco”, hoy Los Cardos con sus imponentes riscos, de los que el más elevado es “La Aguililla” con 2,850 metros sobre el nivel del mar; “La Mesa de San Lucas” con 2,930 metros; “La Culebra” que alcanza los 2,860 metros y “El Picacho” con 2,730 metros;. Y muchos más lejanos de la ciudad, sierra adentro, donde se localiza “La Sierra de Candelas” con 2,750 metros de altitud.

Es notable hacia el oriente del municipio el cerro de La Campana con 2,300 metros, así como el cerro conocido como de La Cantera con solo 2,120 metros de altitud. Más al sureste existe la llamada “Sierrita” en donde se encuentran los cerros de La Gavia, de El Tajo y otros que colindan y pertenecen al municipio de Villanueva.

El valle es regado esporádicamente por uno de los cuatro ríos pertenecientes a la cuenca del Pacífico, y que a saber es el Río Jerez , comúnmente llamado “Río Grande”, mismo que nace al norte del municipio de su nombre, donde se aprovechan y encauzan sus aguas hacia la Presa Ramón López Velarde, llamada comúnmente de “El Tesorero”. Después de haber recorrido buena parte del municipio de Jerez, atraviesa Tepetongo, para luego internarse a Jalisco, donde toma el nombre de Río Colotlán, mismo que se une al río Grande de Santiago.

El arroyo de El Mortero más al poniente, tiene su nacimiento en los escurrimientos de agua al noreste de Jerez, en el tanque de las Presitas, el río de Jomulco baja tumultuoso cuando caen las primeras lluvias en la sierra de Los Cardos, alimentado por los generosos arroyos serranos.

Teniendo un clima  generalmente templado, no exagerado ni frío no calor, salvo excepciones, y desde octubre a abril se puede definir como período de frío.

En el siglo XIX la población Jerezana fue  para 1828, de 11,763 habitantes, los cuales más 2,620 sujetos, que conformaron una población de 14,383 habitantes el año de 1829, mismos que habitaban Jerez por 1830, de los cuales 424 eran labradores, 70 artesanos, 14 comerciantes, 2 maestros de escuela, 10 estudiantes, 320 jornaleros, un abogado, un médico, un Cura y ocho Clérigos, mas 16 hombres y 3 mujeres que moraban en la cárcel de Jerez.

Así mismo contaba con seis haciendas de campo con sus respectivos anexos, que consistían en dos ranchos, circundados por otros 29 ranchos independientes.

José Fuentes Mares; Historiador

José Fuentes Mares: Historiador   Nació y murió en Chihuahua, Chih. (1915-1986). Licenciado en derecho y doctor en filosofía por la UNAM. Fue rector de la Universidad Autónoma de Chihuahua. Impartió conferencias, cursos y seminarios en centros de estudios superiores de México y del extranjero. Fundó y dirigió el diario Novedades de Chihuahua.  

Autor de una treintena de libros entre los que se cuentan: 

su Nueva guía de descarriados, libro sobre la buena mesa.  

el drama Su Alteza Serenísima, la novela Servidumbre, los apuntes autobiográficos de Intravagario. 

Las obras históricas, varias de ellas noveladas: 

Miramón, el hombre, Cortés, el hombre, Lerdo de Tejada y el amor, Santa Ana, historia de un comediante, Juárez y los Estados Unidos, Juárez y la intervención, Juárez y el imperio, Juárez y la República, Génesis del expansionismo norteamericano, La revolución mexicana, Las mil y una noches mexicanas, Poinsett, historia de una gran intriga, México biografía de una nación, Historia de dos orgullos, El crimen de la Villa Alegría, Las memorias de Blas Pavón, La emperatriz Eugenia y su aventura mexicana, etc.  

Era miembro del Instituto de Cultura Hispanica de Madrid. 

Ingresó en 1955 en la Academia Mexicana de la Lengua como miembro correspondiente en Chihuahua, y en 1974 en la Academia Mexicana de la Historia 

Recibió la condecoración Aguila de Tlatelolco de la Secretaría de Relaciones Exteriores; el gobierno español le impuso la Medalla Colón al Mérito Literario y el gobierno de Chihuahua la presea Ángel Trias. Fue becario de la fundación Rockefell  

José Fuentes Mares, escritor nacido en la ciudad de Chihuahua el 15 de septiembre de 1919. Murió en esa misma ciudad el 8 de abril de 1986.

Fuentes Mares, chihuahuense de nacimiento, de manera discreta escribió enormes libros, cuyas lecturas son necesarias para la comprensión de la historia de México.

Sobre todo su gran obra: Joel R. Poinsset, Historia de una gran intriga, donde relata en breves páginas bien documentadas, cómo este embajador plenipotenciario llegó a México justo en los años del nacimiento de nuestra joven nación, siendo aun presidente Don Guadalupe Victoria, quien gobernó de 1824 a 1829.

En esos años llegó el nefasto Poinsset quien sembró la anarquía y la masonería en México, ambas cosas con el fin de cumplir su propósito: arrebatarle a México sus estados del Norte.

En este libro, rescata una carta que se encuentra en los archivos del Congreso de los Estados Unidos de América, ¡Donde Vicente Guerrero le ofrece la presidencia de nuestro país a Poinsset! Imagine lector.

Una vergüenza nacional de un héroe nacional. “El peor error de Guerrero fue no haber muerto en el campo de batalla”, escribió Fuentes Mares, pues cometió muchos errores políticos.

La importancia de su obra ES GRANDE, ya que todos son de temas torales en nuestra historia: Por ejemplo desnuda a Benito Juárez y relata sus errores; reconoce del heroísmo de los que combatieron contra Juárez, que igual eran indios, no nomás franceses o traidores a la Patria, simplemente no querían vivir bajo el dominio gringo y Benito Juárez sí lo quería y lo logró, gracias precisamente a los gringos.

Uno de sus libros lo dedica por cierto, a los miles de mexicanos que se encerraron durante meses en el sitio de Querétaro, cuando perdióó la batalla definitiva Maximiliano y sus generales Miramón y Mejía, éste último de pura sangre otomí, es decir, la indiada no estaba nada más con Juárez como pretenden hacerlo creer los historiadores.

Pero también se dio tiempo de escribir su Nueva guía de descarriados, libro sobre la buena mesa; el drama Su Alteza Serenísima, la novela Servidumbre, los apuntes autobiográficos de Intravagario.

Su autobiografía fue  un vagar por sus recuerdos, sin mucho formalismo. Llama la atención como al libro de historia de México le llama “Biografíía de una nación”, y al libro de su vida le puso Intravagario.  

EL TURISMO RELIGIOSO SE PROMUEVE EN MEXICO

TURISMO CULTURAL Y RELIGIOSO 

? La administración de Calderón considera las peregrinaciones dentro del turismo cultural

? El reto es lograr que las personas prolonguen su estadía en los lugares con recintos católicos: Sectur

? Autoridades de Jalisco invitan a una ruta “cristera” por los templos de 24 municipios.

El turismo cultural no sólo implica viajes para conocer museos, zonas arqueológicas o monumentos históricos: también incluye la visita a diversos lugares de culto católico, la participación en peregrinaciones y la petición de milagros a los santos.

Si  los “pueblos mágicos” constituyeron uno de los principales “productos turísticos” culturales del país, esta administración impulsará, entre otros, el desarrollo del turismo religioso mediante la mercadotecnia.

“La historia de México está asociada a una intensa y ferviente vocación religiosa, principalmente católica, como resultado del proceso de evangelización y catequización realizado durante la época de la conquista”.

“Como legado de esa época, tenemos importantes monumentos arquitectónicos, como templos y ex conventos, y manifestaciones de fe, que con el paso de los años se han constituido como centros de devoción religiosa y fiestas o ritos locales, a los que acuden personas de distintas clases sociales y diversas regiones del país.

“El reto es provocar que estas personas prolonguen su estadía en los sitios, ofreciéndoles alternativas de esparcimiento que pueden ir desde las vinculadas con su motivo religioso hasta culturales, deportivas, de naturaleza, de salud, etcétera.”

Por ejemplo, a la antigua basílica de Guadalupe, a la catedral de Mazatlán, al pueblo de San Juan de los Lagos y al templo del Carmen, en San Luis Potosí.

El turismo religioso, “complementa la importancia del turismo cultural” y “representa una oportunidad para el desarrollo de actividades turísticas, ya que, a diferencia del turismo tradicional, éste hace viajes repetidos al mismo sitio en un periodo menor y por lo tanto resulta ser un turismo más fiel al sitio de visita”.

“las muestras de devoción de nacionales y extranjeros, sobre todo del culto católico, se han convertido en la imagen común de muchos templos, especialmente de aquellos que poseen imágenes milagrosas como la Virgen de San Juan de los Lagos, en Jalisco, y el Señor de Chalma, en el estado de México.

“En el país tienen lugar, durante todo el año, procesiones y peregrinaciones en honor a diversos santos, vírgenes y patronos. Sin embargo, son las de Semana Santa, tradicionales por su realismo y sufrimiento, y las del 12 de diciembre, dedicadas a la Virgen de Guadalupe, las más conocidas internacionalmente.

“Ese día, la Basílica de la ciudad de México recibe a más de 15 millones de peregrinos. Se destaca también la celebración del Día de Muertos, donde el recuerdo a los difuntos se convierte en una fiesta llena de color y rica en gastronomía.”

Para vivir “la tradición religiosa de México”, se sugiere a los turistas destinos como Acapulco, pues propone una mezcla de lo profano y lo religioso: playa y rezos,  para visitar la catedral de Nuestra Señora de la Soledad, “conocida por todos los lugareños; es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura religiosa que predomina en la región”, así como la Capilla Ecuménica de la Paz, “de estilo moderno; cuenta con un mirador desde el cual se puede admirar la bahía en toda su extensión; se ubica en el fraccionamiento Las Brisas”.

Santa Prisca, en Taxco

Para quienes visiten el Distrito Federal, “una de las capitales del mundo con mayor número de seguidores de la fe católica, herencia de la cultura occidental, que impregna varias manifestaciones místico-religiosas a la vida cotidiana de sus habitantes”, se cuenta con lugares turístico-religiosos como la Basílica de Guadalupe, “el segundo santuario más visitado del mundo, después de la Basílica de San Pedro en el Vaticano, con un promedio de 18 millones de peregrinos al año que acuden hasta este sitio para admirar la imagen de la Virgen, agradeciéndole los favores recibidos2.

También se propone asistir a la representación de la pasión y muerte de Jesucristo, “conocida como el Vía Crucis de Iztapalapa”.

A quienes eligen Guanajuato como destino se les sugiere ir a lo alto del Cerro del Cubilete, donde se encuentra el Santuario a Cristo Rey, “uno de los más importantes y más representativos de la fe católica en México, recibiendo multitudinarias peregrinaciones durante todo el año”.

Para los que prefieren las playas de Huatulco también hay opción religiosa: la Santa Cruz, la cual, “según cuenta la leyenda, fue ‘plantada’, hace más de 2 mil años por un hombre barbado que vestía una túnica y que pasaba mucho tiempo en oración.

“En 1587, el pirata Caven-dish atacó el puerto e intentó destruirla, pero, a pesar de sus intentos, no lo consiguió. Con el tiempo, la cruz ganó fama de milagrosa y desde ese entonces miles de peregrinos, en su paso por este lugar, le han ido desprendiendo pequeños trozos, dejándola muy delgada; a pesar de ello la cruz se mantiene inmóvil, al pie de un cerro, soportando todo como la primera vez.”

En los alrededores de Puerto Escondido, “se encuentra una población conocida como San Pedro Mixtepec, reconocida entre los lugareños como el hogar de la Virgen de Juquila”; describe que ahí se realizan numerosas peregrinaciones “en un ambiente de fe y devoción, pues se dice que sólo así la virgen concederá las peticiones que se le hagan”.

Para quienes no estaban enterados, en Puerto Vallarta se ubica la “Perla Escondida”: Talpa de Allende, “lugar al que todo el año acuden cientos de fieles para adorar la imagen de la Virgen del Rosario de Talpa, en la Parroquia del Señor San José o en el Museo Religioso de la Santísima Virgen”.

A Taxco se le promociona por su iglesia de Santa Prisca, la cual, “además de ser uno de los mejores ejemplos de arquitectura barroca del país, es protagonista de una tradicional leyenda entre los habitantes de la ciudad: se cuenta que durante la construcción del templo en el siglo XVIII.

Otro de los nuevos “destinos religiosos” es Toluca, donde se encuentra el municipio de Chalma, lugar que cuenta “con gran fama entre los devotos del Santo Señor de Chalma, que se dice, es muy milagroso”.

Elmunicipio de Ezequiel Montes, en Querétaro, donde se encuentra la Peña de Bernal, a la que acuden “durante el equinoccio de primavera, miles de personas para llenarse de energía positiva; además hay versiones que cuentan el avistamiento de objetos voladores no identificados en las cercanías de la gran roca”.

Se califica de “inexplicable” el fenómeno de luces que ocurre en la pirámide de Kukulcán, en Chichén Itzá, durante el equinoccio de primavera, y añade que el lugar recibe cientos de turistas de todas partes del mundo, “especialmente a aquellos que creen en las fuerzas energéticas del universo”.

De Teotihuacán también se asegura que en esa fecha “miles de personas vestidas de blanco acuden a admirar los fenómenos de luz y sombra que aparecen durante el equinoccio en los edificios arqueológicos”.

Los turistas encontrarán “una poderosa energía positiva” en Tepoztlán, “la cual se acentúa durante el equinoccio de primavera (…) Y hay quienes aseguran haber visto objetos extraños sobrevolando este enigmático centro energético”.

Para quienes visitan Veracruz en busca de “religión y misticismo” se encuentra, según el gobierno, Catemaco, “cuna de famosos hechiceros y brujos, muy visitada porque ahí se realizan místicos trabajos de sanación del alma, el mal de ojo, alejar la mala suerte y un sinfín de problemas relacionados con las energías positiva y negativa de las personas.

En este lugar también se hacen invocaciones de espíritus y curaciones con hierbas, así como rituales  de los brujos , para purificar las malas experiencias de los cuerpos”.

Existen cinco sitios declarados Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, cercanos a la ciudad de México, con el propósito de ser opciones de visita durante el fin de semana para el viajero: Sierra Gorda de Querétaro, el Centro Histórico de la ciudad de México, Xochicalco, Xochimilco y Teotihuacán.

Pero el gobierno de Jalisco sí le ha entrado a la “línea de acción” propuesta por Sectur. En su página explica que en materia de turismo religioso el estado cuenta con más de 500 templos, “de muy diversos tamaños y estilos” y, entre otras, propone una ruta “cristera” para “aprovechar los recursos naturales y culturales de 24 municipios de las regiones Altos, norte y centro”.Mónica Mateos-Vega

En Carma,perú; Civilización con 3,600 años de antigüedad

Hallan en Perú una de las zonas arqueológicas más antiguas de América.

En el Perú, al igual que en Mesopotamia, Egipto, China, India y Mesoamérica, fue uno de los seis lugares del mundo en donde los humanos comenzaron a vivir.

En las ruinas conocidas como Sechín Bajo fue encontrada una plaza ceremonial, la cual, según pruebas de carbono, tiene 5 mil 500 años de antigüedad.

En las ruinas conocidas como Sechín Bajo, en Carma, al norte de Lima, fue encontrada una plaza ceremonial, la cual, según pruebas de carbono, es una de las estructuras más antiguas halladas en América, con cinco mil 500 años de antigüedad.

Dicha plaza, descubierta por arqueólogos peruanos y alemanes, tiene 14 metros de diámetro, es de piedra y adobe, y estaba oculta bajo otra estructura en ruinas conocida como Sechín Bajo. Cerca, se hallaron relieves que muestran a un guerrero portando un cuchillo y algunos trofeos.

Antes del descubrimiento de esta plaza, los arqueólogos consideraban que la vieja ciudadela peruano de Caral era una de las más antiguas del Hemisferio Occidental, de hace unos cinco mil años.

Los expertos refirieron que algunos de los primeros hallazgos en la zona son restos que datan de tres mil 600 años, y que todavía podría haber otras partes de la ciudadela más antiguas que la plaza.

Lo anterior, porque se encontraron otros fragmentos arquitectónicos bajo la plaza, que podrían ser, incluso más antiguos. Existen cuatro o cinco plazas por debajo, lo que significa que la estructura fue reconstruida muchas veces, cada 100, o hasta 300 años.

En el Perú abundan yacimientos arqueológicos, y muchas de las ruinas fueron construidas por culturas previas al poderoso Imperio Inca, el cual alcanzó su esplendor en el siglo XVI, justo antes de que los  españoles llegaran a lo que hoy es Perú.