Rostros del dolor…

Conmueve en la Berlinale

cinta sobre las condiciones

laborales de los niños en México  

Alia Lira Hartmann  

Dpa    

Los herederos, de Eugenio Polgovsky, fue proyectada en el apartado Generación  

Las duras condiciones de trabajo de los niños en diversos escenarios de México, como el campo, la industria de la construcción y la elaboración de artesanías, es lo que narra el documental Los herederos, de Eugenio Polgovsky, quien presentó su trabajo en la sección para cine joven Generación. 

Polgovsky trabajó en este documental durante tres años. Cámara en mano, viajó por Oaxaca, Guerrero, Nayarit, Veracruz, Puebla y Sinaloa. 

Los herederos, de casi dos horas de duración, ofrece el seguimiento de la jornada de trabajo de los niños desde que salen hasta que regresan de su casa. 

El realizador comentó que en algunas ocasiones al intentar acercarse a la gente fue totalmente rechazado, pues la cámara era considerada “un objeto violento”. 

Rostros del dolor 

En el documental se escucha a niños que hablan diversas lenguas indígenas y español. Se aprecian acercamientos a los rostros, lo que generó una interesante reacción entre el público joven berlinés. 

“Con este trabajo quiero mostrar que existe esa situación de los niños, que muchos de ellos viven en esas condiciones. Sus rostros expresan todo”, dijo el director. 

Dos jóvenes berlinesas, parte del jurado en esta sección, Lilian Hartmann (12) y Teresa Karlstetter (13), reflexionaron: “esta película nos ha gustado mucho; es triste, pero muy buena. Es interesante que solamente tuvimos que concentrarnos en las imágenes, porque hay pocos diálogos. Las caras de los niños nos hicieron pensar sobre las condiciones de personas de nuestra edad. A algunos se les veían rostros felices, a pesar de la dura situación de trabajo, pero a otros se les veía muy mal, demasiado tristes. ¡En qué lujo vivimos nosotros aquí! ¿Qué pasaría si estos niños vieran cómo se vive en Alemania?” 

Al final de la proyección, Polgovsky se vio bombardeado por las preguntas del público en sesión que se prolongó casi dos horas. 

Por otro lado, la película estadunidense The Messenger, del debutante Oren Moverman, con Woody Harrelson y Ben Foster en los papeles de dos soldados encargados de notificar a las familias la muerte de sus seres queridos en Irak, estremeció al público del festival. 

Moverman aseguró que no quiso centrar la película en la guerra en sí, ni transmitir mensaje político alguno. “Pero sí quiero llamar la atención sobre las consecuencias de determinadas decisiones. En Estados Unidos se intenta no hablar de esto y mostrar la menor cantidad de ataúdes posible. Pero tenemos que debatir al respecto.” 

Para Harrelson, se trata en primera instancia de cómo tratar a las personas. “Estoy en favor de la paz, pero siento un profundo respeto por esa gente que se juega la vida porque cree que ayuda y que hace algo por su país.” 

“Todos hemos recibido alguna vez una llamada para comunicarnos la muerte de un ser querido o tuvimos que hacer ese llamado”, dijo Foster, por su parte, quien se erigió en candidato al Oso de Plata a mejor actor. 

Hostigamiento a comunidades zapatistas

Hostigamiento a las comunidades zapatistas 

Luis Hernández Navarro  

 

La Jornada  

En Chiapas, el hostigamiento contra la comunidades zapatistas sigue una ruta precisa. Como si se tratara de una carrera de relevos, grupos campesinos ligados al gobierno del estado se alternan en diversas regiones para procurar desgastar la resistencia indígena. A lo largo y ancho de los territorios rebeldes, un ejército de siglas que hablan en nombre de los labriegos provocan regular y sistemáticamente a las bases de apoyo que rechazan tener trato con el gobierno. 

En la provocación no hay tregua. Se trata de no dar respiro a quienes se han atrevido a construir la autonomía sin pedir permiso. Un día ocupan sus tierras, otro roban su café o su ganado, otro más rompen cercas, al siguiente destruyen los pequeños huertos en los que crece el aromático. Están al acecho del momento oportuno para emboscar rebeldes, para blandir el machete o disparar la resortera. 

Un manto de impunidad protege a los agresores. La ley no es para ellos. Enfrentar campesinos contra campesinos e indígenas contra indígenas ha sido una práctica común del poder. Ellos son la herramienta para hacerla valer. Por sus servicios cobran mamando del presupuesto los recursos destinados al combate a la pobreza o al desarrollo agropecuario y, si tienen más suerte, ocupando algún cargo público. 

Durante los años posteriores al levantamiento armado, la mayoría de las organizaciones mercenarias pertenecían a las filas del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Nómadas de la política, desde el año 2000 han cambiado de domicilio a la sede del Partido de la Revolución Democrática (PRD). El sol azteca en Chiapas no es sólo el vehículo para hacer fraude contra los suyos y ungir como dirigente a Jesús Ortega, sino, también, es madriguera de paramilitares. 

Uno de los últimos episodios de la guerra que no dice su nombre contra los zapatistas corre a cargo de la Organización Regional de Cafeticultores de Ocosingo (Orcao). Mientras el EZLN celebraba en la ciudad de San Cristóbal el Festival de la Digna Rabia, integrantes de esta organización intentaron despojar a un grupo de indígenas zapatistas de un predio de 500 hectáreas ubicado en Bosque Bonito, en el municipio autónomo Che Guevara. 

Su apuesta fue alta. Si lo que se quería hacer era deslegitimar a los zapatistas, la representación teatral no podía haber tenido un mejor momento. En una reunión internacional de alto nivel, frente a centenares de invitados de diversos países, con los reflectores de los medios de comunicación sobre ellos, la organización de caficultores se presentó como víctima, y “exhibió” a los rebeldes como una fuerza “cuestionada” por un grupo de indígenas. La provocación no fue una casualidad, ni un hecho que se “salió de control”. Fue algo programado. 

 

La Orcao no siempre fue así. Durante varios años tuvo una estrecha relación con el zapatismo. Sin embargo, rompió este vínculo entre 1997 y 1999, y su dirección comenzó entonces a disputar la base social rebelde, con apoyos gubernamentales y cargos de representación popular de sus dirigentes. Con la llegada al gobierno del estado de Pablo Salazar, la ruptura se convirtió en conflicto creciente. En 2002 las agresiones de la organización de caficultores contra las bases zapatistas se identificaron dramáticamente. 

 

La Orcao se formó en 1988, con 12 comunidades de Sibacjá, en el municipio de Ocosingo. Al poco tiempo se sumaron a ella otros poblados, hasta casi sumar 90. Sus demandas originales consistieron tanto en la búsqueda de mejores precios para el café (en 1989 se desplomaron drásticamente) como en la solución del rezago agrario. En 1992, en el contexto de la conmemoración de los 500 años de resistencia indígena, negra y popular, reivindicó la autodeterminación indígena, se opuso a la reforma al artículo 27 constitucional y exigió libertad, justicia y democracia. 

Orcao forma parte de la Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas (Unorca) en Chiapas. Como ha sucedido a casi todas las organizaciones campesinas en el estado, nacionales y locales, las que integran Unorca sufren un imparable proceso de descomposición, dispersión y división internos. Orcao dirige a la Unorca en la entidad. Juan Vazquez, uno de sus principales líderes, es comisionado para la reconciliación en el gobierno de Juan Sabines. La organización tiene estrechos vínculos con esa administración. La mayoría de sus líderes forman parte del PRD. 

En diciembre de 2007, el EZLN echó a andar un reparto agrario desde abajo, avalado por la Ley Agraria Zapatista. La medida respondía, en parte, a la decisión gubernamental de reconocer derechos sobre la tierra ocupada por los rebeldes a otros grupos campesinos. Con ello, la administración pública federal y la estatal sembraron la semilla de la discordia entre pobres. El 15 de mayo de 2008 los zapatistas informaron a la Orcao que delimitarían las tierras recuperadas en 1994 para cuantificarlas en hectáreas y distribuirlas. La respuesta de la organización de caficultores no se hizo esperar: rentó y vendió sus tierras, invadió predios de bases zapatistas, robó e hirió animales de sus adversarios, y agredió violentamente a la comunidades en rebeldía. 

Los rebeldes no son la única asociación que tiene graves conflictos con la Orcao. La Organización Campesina Emiliano Zapata (OCEZ), que nada tiene que ver con el EZLN, reclamó públicamente a Juan Sabines que “distintos funcionarios del gobierno que usted encabeza han solapado abusos, marrullerías, incumplimiento de acuerdos y constantes provocaciones cometidos por el hoy ex regidor de Ocosingo José Pérez Gómez y el grupo paramilitar enquistado en la Orcao que él mismo dirige, quienes pretenden cometer la vergonzosa injusticia de despojar de sus legítimos derechos ejidales a 10 indígenas tzeltales, que son compañeros nuestros de la OCEZ–FNLS”. 

Lo sucedido en Bosque Bonito no fue un enfrentamiento, sino una agresión de la Orcao en contra de los zapatistas, una provocación en forma que no desbordó sus proporciones gracias a la prudencia rebelde. 

Los Alebrijes

Alebrijes, taller de artesanía mexicana

GRUPO de alumnos durante el taller de alebrijes.

El Sol de Puebla

Adriana Aurioles

Durante este mes se impartirá en el Teatro José Recek Saade, ubicado en la privada 16 Norte, entre 12 y 14 Oriente, en El Alto, el taller de Alebrijes, bajo la tutoría de la artesana Lili Rodríguez, en horario de 16:00 a 18:00 horas de lunes a viernes.

Así lo informó Miriam Lozano, coordinadora del inmueble, quien además agregó que diversas disciplinas artísticas, como danzón, teatro, dibujo y artes plásticas, se imparten de manera gratuita al público en general.

De igual manera, refirió que los alebrijes son bellas representaciones lúdicas de animales místicos y ficticios, producto tanto de tradicionales historias y leyendas, como de la imaginación de los artesanos, los cuales son objetos orgullosamente mexicanos.

En este sentido, explicó que el curso está abierto a todos los interesados en la creación de estos fantasiosos personajes, los cuales serán elaborados en papel maché, estructura de alambre y cal, para finalmente decorarlos y pintarlos.

Asimismo, la titular del teatro dijo que los participantes expondrán al final del curso sus creaciones, a través de una muestra que se titulará “La huída de los alebrijes”, teniendo como escenario el Teatro Recek, en el cual, se podrán apreciar alrededor de 30 figuras de diverso tamaño, forma y sobre todo llenas de creatividad.

En cuanto a la elaboración de las figuras, Lozano comentó que Lili les proporciona a los alumnos algunos diseños para que realicen sus trabajos, y más adelante cada uno de ellos crea su propia obra.

También adelantó que al culminar el reciente curso, se tiene programado para el mes de marzo, el taller denominado “pintura de cerámica en frío”, el cual también será impartido de manera gratuita por expertos en la materia.

Por último, reiteró la invitación a todas aquellas personas que gustan de las artes plásticas, a inscribirse a los diversos cursos que se ofrecen, ya que el objetivo es acercar a los interesados, al conocimiento de las diversas artes mexicanas, así como a sus tradiciones.

La danza del Pochó

El origen de la Danza del Pochó

Foto: El Heraldo de Tabasco

El Heraldo de Tabasco

Luís Alonso Fernández Suárez

Por la década de los setenta, fui al poblado de Usumacinta, también llamado Cabecera por haberlo sido alguna vez del municipio, y allí escuché que antiguamente el juego del Pochó se practicaba en ese pueblo, pero que en cierto momento comenzó a jugarse también en Tenosique, hasta que poco a poco desapareció en Usumacinta.

La danza, como ha ocurrido con los nombres de personas y lugares, permanece sufriendo cambios a través del tiempo. Según nos platicaban las personas mayores cuando éramos niños, en un momento de la danza, los cojós se quitaban una soga que llevaban enrollada en la cintura y las arrojaban por encima de las vigas (las casas se construían con orcones, o troncos de árboles, sobre los que se armaba la trabazón de vigas para colocar el techo), y los tigres subían por ellas para esconderse entre los largueros. Los cojós, con los chiquish, o caravinas viejas, les apuntaban para ‘dispararles’, como hacen los niños en sus juegos, y los tigres descendían ‘muertos’ por las sogas.

Siempre se ha sabido que los cojós son la representación del soldado español, es lo que Bartlett se reserva por no tener manera de comprobar dicha hipótesis, pero otros autores han sido más explícitos. Uno que así lo dice es Sadi Dupeyrón, autor de un breve trabajo titulado El juego del Pochó: “los cojós son representación de los conquistadores españoles. Los tigres identifican exactamente a los primeros cuatro hombres creados del maíz”. Debo decir que, en parte quizás, sea yo responsable de la segunda parte de la afirmación anterior, o sea la identificación de los danzantes tigres con los cuatro personajes del Popol Vuh, pues soy autor de un trabajo sobre el cual siempre he reconocido su naturaleza literaria, el cual escribí después de leer el Libro del Concejo de los mayas. En ese tiempo no existía más literatura que la monografía de Bartlett, y me dediqué a entrevistar a algunas personas para indagar qué significaba la danza.

Sobre esa interpretación se han abierto muchos senderos, algunos producto de la imaginación, como fue el caso de mi texto al que titulé La leyenda de los cojós. Recientemente conocí dos trabajos: Cambio y continuidad en el juego maya del Pochó en el siglo xx (1926-2000), del antropólogo Rubicel Alejo Tépate, trabajo breve y mesurado, y el ya nombrado de Dupeyrón, donde el autor resuma más entusiasmo y misticismo del recomendable en un trabajo científico, pero que a pesar de las incorrecciones en que cae al mezclar mitología grecorromana, religiones hindú, hebrea y cristiana con lo maya, señala cuestiones importantes.

Según este autor, el conocimiento de la danza del Pochó se fortalece con el conocimiento de un hecho ocurrido en el antiguo Izancanac, hoy Canizán, en donde fue torturado y asesinado el último tlatoani. Dice Dupeyrón que su madre (¿de Cuahutémoc?), la princesa chontal (sic) Cuahuyantitlani, lloró amargamente la muerte de su hijo. Sin embargo, este autor no explica en dónde está la importancia de este hecho histórico para la comprensión de la danza, a pesar de que plantea, en forma de pregunta, el dato de que danzantes mexicanos llegaban todos los años a bailar a Canitzán los días veintiocho del mes de febrero. O esta otra: ¿Por qué no la danza podría representar una semblanza del motivo de la conquista y el asesinato vil y descarado del último rey de México? Esta pregunta, de manera asertiva sería: ¿Está relacionada la danza del Pochó con el acontecimiento de la muerte de Cuahutémoc? ¿De qué manera?

De hecho, esta es la pregunta eje sobre la cual realizo el presente trabajo, y he podido responderla porque, producto de mis lecturas sobre el tema, centré mi atención en la figura del cacique Apax Bolón, la cual esclarece todas las incógnitas que se presentan acerca de este tema, que debe ser abordado no sólo con imaginación sino también con el mapa del método científico. Para entender a cabalidad las ideas que presento en este trabajo, se deben responder las tres preguntas siguientes: ¿quién?, ¿cómo? y ¿por qué?

Como respuesta tenemos que fue el poderoso comerciante, señor de la región de Acalán, cuyos enviados recorrían los ríos en canoas, comerciando y cobrando impuestos. Apaxpolón dijimos se llamaba este personaje que disponía de una organización poderosa que le permitía vigilar y controlar lo que ocurría en su vasto señorío (como lo muestran las palabras, recogidas por Cortés, del indígena que le revela la identidad del hijo del cacique de Acalán, y le pide al conquistador que no diga que fue él quien le dijo aquello, “porque si se sabía que él me había avisado, le mandaría matar Apaxpolón y quemaría toda su tierra”) para que una orden suya fuese cumplida a la letra aun en su ausencia. Esta influencia llegó hasta nuestra época (s. XX y XXI), pues para el pueblo que baila la danza es un conocimiento verdadero que aquel que transgreda las reglas del rito será severamente ‘castigado’ por el dios Pochó.

¿Por qué decidió Apaxpolón dar sepultura a Cuahutémoc y ordenar la conmemoración de la fecha de su muerte cada año? Para responder esta pregunta veo tres motivos: Primero, que siendo él un principal, si bien no a la altura de los señores de Tenochtitlán, si el de mayor jerarquía en estas tierras, temía correr la misma suerte que aquellos si se presentaba ante Cortés, y cuando se llevó a cabo la ejecución, comprendió que se debía mantener el respeto y la admiración (que quizás él mismo sentía con sinceridad) y, por qué no, veneración por estos personajes por parte del pueblo, pues de perderse estos sentimientos podría ser pie para el inicio de su propia decadencia.

Segundo, para esos momentos no debía estar muy claro para los habitantes de estas tierras cuál era la situación real en Tenochtitlán, y cabría esperar que se recuperaran y otro líder dirigiera una nueva lucha, y llegaran a cobrar cuentas, que en su caso (de Apaxpolón) serían por omisión. Y como tercer punto, relacionado con los dos anteriores por supuesto, está el hecho de que de ningún modo es cosa fácil cambiar las formas arquetípicas del pensamiento social, por lo que podemos entender que no era posible (para los indígenas) aceptar que un emperador, un hombre que hasta hace poco tiempo era dueño, prácticamente, del mundo conocido, permaneciera enterrado en una fosa común y en el olvido. Este último principio fue el que debió comprender Cortés que operaría en la corte de Carlos V a la llegada de Cuahutémoc, lo que lo llevó a cometer un acto que resultó inexplicable tanto para los autores de entonces como para los actuales.

Claude Fell, en su ensayo Historia y ficción en Noticias del Imperio, de Fernando del Paso, dice:

“Igual que el novelista, el historiador ‘cuenta’. Sin embargo, cada uno maneja los eventos de manera fundamentalmente diferente: lo referencial constituye, en la novela histórica tradicional, un marco adecuado para crear un ‘ambiente’ exótico o pintoresco, mientras el historiador aborda el acontecimiento en su especialidad, sabiendo, como dice Paul Veyne, que los hechos no existen por sí solos.”

BIBLIOGRAFÍA

1. Ruz Lhuillier, Alberto; “Los antiguos mayas”. Fondo de Cultura Económica. Colección Popular. México 2000, 2da reimpresión.

2. Vega Martínez, Pedro; “La ruta trágica de Hernán Cortés. Coatzacoalcos – las Hibueras”. Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. México 1991.

3. Bartlett Bautista, Manuel; “El Pochó, cojoes, tigres y pochoveras. Interesantes costumbres tradicionales de Tenosique, Tabasco”. El autor. México 1926.

4. Alejo Tépate, Rubicel; “Cambio y continuidad en el juego maya del Pochó en el siglo xx (1926-2000). El autor. México.

5. Dupeyrón, Sadi; “El juego del Pochó” El autor. México.

6. Fernández Suárez, Luis A.; “La leyenda de los cojós”. El autor. México 1973?

Semana Mozart

Coro de Cámara del Estado de Veracruz, en la Semana Mozart

Diario de Xalapa

Redacción

Continúan las actividades que la Universidad Veracruzana (UV) ha preparado para celebrar el premio más importante de música que se otorga en México, la Medalla Mozart. Esta noche, se presentará el Coro de Cámara del Estado de Veracruz, bajo la dirección artística del maestro Alfredo Elías López Hernández, en punto de las 20:00 horas, en la iglesia San José.

El programa que interpretará este coro de cámara comprende cuatro piezas de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791), con arreglos de Ward Swingle: Ave Verum, Obertura Las bodas de Fígaro, Misa no. 14 en Do mayor Coronación y Pequeña Serenata Nocturna.

Uno de los objetivos interpretativos de este coro de cámara a capella es abarcar un amplio repertorio que comprenda piezas desde el Renacimiento hasta los albores del siglo XXI, incluyendo obras contemporáneas, de autores mexicanos y del mundo.

El maestro Alfredo Elías López Hernández estudió en el Conservatorio Nacional de Música y durante esos años participó como solista y director huésped en agrupaciones como el Coro del Conservatorio Nacional de Música y la Sociedad Coral Universitaria; también fue violonchelista principal y fundador de la Sociedad Filarmónica Mexiquense y del Cuarteto de Cámara de Toluca. Fundador, a su vez, de coros como el Octeto Vocal del Instituto Mexiquense de Cultura, agrupación que logró dos premios en el 49 Certamen Internacional de Habaneras y Polifonía de Torrevieja, España. A partir de mayo del 2008, funge como director del Coro de Cámara del Estado de Veracruz.

La Semana Mozart tiene como objetivo celebrar el premio de música más importante de México, que por primera vez se entregará en Xalapa. Este reconocimiento fue creado en 1991 a instancias del arquitecto Luis Ortiz Macedo, don Antonio Ariza y la Embajada de Austria. Han sido galardonados con esta presea importantes figuras como los maestros Plácido Domingo (1991) y Fernando Lozano (1994), la reconocida pianista Guadalupe Parrondo (2002), Gustavo Rivero Weber (2008), el doctor Roberto Bravo Garzón (2008), entre otros.

No deje de asistir a estos eventos que organiza la Universidad Veracruzana. La cita es hoy a las 20:00 horas en la iglesia San José.