La Virgen de Juquila

 

 

 

La Virgen de Juquila 

Su nombre se deriva del náhuatl, “Jukilla”, que significa lugar de la legumbre hermosa, el nombre correcto es “Xiuquilla” contracción de “Xuhquililla”, que significa lugar en donde abunda el quelite azul, se compone de Xuih = azul, Quiliti = Quelite, la variante Tla, sufijo que denota abundancia.

Se trata de una de las manifestaciones católicas en México con mayor cantidad de devotos que le rinden culto, sólo antecedida por las de la Virgen de Guadalupe y la Virgen de San Juan de los Lagos.  

 

La Imagen

Tiene una tercia de vara (30 centímetros) y el grueso de 2 dedos (85 centímetros), viste una túnica sobre la que cae el manto que se desprende de los hombros y se tercia airosamente bajo el brazo izquierdo. 

El cabello se extiende sobre el ropaje, las manos están unidas ante el pecho, y los ojos modestamente inclinados.    

El Templo 

Templo de la Virgen de Juquila. Se construyó entre el siglo XVIII y el siglo XIX. En general, el templo presenta cierto estilo neoclásico abarrocado. Actualmente, el atrio ha perdido su barda original pues fue sustituida por rejas de fierro, quedando integrado a la plaza central de la localidad, en cuyos lados se encuentra el palacio municipal y el mercado. 

La fachada del templo está formada por la portada y dos torres con campanario. La portada se divide en dos cuerpos y remate. En el primer cuerpo se encuentra el acceso con arco de medio punto, flanqueado por columnas de fuste decorado en forma de anillos; éstas forman entrecalles en ambos lados del acceso, alojando nichos vacíos con vistosas peanas y medallones. 

En el segundo cuerpo se encuentran columnas jónicas de fuste acanalado, dispuestas en los mismos ejes de las del primer cuerpo, el entablamento que soportan sigue el relieve de la ventana coral con arco de medio punto moldurado. El remate es un frontón mixtilíneo, adornado con roleos y copones; en su tímpano aloja un nicho vacío y un reloj. 

Las torres son dos cuerpos con pilastras esquineras, cornisas y entablamento. Ambas torres ostentan campanarios con pares de columnas adosadas en las esquinas; éstas son estriadas helicoidalmente, y soportan un entablamento con jarrones sobre la cornisa. 

Rematan a los campanarios los capulines con linternilla, sobre tambor octagonal. 

En el interior, la planta arquitectónica es una cruz latina cubierta con bóveda de cañón y cúpula sobre un tambor octagonal.  

En los muros laterales destacan esbeltas columnas dóricas, y en el presbiterio, un hermoso retablo dorado con un nicho especial. Está dedicado a la Virgen de Juquila, que ha hecho de este pueblo, a pesar de las distancias, uno de los más importantes centros de peregrinación del estado de Oaxaca.   

 

La Fiesta  

Se celebra el día 8 de diciembre. La Virgen es una pequeña imagen de aproximadamente 30 centímetros de altura. Durante el siglo XVIII perteneció a Fray Jordán de Santa Catalina, quien donó a un indígena natural de Amialtepec, pueblo en donde se empezó a mostrar afecto y devoción a la imagen.  

El cura de aquel lugar, Jacinto Escudero, convenció al propietario para trasladar a la Virgen de su jacal al templo del lugar, con lo que la devoción aumentó. 

En el año de 1633, cuando por costumbre los habitantes prendían fuego al monte para lograr pastos verdes en primavera, se incendió el pueblo de Amialtepec, consumiendo al templo donde estaba la imagen. Terminando el incendio se encontró entre cenizas la pequeña escultura de la Virgen, intacta, aunque ligeramente ahumada.  

Fue en el año de 1719 cuando la imagen fue trasladada a Santa Catarina Juquila. A través de los años, la veneración a esta imagen ha convertido a Juquila, cabecera municipal de Amialtepec, en un “rinconcito milagroso” 

La fiesta que se celebra en honor a ella, es una gran feria popular donde se realizan diversas actividades: fuegos artificiales, juegos deportivos, danzas antiguas y bailes populares. 

Llegan peregrinaciones de Oaxaca y otros estados. Por la saturación de los peregrinos en la festividad, muchos creyentes prefieren visitar a la Virgen en cualquier otra fecha del año. 

La orografía que presenta esta zona permite admirar bellos paisajes formados por bosques de pino-encino, siempre verdes, donde surge la población de Santa Catarina.  

El pedimento 

El pedimento es un lugar de mucha tradición.  

Se encuentra ahí una cruz y una imagen de la virgen de Juquila a la que se pide lo que se desea.  

Este lugar esta a unos 9 km. antes de llegar a la población de Santa Catarina Juquila. Casi la mayoría de las personas que desean algo lo elaboran de barro o ya traen algo preparado de lo que van a pedir.  

Estas cosas las dejan en la cruz con un recado dirigido a la virgen de Juquila y a la vuelta de un año ellos regresan trayendo una cruz con algún letrero, donde le dan las gracias por el favor concedido.   

Es considerada la segunda patrona del estado de Oaxaca, siendo la primera la Virgen de la Soledad en la ciudad capital. 

Por muchos fieles también llamada como Virgen de Juquilita o simplemente Juquilita, recibe a cientos de miles de visitantes al año en su santuario que llegan en peregrinaciones procedentes de distintos puntos de los estados de Oaxaca, Puebla, Tlaxcala, Hidalgo, Estado de México, Guerrero, Veracruz y recientemente Cancún, Q. Roo. 

Se localiza al sur del estado, dentro de la región de la costa.

Cuenta con la afluencia de cuatro ríos, estos ríos nacen de pequeños arroyos que bajan de los cerros; el Río de las Flores y el Río Olla, se unen al río principal que pasa por el casco de la población, y más adelante desemboca en el Río Hoja, el cual junto con otros ríos dan vida a la Laguna de Chacahua, en el océano Pacífico, así también cuenta con el Río Yaitepec.

También se encuentran las cascadas: siete honduras y chorro conejo.  

El recuerdo

La comunidad de Santa Catarina Juquila, se fundó en el año de 1272.

Según textos antiguos, los primeros habitantes vinieron de la región de la mixteca, quienes se establecieron a las orillas de un caudaloso río que les proporcionaba las condiciones apropiadas para un buen desarrollo empezando a poblar lo que en la actualidad es Juquila.

En 1725 por su importancia se le dio la categoría de cabecera municipal y distrito político.

De acuerdo con anécdotas de los abuelos y de diversas historias Juquila fue una jurisdicción de vasallaje de Tututepec, en 1526.

Con la llegada de Fray Jordán de Santa Catalina, aún pueblo de nombre Amialtepec, quien durante su estancia ocupó los servicios de un humilde campesino, a quien educó religiosamente. 

Cuando llegó el momento de que Fray Jordán regresara a su lugar de origen y tenía que pagarle al humilde campesino le regaló en recompensa una imagen de la Purísima Concepción (la cual fue tallada en España), advirtiéndole que tenía que venerarla como le había enseñado, la imagen fue colocada en el jacal del humilde campesino.Cuentan que un día el jacal se incendió y se redujo a cenizas, presentando la imagen solo ligeras quemaduras posteriormente acontecieron diversos milagros de los cuales se enteraron los pueblos circunvecinos y así fue como habitantes de Juquila se organizaron para trasladar la imagen a su comunidad.

Así es como se inicia el nacimiento de un pueblo religioso, hasta llegar a la construcción del santuario donde actualmente se continúa venerando esta imagen, realizando sus festividades y actos religiosos el 8 de diciembre.

La virgen de Juquila en la Historia

Perteneció primeramente a Fray Jordán de Santa Catalina, pasando luego por donación de este religioso al poder de un indio natural de Amialtepec, piadoso y gran devoto de María.

Los vecinos de Amialtepec, donde la llevó su nuevo dueño cobraron a la imagen singular afecto visitándola con frecuencia e invocándola en sus necesidades

Sin duda aquellas peticiones fueron bien acogidas por la reina de los cielos, pues se contaban maravillas obradas por su intercesión,  y tanto, que pronto la fama voló por los pueblos circunvecinos y aún llegó a lugares distintos de donde partían devotos peregrinos para visitar el jacal de Amialtepec que guardaba la santa imagen.

La noticia de tales acontecimientos llegó al cura del lugar, don Jacinto Escudero, persona instruida y sensata, quien para evitar abusos fáciles de cometer con pretextos de devoción en una casa privada lejos de la vigilancia de los sacerdotes, venciendo la resistencia del propietario de la sagrada imagen la trasladó al templo. Ahí la devoción creció y los peregrinos aumentaron considerablemente.

Corría el año de 1633 cuando llegó el invierno, los indios pusieron fuego a la hierba seca del monte, como es costumbre entre ellos, para lograr en la primavera pasto verde para los ganados, esta vez, el fuego cundió rápidamente y ayudado del viento, muy en breve hizo presa de los jacales de Amialtepec, los habitantes huyeron y desde un crestón cercano de su montaña vieron sus casas devoradas por las llamas, y el templo mismo en donde estaba la imagen de la virgen, por el voraz incendio, templos y casas desaparecieron, pasado el peligro, y repuestos los indios del susto, al volver sobre el ennegrecido suelo para recoger lo que de sus cosas hubiese perdonado el fuego, vieron con sorpresa que era en efecto un montón de cenizas, pero que sobre esta quedaba entera, con sus vestidos intactos y aunque ligeramente ahumada, la imagen de María.

De ese acontecimiento quedó memoria…  

Deja un comentario