EL «TÍO CARLOS» en 1945

LA PEREGRINACIÓN A PIE AL TEPEYAC 

1945 “La marcha de los caballeros” Se avistaba la casita de La Noria, parada de almuerzo, Frente a ella la columna se convirtió en un”vivac”, de los morrales salieron las gordas, los tacos, las tortas y los panes. Al término el P. Berumen dijo su primer sermón: “Esta es una marcha de caballeros, Caballeros de La Virgen. Vivimos la gloria de ir a saludarla. Ciñamos la coraza y vayamos por el camino a visitarla”. “El encuentro” (Ermitas con la imagen de la Virgen de Guadalupe) del Colorado. La avanzada de la columna llegó hasta el sitio donde se hallaban los del “encuentro” y se detuvo. Este homenaje se había de repetir en todos “los encuentros” del camino. Porque son como apariciones de La Guadalupana a sus romeros. En las polvorosa explanada del Colorado bajo el sol de junio. Depuse el asfalto que calienta y quema las plantas de los pies. Entonces aparecen las “samaritanas”. Por la ranchería de Palo Alto las mujeres extendían sus brazos morenos ofreciendo agua y gorditas en un don de sencilla caridad. Los cántaros volcaban su frescura en las fauces resecas o en los jarros o tasas de peltre, que muchos llevaban al cinto. Carlos Septién García