Las cartas de Octavio Paz

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“La vida no es de nadie,Todos somos la vida,Pan de Sol para los otros,Los otros todos que nosotros somos”

Octavio Paz

Octavio Paz visitó por primera vez España en 1937, lo que le permitió ser a sus 23 años testigo y actor de uno de los episodios más trágicos de la historia contemporánea de este país: la Guerra Civil (1936-1939).

Desde entonces, el Nobel mexicano tejió una profunda y viva relación intelectual y personal con diversos escritores, filósofos y poetas españoles, que con el paso del tiempo vieron en la obra de Paz un referente para entender las claves de la evolución de la poesía, la literatura y el pensamiento contemporáneo.

Paz mantuvo vivo un diálogo entre las dos orillas, hasta el punto de que es quizá el autor mexicano con más estudiosos, “discípulos” y amigos en España, que, a 10 años de su muerte, insisten en afirmar que su obra es una de las más completas y atractivas de los escritores del siglo XX, tanto su poesía como su ensayística, en las que se interesó de todo cuanto le rodeaba, desde la cultura popular mexicana hasta los orígenes y la evolución de la filosofía oriental.

Al respecto, el propio Paz escribió: “Los días exaltados que pasé en España significaron para mí el aprendizaje de la fraternidad ante la muerte y la derrota; el encuentro con mis orígenes mediterráneos; el darme cuenta de que nuestros enemigos también son seres humanos; el descubrimiento de la crítica en la esfera de la moral y de la política. Descubrí que la revolución era hija de la crítica y que la ausencia de crítica había matado a la revolución”.

Pere Gimferrer, poeta y crítico, fue uno de los amigos y cómplices intelectuales más cercanos a Paz, con quien mantuvo una de las relaciones epistolares más intensas.

Gimferrer explicó a La Jornada que “todavía, y creo que eso siempre será así, cuando escribo un libro pienso en Octavio Paz como mi lector y crítico. Cuando vivía siempre lo hacía y ahora que ha muerto aún más, pues es inmensa mi deuda para con Octavio, ya que durante más de 30 años fue mi constante interlocutor y el lector en quien al escribir pensaba”.

Andrés Sánchez Robayna es uno de los poetas más importantes de las letras españolas y, como muchos otros, se considera deudor de la obra del Nobel mexicano, de quien se declara abiertamente su discípulo.

“Recuerdo que cuando nos informaron de su muerte fue un momento particularmente triste, por mucho que supiésemos que estaba ya muy enfermo. A raíz del hecho escribí un pequeño comentario solicitado por un periódico madrileño. Recordé un verso de Ladera este: ‘Morir es ensancharse’. Y recordé también la idea de que cuando un hombre muere, su perfil cambia.”

En cuanto al lugar del Nobel en las letras contemporáneas, Sánchez Robayna señaló: “Paz ocupa, sigue ocupando, un lugar único en la literatura contemporánea. No conozco un caso semejante de poeta y ensayista de tanto calado y con un radio igual de intereses intelectuales y estéticos. Ese radio era en él casi ilimitado, como lo eran su curiosidad y su capacidad para apasionarse, para pensar y actuar con pasión crítica, como diría él mismo”.

El poeta y editor Nicanor Vélez fue, junto a Hans Mainke, el responsable de la edición de las Obras Completas de Paz en el Círculo de Lectores, trabajo que se publicó en México bajo el sello del Fondo de Cultura Económica.

Vélez, con quien Paz también mantuvo una estrecha relación epistolar, explicó que “el legado de Paz debería de valorarse en su conjunto. Fue una de las figuras fundamentales y con mayor peso de la segunda mitad del siglo XX. Su influencia, que sigue vigente en nuestros días, se dio en muchos ámbitos de la cultura: como poeta, como crítico literario y como pensador que tocó más de un dominio (literatura, arte, historia, política, etcétera).

“A la hora de valorar su influencia no deberíamos de crear compartimentos estancos, pues eso desvirtúa la figura que es. Como pocos, supo crear verdaderos vasos comunicantes entre la poesía, la reflexión sobre la naturaleza de la creación poética, la pintura, la narrativa, el pensamiento filosófico y político. De ahí que Lévi-Strauss lo considerase un ‘espíritu universal’, tal como aquellos que existieron en la Edad Media y en el Renacimiento, y que probablemente no volveremos a encontrar jamás.”

Gimferrer añadió que desde su punto de vista Paz “representa el magisterio más alto en el campo de la poesía y el ensayo en lengua española, ya que nadie como él hacía suyas las premisas estilísticas y morales de lo que era a todas luces una tendencia literaria o artística, una actitud ante el mundo”.

Vélez, de origen colombiano pero afincado en Barcelona desde los años 80, añadió que la huella de Paz se encuentra en los ámbitos de la poesía y el pensamiento. Poemas como Piedra de sol, Blanco o libros como Ladera este, entre otros, “pertenecen a la historia de la poesía en lengua española; y sus reflexiones sobre la poesía son un punto de partida para todo aquel que se pregunte por la naturaleza de lo que es el poema y la poesía dentro de la cultura occidental. Por otra parte fue un puente entre culturas, entre ámbitos distintos de pensamiento y entre géneros y oficios diferentes. Muchas veces lo importante de Paz es su capacidad para generar en el lector reflexión y pensamiento”.

En relación con México no sólo desempeñó un papel fundamental en la historia de la literatura mexicana, sino también en la forma como logró que esa literatura se proyectase hacia fuera.

“Muchas de sus reflexiones sobre la historia y la política de México son esenciales también para toda América Latina.”

Sánchez Robayna, autor de la poética En el cuerpo del mundo, se refirió a la difusión de la obra del Nobel mexicano en España: “Esa difusión, hasta donde sé, no pasa por un mal momento. Pero tal vez podría hacerse más. Yo mismo acabo de escribir un prólogo para la edición francesa de las entrevistas a Paz, que publicará Gallimard. Sé de ediciones en otros países. Pero, sin duda, cabría un esfuerzo editorial mayor, profundizar en esa memoria y en la presencia o vigencia de su obra”.

De igual opinión es Gimferrer, quien aunque reconoce las dificultades para publicar y organizar todos los textos sin publicar, “sería importante conocer toda su correspondencia para conocer mejor aún a una personalidad tan compleja como fue Octavio, que para un poeta español representa sin lugar a dudas la verdadera continuidad de la generación del 27”.

Vélez también se refirió a este asunto: “La publicación íntegra de la correspondencia de Paz llegará con el tiempo. No es tanto un problema de voluntad por parte Marie José Paz, que es la heredera de todo su legado, sino de la complejidad que implica su recopilación y ordenación.

“En realidad, para llevar a cabo un proyecto así, se necesita un equipo de especialistas; gran parte de esa correspondencia está dispersa por todo el mundo. Hasta la fecha ya ha salido parte en ediciones muy dignas: en Fondo de Cultura Económica con Alfonso Reyes; en Seix Barral con Pere Gimferrer, y en Siglo XXI con Arnaldo Orfila; aunque también conocemos parcialmente la correspondencia con Vicente Rojo o Haroldo de Campos.

“Precisamente, por nuestra parte, publicaremos este año las cartas que Paz escribió al poeta inglés Charles Tomlinson, con la esperanza de poder seguir en los próximos años con otros corresponsales.”

Los poetas y escritores consultados por este periódico negaron que existiera una “escuela” formal de poetas afines a Paz, si bien matizaron que su pensamiento y obra es una de las más estudiadas y seguidas. Sánchez Robaya explicó que “no hay nada semejante a una escuela, en el sentido estricto del término. Lo que existe, a mi entender, es una interesante gravitación de la obra de Paz en algunos poetas y un interés evidente hacia su obra por parte de determinados autores. En lo personal, lo que más me ha influenciado ha sido tal vez su capacidad de estímulo, su capacidad de adhesión. De su escritura, tal vez el sentido crítico”.

Vélez dijo al respecto: “Paz es, quizá, un escritor de minorías, pero como lo son casi todos los grandes poetas. No sé equivocaba Juan Ramón Jiménez cuando decía que la verdadera poesía, casi siempre, es para una inmensa minoría. También es verdad que hay poetas importantes, más populares y con un mayor número de lectores. Pero esto no es un valor en sí mismo.

“En España, por ejemplo, Paz tiene sus lectores y, lo que es más importante, tiene una presencia real entre los poetas de varias generaciones. Fue, por ejemplo, una figura importante para la generación de Pere Gimferrer, pasando por la de Andrés Sánchez Robayna o la más reciente de Jordi Doce. No quiero decir con ello que haya visiblemente una influencia directa de su poesía sobre la de los poetas españoles. Muchas veces se trata de una influencia indirecta, que opera como impulso y cuya resolución en el poema puede ser muy distinta a la obra que provoca ese impulso”.

En relación con el sentido del décimo aniversario de la muerte de Octavio Paz, Sánchez Robayna señaló:

“Los aniversarios son engañosos. Tenemos una inmensa desmemoria, que aspira a repararse con los aniversarios. Pocas veces se consigue. Al margen de las Obras Completas, que cumplen su función, quizá sería interesante reditar determinados libros sueltos, volver a ponerlos en circulación, de manera que las nuevas generaciones tengan más fácil acceso a ellos.”

Mientras, Pere Gimferrer afirma que “quizá no hay los actos que debería para recordar a Paz, aunque es verdad que me han invitado a dar varias conferencias en Madrid y en Barcelona”.

Para el poeta Sánchez Robayna lo importante es la difusión de la obra de Paz para que no se pierda ante la vorágine de los nuevos títulos que inundan las librerías:

“La de Paz es una obra presidida por la singularidad, una obra inconfundible. Pero es verdad que la literatura comercial y los productos editoriales amenazan la vida de las obras verdaderamente importantes, con una prensa cultural muy poco lúcida y una crítica literaria que apenas consigue hacer su papel. La amenaza, en rigor, no es sólo a la obra de Paz, sino a toda la literatura que podría llamarse minoritaria.”

La industria cultural tiende a privilegiar los productos de consumo fácil y de beneficio inmediato. Las obras de arte importantes comienzan a ser hoy un lujo cultural, como señala Fumarola”.

Finalmente, Vélez considera que con el paso del tiempo se reconocerá aún más a la figura de Paz: “Pienso que debe pasar mucho más tiempo para hacer un balance de la importancia de Octavio Paz dentro de América Latina y España. Con el transcurrir de los años, muchos de los prejuicios que nublaban al lector, sobre todo mexicano, para acercarse a su obra irán desapareciendo. Y esto se notará a la hora de valorar sus aciertos y su aportación al pensamiento latinoamericano y a la poesía en lengua española. Libros como El laberinto de la soledad, El arco y la lira, Los hijos del limo y Sor Juana Inés de la Cruz, entre algunos muchos otros ensayos son libros fundacionales a la hora de pensar cuestiones básicas de la historia latinoamericana, la creación poética, la naturaleza del poema, etcétera. Paz es un generador de ideas. Por otra parte hay libros como El mono gramático, ese curioso texto, único en su género, que está a medio camino entre la reflexión y la creación poética, y que constituye una de las metáforas más bellas que se han escrito sobre la creación

Para recordar a Octavio Paz en su décimo aniversario luctuoso se publicarán cuatro libros en España, tres por parte del Círculo de Lectores-Galaxia Gütemberg y otro por Seix-Barral. Los tres proyectos de la primera editorial están próximos a su publicación y consisten en primer lugar la correspondencia con Charles Tomlinson, en segundo lugar la publicación de un libro de testimonios sobre Paz de escritores latinoamericanos y españoles, que coordina Aurelio Major, y, por último, el proyecto de hacer un libro, ilustrado por Antoni Tápìes, de la poesía oriental que tradujo Paz.

Mientras, Seix-Barral distribuirá en librerías españolas, desde el próximo mayo, el libro Jardines errantes, que consiste en las cartas que escribió el Nobel mexicano entre 1952 y 1992 a J.C. Lambert, inéditas hasta ahora.

 

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