Guillermina Bravo a los 90 años más importante

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Entrevista a Guillermina Bravo

Directora del Ballet Nacional de Danza Contemporánea

Directora de Colegio Nacional de Danza 

Guillermina Bravo, la mujer loba, la mujer bruja, la poseedora de la pócima del amor, para crear bailarines, se mudó a Querétaro con un sueño, la creación de un Teatro para la Danza, que le ha sido negado, desde hace más de ocho años.

 

Guillermina Bravo la creadora de la Compañía del Ballet de Danza Contemporánea, del Colegio Nacional de danza, la excluida en la creación de CONACULTA, exigente y defensora de la técnica Graham, alumna solo de los indios de México, se define así misma:

 

“Soy una mujer dedicada a la danza, es lo que puedo decir de mi. He pasado por muchas etapas. He sido bailarina, he sido iluminadora, he sido coreógrafa, he ido haciendo lo que la danza ha requerido, en cincuenta años que he trabajado, soy una persona que tiene por oficio la danza, esa es Guillermina Bravo”  

“No tengo en mi carrera insatisfacciones, todo lo que hago no solo me satisface, sino que me hace muy feliz, muy encantada de vivir, entre la juventud y la belleza, eso me da por reflejo juventud y belleza”. 

Guillermina Bravo, la indagadora y experimentadora del Coro en la danza, creadora solo para que el pueblo sea feliz, aborrece a un pueblo dormido, que no lucha por sus ideales, escogió Querétaro y un rincón, entre helechos para seguir soñando y repartir sus sueños.

 

“En Querétaro nada de exilio, estoy muy conectada con todo mi país, si voy a Hermosillo, me siento sonorense, si voy a Colima me siento de Colima, si voy a Veracruz, ese es mi pueblo, en toda la república me siento a gusto y en Querétaro me siento más a gusto que en ningún otro lado a pesar del calor y de no tener un teatro”. 

“No hay la infraestructura necesaria para que se me escuche para poderlo construir, pero lo voy a lograr, eso sin duda alguna. No le quepa duda alguna que Querétaro va  a tener un teatro de artes escénicas donde nos podamos expresar los actores y los bailarines ampliamente, a un nivel de primer mundo, eso es lo que quiero tener en Querétaro un teatro de primer mundo, de primer nivel, para que puedan venir aquí los mejores espectáculos de cualquier parte del mundo”.

Guillermina Bravo tiene en su Colegio de Querétaro, un taller muy importante de coreógrafos formado por jóvenes, donde se suple a grandes pasos la falta de grandes bailarines en este país.

 

“El gobierno federal ha auxiliado, ya existe un proyecto, más bien un ante proyecto, para construir el teatro, pero ahorita con los cambios que ha habido en el país, con los cambios de ministros, de funcionarios, de partido, de presidente, todavía no estoy muy bien ubicada de cómo puedo continuar con este proyecto, pero lo haré pronto. Este año voy a reemprender estos trámites, estas gestiones para construir un teatro”. 

“Creo que le debo a Querétaro un teatro, de todo lo que me ha dado tengo que darle un buen teatro”.

 

Habla a cincuenta años de vida profesional exitosa y después de haber recorrido el mundo entero con su Ballet, como una niña principiante, al referirse a su próxima temporada de mayo, que presentará en el circuito Centro. 

“Es una temporada de estrenos y de reestrenos, es una temporada como yo le llamo de encuentros y reencuentros, con obras del pasado y con obras del presente para que se pueda hacer una comparación, es un programa atractivo, son obras que han tenido mucho éxito en el pasado y con las obras experimentales que estamos produciendo aquí en el centro de Danza Contemporánea”. 

“La vamos a llevar a México al Teatro de la Danza, la traeremos aquí y luego haremos una gira por lo que llama CONACULTA, el circuito centro”. 

Su actitud de maestra que tiene el oficio de la danza, como se define así misma, pontifica con dulzura, mientras se les escucha con respeto:

 

“La coreografía es el arte de hacer danzas. Para hacer danzas se necesita fundamentalmente la participación creadora del bailarín. Bailarín y coreógrafo son una unidad inseparable. La danza es un acto colectivo por excelencia”. 

“Esa es la razón de venirse a Querétaro, para que esta comunión, para que esta unión entre los bailarines y coreógrafos sea más exacta, por   que un bailarín formado profesionalmente con siete años de carrera, sea  un instrumento muy afinado para que la coreografía salga óptima”. 

Responde enérgica a sus críticos y explica el porque de su exigencia en la admisión de sus alumnos:

 

“En este Centro no se rechaza a nadie,  lo que pasa es que la danza es elitista por naturaleza, se necesitan ciertas dotes naturales son dones que tenemos de la naturaleza para bailar, esto hace que tengamos un propedéutico, una prueba de tres años de bachillerato para saber si un bailarín, puede desarrollarse como un bailarín de primer nivel o no, pero esto no es precisamente un rechazo”. 

“Hacemos audiciones y de estas audiciones quedan mas o menos la mitad de los que se inscriben y luego durante los tres años de bachillerato hay deserciones, porque todo arte es muy difícil, pero la danza especialmente, por las dotes físicas de alimentación y lucidez mental, son cualidades que debe tener el bailarín. Pienso que esa es la razón”. 

“El bailarín no solo  necesita la exploración de su propio cuerpo, el cuerpo natural tiene que tranformarse en un cuerpo especializado para la danza. Hay que construir un cuerpo y para eso se necesitan dotes naturales, disposición para la disciplina, eso es lo más importante”. 

“Tomar una clase diaria con concentración, con lucidez, con brillantes, con energía suficiente, para construir un cuerpo, es lo que hace de la danza un arte, un arte de jóvenes enérgicos, que tengan una alimentación adecuada y que tengan una disposición a esta disciplina, muy cruel y muy terrible”. 

“El pobre, hay diferentes tipos de pobres, si han tenido buena alimentación en la infancia, con el mejoramiento de ella en la adolescencia, sería posible. Pero es cierto que para los pobres existe la limitación a la danza por este aspecto”, 

“Yo tengo ejemplos de gente muy pobre, de clase campesina, que han logrado ser bailarines, porque también tiene que ver la voluntad creadora y la disposición para la creación. Influyen muchos factores para que un bailarín sé de”.

 

Los siete años que son necesarios para graduarse en su escuela, los explica sobre la base de la técnica utilizada por ella y en la que cree firmemente y contra toda crítica: 

“La técnica de Marta Graham, es una técnica profunda que va a los músculos más profundos del cuerpo, está basada en cosas orientales muy antiguas. Esta mujer llamada Marta Graham supo incorporar una metodología para la construcción del cuerpo”. 

“Es una técnica de la cual se puede derivar un lenguaje individual. Si el bailarín comprende bien esa técnica y la práctica y la afina de allí puede desarrollar su propio lenguaje, sin necesidad de copiar a nadie, ni  estar sujeto a la técnica misma”. 

“Esta técnica tiene vuelo para ir más adelante en la creación individual, por ser profunda, por ser completa, por ser seria, porque construye cuerpos de hierro. De hierro por dentro y de seda por fuera. Es un instrumento ideal para que cada coreógrafo tenga su propio lenguaje, su propio estilo, su propio modo de expresarse”. 

“La clínica Graham tiene adversarios, porque requiere siete años de estudio, tantos como un pianista requiere siete años de estudio para ser un solista”. 

“Lo que pasa es que en México estamos acostumbrados a que cualquier niñita que oye música y se pone a bailotear, dicen que ya tiene mucha facultad y eso no es cierto, Se tiene que dedicar por lo menos siete años a la construcción de su cuerpo”. 

 “La escuela tiene apoyo de la federación, todavía no logramos un apoyo de Querétaro, pero lo vamos a lograr poco a poco, es  cosa de tener paciencia, de encontrar una gente inteligente, que entienda todas estas premisas. Es una escuela especializada y yo entiendo que eso es difícil que se comprenda y se apoye”. 

“Por ahora tenemos apoyo del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, principalmente del Instituto Nacional de las Bellas Artes. Tenemos el apoyo de Querétaro, en el sentido de que tenemos estas preciosas instalaciones”. 

Habla Guillermina Bravo de sus preocupaciones, por el crecimiento de su colegio y quiere ser escuchada, mientras las autoridades parecen no pensar en la cultura:

 

“Las instalaciones para la escuela ya son insuficientes, porque la escuela crece cada día, por ejemplo ahorita se necesitan dos o tres salones más, porque son siete grupos que trabajan simultáneamente y no tenemos más que tres salones y estamos prestando el salón del Ballet Nacional de Danza, que es otro asunto, pero si requiere la escuela de instalaciones más amplias”. 

“Aquí se albergan a dos instituciones, al Ballet Nacional de Danza Contemporánea y al Colegio  Nacional de danza. El Ballet Nacional es numeroso, no somos de tres, ni de seis, somos de veinte, es su característica y con todo y eso hemos viajado por más de medio mundo, con todos los bailarines, más sus músicos, más su promotor, más sus tramoyistas, más su jefe de coro”. 

Defiende las giras costosas que emprende su Ballet Nacional de danza Contemporánea, recuerda la importancia de cada uno de los participantes y el éxito de sus giras:

 

“Ciertos promotores le tienen miedo al costo, otros se arriesgan y tienen mucho éxito y hasta ganan dinero”. 

“El futuro del Ballet Nacional, ese no lo sé, porque no soy profeta, tiene el ballet las bases para continuar siendo un gran ballet, yo dejo las bases para cuando yo desaparezca, tiene coreógrafos, tiene bailarines, tiene unos centavos para mantenerse, dependerá de los talentos, del esfuerzo de los demás, que yo espero que lo hagan muy bien”. 

Habla sobre la promoción de la danza, sus críticos y escritores eruditos, mas su permanencia y vigencia en todo el país y el mundo de su Ballet, que son su obsesión y su triunfo como la mujer mito.

 

“La crítica de arte es siempre de poca gente, sí existen, no solo críticos, sino investigadores de danza, no tantos como críticos sociales o de otras ramas”. 

“Creo que estos críticos lo saben hacer muy bien y otros se están formando. Recuerdo a Alberto Dallal, Carlos Ocampo, Cesar Delgado, Patricia Cardona, Raquel Tibol, hay varios, no son multitudes, pero son excelentes, cuando se deciden a escribir lo hacen muy bien”. 

Políticamente asume el compromiso de la exigencia al nuevo presidente de que cumpla sus promesas y alberga la esperanza de que la cultura tenga un lugar privilegiado:

 

“Mi compromiso es para el país, Fox salió presidente, el pueblo lo eligió, el es el presidente. Hay que exigirle que cumpla con lo que ha prometido, hay que exigirle que la cultura este mejor que antes, que sus ojos abarquen las diferentes ramas artísticas. Es muy pronto para saber lo que va a hacer”. 

“Yo espero que la cultura tenga una repercusión más importante que antes”. 

Los indios son para ella su única influencia aceptada, son sus maestros desde sus inicios y respalda sus movimientos de liberación:

 

“Creo que los indígenas deben de contar dentro de la mexicanidad, por supuesto. Mis mejores maestros han sido los indios de México, lo he repetido desde hace cincuenta años. Yo no he tenido más maestros que los indios de México”. 

“Imagínese si no voy a estar de acuerdo con los indios de México. Los Indios son creativos, inteligentes y pueden ser unos ciudadanos excepcionales en el país”.

Reitera y exige:

“Que en su momento ayude la sociedad a la construcción del teatro de la danza en Querétaro, porque vendrán a bailar grupos de todas partes del mundo y que debe contar Querétaro con este espacio cultural”. 

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