Tomás Segovia y La Marcha de La Humanidad

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Tomás Segovia

El 10 de octubre de 2008 fue galardonado con el Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca Ciudad de Granada, el de mayor dotación económica (50.000 euros) del ámbito hispanoamericano concedido a toda una trayectoria.

Poeta, dramaturgo, novelista y traductor nacido en Valencia, España, en 1927.
A los nueve años de edad emigró con su familia a Francia, luego a Marruecos y posteriormente a México, su país de adopción, donde residió la mayor parte de su vida.

Estudió filosofía y literatura en la Universidad Autónoma de México y en el año de 1957 ingresó como profesor de la UNAM, donde dirigió la Revista Mexicana de Literatura.

Publicó sus primeros poemas en 1950 obteniendo una beca Guggenheim.

Fue profesor de la Universidad de Princeton y director de importantes revistas americanas y europeas.

Ha escrito una veintena de libros de poesía entre los que se cuentan:

 La luz provisional en 1950, Apariciones en 1957, Cuaderno del nómada en 1978, Cantata a solas en1985, Lapso en 1986, Noticia natural en 1992 finalmente en 1996 «Fiel imagen».

Obtuvo los premios

Xavier Villaurrutia en 1972, Magda Donato en 1974, Alfonso X de Traducción en 1982, 1983 y 1984 Octavio Paz en el año 2000.No volverá

 

No volverá
como el calor que el pan exhala,
esta mitad ya de tu vida,
no volverá a entibiarte aquella sangre
que ya corrió.
              

Inhábil como un niño,
tu jaula mal cerrada sus pájaros dispersa;
al viento van tus días,
despedazados aleteos.
              

Lo que ha sido tu vida,
sobre la tierra ahora tiene menos peso
que la huella de un beso
posada en una frente.
              

O como una palabra
(menos aún que un beso);
¿y a quién se la dirás?
¿a quién le confiarás que amaste, odiaste,
tuviste un día el tiempo entre tus brazos?
El nombre del pasado no quiere decir nada
si no es para los labios que lo dicen.
              

Buscarás en el peso del silencio
lo que el presente duramente trenza,
y para tener algo entre las manos,
no dirás «he vivido»,
no hablarás esas sílabas
que conmueven tan fugitivamente al aire..
.   

Tus ojos que no vi nunca en la vida

Tus ojos que no vi nunca en la vida
turbarse de deseo, ni saciados
dormirse tras la entrega, ni extraviados
mientras gimes loca y sacudida;
              

tu oreja, dulce concha adormecida
que no alojó a mi lengua de obstinados
embates de molusco; tus negados
cerrados labios de piedad prohibida.
              

que hurtan tu lengua, rica pesca extrema,
ni fueron nunca abiertos la diadema
de coral húmeda y abrasadora
              

que por tu rey mi miembro coronase:
yo mismo en todo esto, hora tras hora,
mi muerte fundo y a mi mal doy base.

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