Carta a Garrido Patrón por agresión a J. F.

Sr. Gobernador Francisco Garrido Patrón

Respetuosamente:

Seguramente usted recordará que en su precampaña y en su campaña para gobernador de Querétaro, solíamos platicar en sus oficinas de Boulevard de las Américas y después en sus oficinas de Ignacio Pérez.

Recordará que hablábamos de político a periodista y que me decía que quería ser gobernador para cambiar las cosas en el estado; decía que no era posible dejar que regresara el PRI al poder, menos con Fernando Ortiz Arana a la cabeza.

Usted me felicitaba por ser de los pocos periodistas que hablaban con la verdad en un medio «rastrero» (estoy citando sus propias palabras y las entrecomillo), «vendido» del periodismo en general. Criticaba entonces que la prensa local estuviera como en el 97: «cargada hacia un candidato». «Prensa vendida, cuando no sale el gobernador en primera plana, sale el candidato del PRI». Todo eso, me decía, ¿se acuerda?, usted lo iba a cambiar si ganaba la gubernatura. Decía que cuando usted llegara al gobierno iba a dejar de «chayotear» a los medios de comunicación para que éstos fueran libres e independientes. (Aunque claro recuerdo, como usted tal vez lo recuerde, que me dijo que al único que no perdonaría era al «gordo Amieva» por lo que -me dijo, no estoy mintiendo- iba a hablar con Mario Vázquez Raña quien tenía «intereses en Querétaro» para que se lo quitara de encima…como se lo quitó) 

Me decía en alguna entrevista grabada por ejemplo que no era justo para el PAN, que el gobernador Ignacio Loyola Vera quisiera imponer a su candidato al gobierno estatal, el licenciado Eduardo Magaña; ¿cómo dijo entonces señor gobernador? ah sí me dijo, y ahí está la entrevista publicada en Tribuna de Querétaro «en el PAN, que el gobernador en turno quiera imponer a su candidato es como el beso del diablo».

En privado, porque también hablábamos «off the record» usted me decía que el gobernador Loyola había cometido muchos errores al utilizar a la procuraduría, por ejemplo, como una oficina propia, es decir para dirimir cosas como su accidente en Cadereyta, cuando dos de sus amigos murieron cuando andaban con él en motocicleta. Decía usted, y eso me daba mucha confianza, que en su eventual gobierno la procuraduría general de justicia iba a ser de los ciudadanos y no de los gobernantes. De verdad espero que se acuerde de nuestras largas pláticas.

Usted criticaba del PRI «dinosaurios algunos con falda, otros con pantalones» por la corrupción, el enriquecimiento, el compadrazgo etcétera etcétera.

Señor gobernador:

Su gobierno está por terminar en 7 meses o 210 días. Gracias a Dios.

Usted pasará a la historia como uno de los peores gobernadores de Querétaro, si no es que el peor,  no como dicen los diarios y los conductores de noticias a los que su gobierno paga millones de pesos por arriba y por abajo de la mesa. Usted le falló a la gente que creía que su gobierno iba a ser «realmente panista»; que iba a ser un gobernador con honestidad, con sencillez, con lealtad hacia este pueblo que lo recibió a usted y a su familia con las puertas abiertas hace poco menos de 15 años.

Usted corrompió a todos los medios de comunicación y recuperarlos será una ardua tarea, pasarán muchos años antes de que los medios puedan escribir no por consigna ni por un roba planas pagado; usted aprovechó los recursos del pueblo para viajar por todo el mundo (no sé si en otra actividad usted pudiera haber visitado todos los países por los que viajó); usted destruyó a su partido al buscar dominarlo a través de quien es su títere, Edmundo Guajardo, desde el gobierno del estado; usted destruyó nuestra incipiente democracia al corromper a los opositores, destruir por completo el congreso del estado, el poder judicial, además de callar las voces como la mía y la de tantos periodistas más, cuantas veces quiso. Usted corrompió a la CEDH y a su persidente que ahora hace campañas no para defender a la gente sino para evitar que la gente tire basura en la calle, no se pase el alto, o por un àrbol centenario; usted con las reformas constitucionales que apobó y su equipo de gobeirno redactó, busca desaparecer la CEIG, metió la mano en sindicatos, arrasó con todo.

Ahora intenta poner en su lugar al «nopalito» (como le decían a Pascual Ortiz Rubio) para poder tapar todo lo que tendrá que salir cuando usted ya no esté en Palacio de Gobierno. Eso es inevitable porque usted lo sabe muy bien, y porque fue una frase que alguna vez escuché de su boca: la porquería flota. Bueno lo dijo de otra manera. Usted seguramente recogerá las tempestades que ha sembrado.

No estoy de acuerdo en que sus guaruras hayan golpeado a Julio Figueroa cuando lo increpó a usted en su último informen por no resolver el famoso caso de la BMW negra. Golpear a quienes no están de acuerdo con usted lo convierte en un gobernador fallido y en un gobernador autoritario.

Lo responsabilizo a usted señor gobernador de que los medios de comunicación para los cuales trabajé me hayan despedido. Todos sin excepción aceptaron que usted o Miguel Vichique se los habían pedido. La última vez fue el am de Querétaro que después de mi salido comenzó a publicar muchos de los anuncios que no vimos con el anterior director, él sí un hombre recto.

Lo responsabilizó de lo que pudiera pasar mí a mi o a mi familia (somos muchos hermanos, sobrinos, tíos, todos queretanos, con historia aquí en el estado que usted jamás quiso conocer, y todos dispuestos a denunciar lo que yo hoy estoy denunciando). Lo responsabilizo a usted si me roban el carro, si lo choca o lo pintan, si por algún accidente vial me golpean; si me hablan como muchas veces para decirme que me voy a “cagar del miedo” por escribir lo que escribo; si de pronto aparece en la Procuraduría una averiguación previa en mi contra por “golpear” a alguien, por haberlo “defraudado”, por haberme amotinado, por haber opuesto resistencia a la autoridad, por haber saboteado un pozo de agua, por haber vendido lotes de manera ilegal, por tener tres o cuatro esposas, por haber hecho un graffiti, por vender publicidad en mi página; por traficar droga, por ser narco-menudista, etcétera, etcétera.

Esta carta la estoy enviando al correo del presidente Calderón y al de muchos amigos periodistas nacionales que han dado seguimiento a su gobierno.   

Señor Gobernador:

Es usted un represor y un autoritario. Usted lamentablemente (lo siento en el alma de verdad por mi gente, por mi estado, por los pobres, por la gente que usted metió a la cárcel injustamente) será un trago amargo para la historia de los queretanos.

Respetuosa y democráticamente 

Luis Gabriel Osejo Domínguez

Joya 128 Colonia Carretas, Querétaro, Qro.

CP 76000

lgosejod@gmail.com 

Post data: A los demás destinatarios, ojalá esta carta pueda ser enviada a otros destinatarios aunque me acusen de ser el autor de la «guerra sucia».

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