Querétaro y los ojos de un “fuereño”

En el corazón de México, : Querétaro

Esta ciudad rica en arquitectiura, fue cuna de la independencia de nuestro país.

Foto: OEM-Informex

Organización Editorial Mexicana

María Esther Estrada 

 Antigua y moderna, tranquila y llena de vida, con historia y futuro, así es Santiago de Querétaro, cuyo centro histórico es, desde 1996, Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Durante 10 años tuve la oportunidad de pasear sus calles adoquinadas, visitar sus exconventos convertidos en museos, disfrutar de su sabor a ciudad colonial, de la amabilidad de sus habitantes, de la seguridad que todavía se respira, y de esa mezcla tan especial de energías que surgen al combinar la fuerza de sus tradiciones con la mirada puesta en un futuro promisorio.

Para quienes no la conozcan, Querétaro está al noroeste de la Ciudad de México. La que hoy se alcanza en no más de hora y media por carretera, en la época colonial, formaba parte de la ruta que transportaba la plata desde las minas de Zacatecas y San Luis Potosí hacia la capital del Virreinato. Por eso les interesó a los españoles convertir ese entonces caserío, cuyo nombre otomí era “Andamaxei” -lugar donde se juega a la pelota-, en un “pueblo de indios” donde poder descansar y reparar sus carretas.

* Cómo nació Santiago de Querétaro

Permítanme platicarles una de las versiones de su fundación. Se dice que los españoles se aliaron con un indígena otomí llamado Conín, quien convenció a los habitantes de la zona que era mejor aceptar el gobierno de los “extranjeros” que ya habían derrotado a los temidos guerreros aztecas, a intentar defender sus tierras y seguramente morir en el intento. Pero los otomíes quisieron salvar su honor, por lo que pactaron una lucha “a brazo partido”, es decir, sin armas, tras la que declararían vencedores a los españoles. Hasta aquí, todo normal. Pero se dice que a media batalla apareció en el cielo una cruz blanca, brillante, a cuyo lado estaba el apóstol Santiago, montado en un caballo también blanco. En ese momento todos cayeron de rodillas, maravillados por el milagro, y se dio por terminada la lucha. Esto sucedió el 25 de julio de 1531, día que se considera la de fundación de la ciudad.

Pero no todo quedó ahí. Los indígenas querían tener una cruz como la que se apareció en el cielo, y los sacerdotes franciscanos que se quedaron para evangelizarlos tallaron algunas en madera, que no fueron aceptadas por los indígenas. Pruebas fueron y vinieron hasta que les mostraron una cruz tallada en cantera, que ellos identificaron como la que se había aparecido en el cielo. Hasta hoy se le puede ver en el altar mayor del Templo de la Cruz, ubicado en la loma del Sangremal, testigo de todas estas hazañas. Sigue atrayendo a muchos fieles, quienes la consideran muy milagrosa.

Fue incluso desde el convento que se construyó ahí mismo, que salieron muchas misiones de franciscanos para evangelizar a los nativos incluso hasta la Alta California. Entre los sacerdotes más famosos por su labor están Fray Antonio Margil de Jesús y Fray Junípero Serra, quien fundó 21 misiones, algunas de las cuales todavía se conservan en la Sierra Queretana, en Los Ángeles, San Francisco y San Diego.

Otra leyenda narra que Fray Margil de Jesús, en sus misiones evangelizadoras, realizaba largas caminatas apoyándose en una vara seca, sin vida. Pero durante alguna de sus estancias en el Convento la dejó olvidada, enterrada, en el huerto. Milagrosamente retoñó en un árbol que da espinas en forma de cruz.

Los años transcurrieron y en 1656 el “pueblo de indios” obtiene el nombramiento de “Muy noble y muy leal ciudad de Santiago de Querétaro”. Para 1671 es considerada la tercera ciudad del virreinato. Mientras tanto, en ella se instalaron los conventos de muchas órdenes religiosas: agustinos, jesuitas, franciscanos, carmelitas, etcétera.

* La fuerza del amor beneficia a la ciudad

Corría el año de 1726 cuando Don Juan Antonio Urrutia y Arana, Marqués de la Villa del Villar del Águila, con licencia del Ayuntamiento y unos pocos fondos de la comunidad, inició la construcción de un acueducto para traer agua a la ciudad. Él puso la mayor parte del dinero necesario para concluir la obra (en 1738), que surtió de agua a Querétaro hasta 1970. El vital líquido llegó al punto más alto de la villa, en la plazuela de la Cruz, desde donde se distribuyó a las fuentes públicas y privadas en diferentes rumbos de la ciudad.

El surtidor donde termina el acueducto, está adosado a un muro de piedra de color rojizo sobre el que resalta la figura de un león de piedra de cuyas fauces brotaba el chorro de agua. Está adornado con el escudo real y una imagen de Nuestra Señora del Pilar.

La leyenda que gira en torno a esta construcción cuenta que el Marqués lo ofreció como prueba de amor a una monja capuchina conocida como Sor Marcela. A esta religiosa de clausura la conoció porque, dado su prestigio como persona “de honor”, los monjes capuchinos le solicitaron que escoltara a un grupo de religiosas que, al igual que él, debían viajar de la Ciudad de México a la de Santiago de Querétaro. Dado que su amor era imposible, él le ofreció complacerla en lo que ella le pidiera…. y la monja le solicitó tener agua potable en su convento.

Para cumplir su promesa de amor platónico, el Marqués se encargó personalmente de que se construyera un acueducto de 74 arcos de cantera rosa, que mide 1,280 metros de longitud, en cuyo punto más alto alcanza los 28 metros y que ha llegado hasta nuestros días. Incluso es un icono de la ciudad. Desde los manantiales que lo surtían, en La Cañada, mide 8 mil 932 metros.

* Su importancia política

Es de todos bien sabido que esta ciudad fue cuna de la independencia de nuestro país. Este fue uno de los lugares donde se conspiró contra el gobierno virreinal y desde donde en septiembre de 1810, doña Josefa Ortiz de Domínguez, esposa del Corregidor, mandó aviso al cura Miguel Hidalgo y Costilla y a Ignacio Allende de que habían sido descubiertos, lo que adelantó el inicio de la lucha por la independencia.

Durante una invasión de los Estados Unidos en 1847, Santiago de Querétaro fue nombrada temporalmente Capital de la República Mexicana. Un año después, fue testigo de la firma del Tratado de Guadalupe-Hidalgo por el cual se cedieron al vecino del norte los territorios de la Alta California y Nuevo México.

Cuando en 1867 es derrocado Maximiliano de Habsburgo como Emperador de México, se le tomó prisionero en esta zona. El 19 de junio se le fusiló en el Cerro de las Campanas, junto con sus generales Miguel Miramón y Tomás Mejía. Hoy se puede visitar un museo que rememora esos hechos.

Otro momento importante de historia de nuestro país que tuvo lugar en Querétaro, fue el debate del Congreso Constituyente, en el Teatro de la República, que vio nacer el 5 de febrero de 1917 nuestra Constitución Política.

* Qué visitar

Adicionalmente de los sitios que ya les he mencionado, vale la pena pasear por la Plaza Mayor, admirar ahí todos los edificios que la rodean. La Casa de la Corregidora, actual sede del gobierno estatal y la Casa de Ecala, con sus bellísimos balcones, son mis preferidos.

A un paso, de camino hacia el Templo de la Cruz, pasará frente de la Casa de Don Bartolo y la de la Zacatecana… ambas llenas de leyendas muy especiales. Don Bartolo aparentemente hizo un pacto con el diablo para obtener riquezas, que cuando expiró provocó su muerte, la de su hermana y la de su ama de llaves en una explosión que se escuchó a varias cuadras a la redonda. Por su parte, se dice que una bellísima mujer procedente de Zacatecas mandó matar a su marido, escondiendo el cadáver bajo el patio central de su casa, al igual que el cuerpo del asesino.

Por el otro lado, caminando hacia el Jardín Zenea donde los domingos puede sumarse a los cientos de personas que bailan danzón con música en vivo, encontrará la Casona de los 5 patios, donde hoy se conjugan buena gastronomía y diversión en un ambiente muy especial. Aquí permítanme hacer un paréntesis y hablar de La Viejoteca, un lugar para que “jóvenes de edad avanzada” puedan “disfrutar de su juventud acumulada”, en un ambiente de los años 70 a 90. No se pierda la barra, que es el mostrador de una farmacia antigua. Cada vez que me he sentado ahí he tenido una lluvia de recuerdos de productos que vi en casa de mis abuelos o incluso en la mía cuando fui niña.

Frente a ese jardín, encontrará la Iglesia de San Francisco – que fue catedral entre 1865 y 1922- y su exconvento que hoy es Museo Regional. Si continúa en esa dirección, camine por la calle de Madero y se encontrará a mano izquierda el hotel Casa de la Marquesa, construida en 1756 con una fachada de estilo barroco y bellos detalles labrados en cantera. ¡No puede dejar de admirar su patio central, decorado en estilo mudéjar! Si tiene oportunidad de hospedarse ahí, descubrirá que cada habitación está decorada diferente, todo en un ambiente único.

En contraesquina encontrará el Templo de Santa Clara, con sus bellísimos retablos dorados, y una fuente de Neptuno, diseñada y realizada por el arquitecto Francisco Eduardo Tresguerras.

Si da vuelta a la izquierda, sobre la calle de Guerrero, descubrirá el Templo y exconvento de San Agustín, hoy Museo de Arte, siempre interesante para visitar. El claustro de este bellísimo edificio de estilo barroco está considerado como el más bello de América. Admirar su fuente en el patio central y desde ahí apreciar todas y cada una de las columnas, cariátides, roleos y mascarones que decoran su perímetro, lo dejará sin aliento. En cuanto a la fachada del templo, no deje de ver los detalles del Señor de la Portada, como se denomina a la imagen del Cristo crucificado que la domina.

Más hacia el oriente, descubrirá el Templo de Santa Rosa de Viterbo, uno de los tesoros artísticos de la ciudad. Es de destacar sus contrafuertes externos y sus retablos internos.

Mientras voy escribiendo me vienen a la mente muchas historias y detalles de cada lugar, que por sí solos ameritan un artículo. Por ejemplo, una leyenda de fines del siglo XIX en que hablan de una mujer que, vestida de hombre, asaltaba diligencias que transitaban por los caminos de Querétaro y entregaba parte de ese botín a los pobres. “La Carambada”, como se conocía a Leonarda Martínez, también podía codearse con la crema y nata de la sociedad, lo que le dio la oportunidad de, según se dice, participar en una reunión donde estaba también Benito Juárez y envenenarlo agregándole “veintiunilla” a su bebida. El té de esa hierba era mortal y hacía su efecto al cabo de veintiún días.

Pero creo que con este recorrido por la historia y los puntos de interés más importantes que hemos hecho juntos en este artículo usted tiene una idea del valor de esta ciudad.

Además déjeme decirle que siempre me ha sorprendido la limpieza de este Querétaro de callecitas angostas y adoquinadas, lleno de Historia -con mayúsculas- y de historias.

En los alrededores hay sitios maravillosos, como el Peñón de Bernal, el segundo más grande de nuestro continente -tras es el Pan de Azúcar en Brasil-, y que cada equinoccio atrae a miles de personas que se recargan de energía simplemente por estar ahí. También se dice que en el pueblo, que es muy pintoresco, se encuentran las personas más longevas y de mejor carácter del país. ¿Será la influencia del peñón?

Otros lugares que atraen a peregrinos -en este caso por motivos religiosos- son la Basílica de la Virgen del Pueblito y el Santuario de la Virgen de Schönstatt, ambos a las afueras, al suroeste de la ciudad.

¿Sabía que éste es el estado con más campos de golf per cápita de nuestro país? Si es un aficionado a este deporte, seguramente le parecerá el paraíso. Por otro lado, si le gusta la feria taurina, aquí encontrará dos plazas de toros donde ver buenas corridas.

Si lo suyo es la cultura, Querétaro cuenta con su propia Orquesta Filarmónica -muy buena-; en el Auditorio Josefa Ortiz de Domínguez continuamente hay eventos artísticos para todos los públicos, lo mismo que en el Teatro de la República. Además hay muchos grupos de teatro experimental que hacen las delicias de propios y extraños con representaciones en las salas e incluso algunas que toman a la ciudad como escenario.

¿Qué comer? No hay problema. Por todos lados hay buenos restaurantes para todos los presupuestos. Si quiere probar algo tradicional, le recomendaría las enchiladas queretanas, el nopal en penca y los típicos dulces de La Mariposa (frutas cristalizadas y ates entre otros) -que se encuentra casi enfrente del Teatro de la República-.

* Una visión muy personal

Como les comenté, yo viví encantada en Querétaro durante varios años, de 1991 a 2001. Siempre me consideré “queretana de corazón y por elección”.

Esa ciudad creció exponencialmente tras el terremoto en el Distrito Federal y con el incremento en los índices de contaminación de la capital. Esto significa que, cada vez que conocía a alguien, la pregunta típica era: ¿de dónde eres? y cuando conocíamos a algún “local” nos sorprendíamos. Esto provocó que, para los recién llegados, los amigos se convirtieran en su familia y las relaciones fueran muy estrechas. Esos son mis recuerdos. A la fecha conservo ahí gente muy querida, a pesar de mi ausencia de tantos años.

Hoy hay muchos “queretanos de segunda generación”, como los llamo yo, hijos de todos aquellos que inmigraron buscando seguridad y un aire más limpio, o simplemente más tranquilidad en una ciudad manejable (un millón de personas a estas alturas), sin grandes problemas viales, con todos los servicios, buenos hospitales, colegios y universidades.

Al volver, como turista, hace unos meses, la vi cambiada porque ha crecido mucho. Pero a mi parecer mantiene intacta su limpieza, la calidez de su gente, su belleza intrínseca, su mirada optimista al futuro y su hospitalidad.