«Una vida» en frases la de G. G. M.

Algunas frases del libro

«Gabriel García Márquez, una vida» 

Infancia: 

«Fue su abuelo, el coronel, quien poco a poco lo rescató de aquel mundo femenino de superstición y premoniciones, de aquellas historias que parecían surgir del lado oscuro de la naturaleza misma».

Pobreza:  

«El período de Barranquilla, durante el cual Gabito y su madre lucharon hombro a hombro contra la verdadera pobreza, estableció entre ellos un nuevo vínculo que nunca más se rompería».

Colegio:  

«De sus años de colegio García Márquez recuerda sobre todo la soledad y el vencer grandes padecimientos y tribulaciones. Se sumergió en libros como ‘La isla del tesoro’ o ‘El conde de Montecristo'».

Colegio:  

«De sus años de colegio García Márquez recuerda sobre todo la soledad y el vencer grandes padecimientos y tribulaciones. Se sumergió en libros como ‘La isla del tesoro’ o ‘El conde de Montecristo'».

Cuba:  

«Tras entrevistar a Emma Castro en Caracas había escrito ‘Mi hermano Fidel’, un reportaje que ‘Momento’ publicó el 18 de abril de 1958, y había seguido los acontecimientos de Cuba con interés creciente».

Exito:  

«‘Crónica de una muerte anunciada’ ha sido una de las novelas de mayor éxito de García Márquez entre el público lector, e incluso entre la crítica: una de esas lecturas que no se olvidan jamás».

Padre:

«De repente, justo cuando acaba de reanudar la relación con su padre, García Márquez lo había perdido para siempre. De hecho llevaba un tiempo rehaciendo los vínculos con toda su familia».

Amor: 

 «Siempre había pretendido que la novela fuese un reflejo no sólo del amor sino también de la vejez, aunque el amor había pasado a ocupar un lugar preponderante desde la concesión del Nobel».   

A Gerald Martin (Londres, 1944) lo llaman el Tío Yeral en la familia de Gabriel García Márquez. El hispanista británico ha pasado 19 años trabajando en la biografía del Nobel colombiano. «Gabo me dio su visto bueno con una sola condición: que no le hiciera trabajar», cuenta el biógrafo, de paso por Madrid. El resultado son más de 700 páginas sacadas de una primera versión cuatro veces mayor que Martin espera publicar algún día. Por lo pronto, Gabriel García Márquez. Una vida (Debate), que acaba de aparecer en España en traducción de Eugenia Vázquez, es un apasionante repaso a la vida de uno de los escritores más populares del planeta. Y eso, pese a la cercanía y la admiración inquebrantable del tío Yeral, sin renunciar al claroscuro de los mejores retratos:  

desde una infancia que vivió de la mano de su abuelo hasta la consagración de un Nobel, el de 1982, cuya candidatura se había estado «trabajando» años antes en Estocolmo;  

desde su iniciación sexual en un prostíbulo hasta su amistad con los poderosos de la tierra pasando por el intento de su padre de trepanarle el cerebro tras un ataque de esquizofrenia; 

 desde los años de periodismo y miseria a los 50.000 dólares que, según Martin, ha llegado a pedir por una entrevista de media hora;  

desde la casa familiar de Aracataca a las «siete residencias en lugares elegantes de cinco países distintos» que posee hoy.  

 Gabriel García Márquez 

El libro está lleno de claves que iluminan la trastienda de la obra

Gerald Martin, que en la actualidad prepara el «así se hizo» de su propio libro, dice que la suya no es una biografía autorizada sino tolerada: «Con el tiempo empezó a ayudarme o por lo menos dio luz verde a que viera a sus familiares, amigos, a Fidel Castro. Aun así, no me dio acceso a todos sus documentos ni a toda su correspondencia». ¿Él la ha leído? «Sí», responde Martin sonriendo. «Y no le disgusta del todo, aunque hay interpretaciones que no le gustan». 

Cuando se le pregunta si después de 19 años siendo su sombra todavía lo admira, es rotundo: «Ahora lo admiro más. Antes lo admiraba como escritor, pero no lo conocía. Y creía mucho de lo que se decía de él: que era fascinante y a la vez arrogante, vanidoso, oportunista… Antes de la versión definitiva hice una versión digamos negra, es decir, una biografía con todo lo que podrían decir los detractores de García Márquez sobre él. Lo leí y no me convenció. Hice todo el esfuerzo posible por dar una visión distanciada y objetiva». 

Martin dice que uno de los grandes enigmas a los que se enfrentó fue el noviazgo entre el escritor y su mujer, Mercedes. Pero reconoce que hay muchos otros. Por ejemplo, la atracción del novelista por los poderosos. Y viceversa: «El presidente colombiano López Michelsen me dijo: ‘No te equivoques. No es García Márquez el que nos busca a nosotros. Es cierto que buscó a Castro, pero los demás hemos sido nosotros los que lo buscamos a él’. Y sí, está obsesionado con el poder, pero no hay que caer en la superficialidad. El poder ha fascinado a muchos grandes autores, a Shakespeare, por ejemplo. Quieren entender los resortes que mueven el mundo». ¿Es cierto, como dicen sus partidarios, que en privado es crítico con su amigo Fidel Castro? «Sin duda. Si lo hace realmente o para apaciguar su conciencia quién sabe. Esto nunca lo he contado, pero yo he estado en casa de García Márquez con personas muy importantes de la nomenclatura cubana y son muy deferentes hacia Gabo. La idea de que es un bufón que hace chistes y de cuando en cuando le dice cosas un poco atrevidas a Fidel Castro es un absurdo. Es cierto que se empeñó en ser amigo de Castro, pero no es ni su bufón ni su correveidile». 

La biografía está llena de claves que iluminan la trastienda de la obra de García Márquez, algo que algunos le han afeado en Colombia: «Alguien escribió que yo había asesinado la magia de la literatura de Gabo, pero yo creo que la magia de la literatura reside precisamente en la relación entre la vida y lo que uno hace transformándola en otra cosa». Para el biógrafo británico, el autor de Cien años de soledad es «un fenómeno irrepetible», que se da «una vez cada siglo»: 

 «Su vida es un cuento de hadas: un niño pobre que termina siendo amigo de quien él quiera por poderoso que sea. Casi nadie le dice que no a García Márquez».

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