El misterio de los “Stradivarius”

Descartan que en barniz esté el misterio de violines Stradivarius

El misterio y magia de los violines hechos por el laudero italiano Antonio Stradivarius.

Foto: Archivo

El Sol de Cuernavaca

NOTIMEX.

El misterio y magia de los violines hechos por el laudero italiano Antonio Stradivarius, quien murió el 18 de diciembre de 1737, no se encuentra en el barniz que utilizó, según una investigación del químico francés Jean-Philippe Echard.

Publicado en la revista científica alemana “Angewandte Chemie International Edition”, el químico del Museo de la Música de París explica que la “receta” que utilizó el fabricante de poco más de 600 míticos violines es en realidad “muy básica”, reportó el pasado 14 de diciembre la página electrónica rioja2.com.

Plantea que la fórmula de dichas piezas es prácticamente igual a la de otros instrumentos hechos en la ciudad de Cremona, y “si los materiales se parecen tanto, lo más probable es que la diferencia estuviera en su habilidad y su destreza”.

Antonio Stradivarius, quien por la genialidad y perfección con la que diseñó sus violines, inigualables hasta la fecha, constituye la cumbre absoluta de la laudería, en la que dejó un legado fascinante al mundo.

Nació en Cremona, Italia, en 1644 y desde pequeño le fascinaron los violines y soñó con ser un gran músico, sin embargo, sus dedos no tenían la destreza necesaria, por lo que la gente decía: “Tiene oído de músico y unas manos de tallador de madera”.

De esta manera, a los 14 años inició su aprendizaje con el reconocido “luthier” Nicolás Amati, con trabajos ordinarios de reparación y mandados y apenas a los 17 años de edad fabricó su primer violín.

Stradivarius resumió en su aprendizaje la maestría de la laudería que Europa desarrollaba desde el siglo XVII, y que alcanzó su máximo esplendor con Amati, Stradivarius y Guarnerius, los insuperables cremonenses cuyas manos construyeron los mejores instrumentos de cuerda de la historia.

Sin embargo, aunque los instrumentos de Amati y Guarnerius eran ya instrumentos perfectos, no alcanzaron la genialidad de Stradivarius, el más apreciado “fabricante de armonías” de todos los tiempos.

A los 20 años, se casó con la viuda Francisca Ferraboschi, con la cual tuvo cinco hijos, uno de los pocos sucesos biográficos registrados del artista.

De todas partes de Italia llegaban al taller decenas de pedidos al taller de Amati, quien una vez terminado el instrumento le ponía su etiqueta en el interior de la caja, hasta que en 1670, apareció “Antonio Stradivarius de Cremona” seguido de la fecha de elaboración.

Stradivarius perfeccionó la elegancia de la forma, variando las dimensiones de los instrumentos hasta 1700. Alcanzó una perfección que ha sido motivo de minucioso examen y estudio, particularmente en lo que atañe al fenómeno de la sonoridad.

Entre 1700 y 1725 construyó sus más preciados violines, y se calcula que elaboraba alrededor de 13 al año. De acuerdo con especialistas y biógrafos del laudero, existen poco menos de 700 de estos instrumentos genuinos en la actualidad.

Con 36 años de edad se independizó y apenas cuatro años después ya era famoso por sus obras, lo que motivó a que entre la gente más culta de Europa surgiera una auténtica pasión por adquirir sus instrumentos.

Incluso, uno de los regalos más gratos que un príncipe o un monarca podía recibir era, precisamente, un Stradivarius.

A su taller llegaban enviados de los monarcas de toda Europa a encargarle la construcción de instrumentos, entre los que sobresalen los reyes de Inglaterra, de España, y de Polonia, así como el duque de Toscana, Cosme III de Médici, entre otros.

Además de sus apreciables violines, Stradivarius también fabricó otros instrumentos de cuerda, como violas, violonchelos, arpas, laúdes, mandolinas y guitarras, todos ostentando la reconocida etiqueta con su respectiva leyenda.

Cuando tenía 54 años murió su primera esposa y al año siguiente volvió a casarse, con Antonia María Zambelli, con quien procreó seis hijos más. Con una familia tan numerosa, tuvo que dedicarse al mismo tiempo al comercio de bienes inmuebles y a otros negocios.

Antonio Stradivarius firmó su último violín a los 92 años de edad, antes de morir el 18 de diciembre de 1737, dejando alrededor de mil 100 instrumentos. Sus herederos y continuadores de su obra fueron sus hijos Francesco y Omobono, que siempre trabajaron junto a él.

Hay diversas hipótesis para explicar la superioridad acústica de los Stradivarius, siendo la más popular el uso de un barniz mágico cuya fórmula se habría perdido tras la muerte del artesano.

Se dice que la escribió en una página de la Biblia familiar, que fue destruida por uno de sus descendientes para que el secreto no cayera en manos de extraños. Otras refieren la fórmula al mimo en el secado de la madera.

En los últimos 150 años, numerosos científicos han intentado explicarla en encontradas opiniones y a la fecha se sigue guardando su secreto; mientras que sus violines son atesorados por los mejores violinistas del mundo, y cambian de manos sólo por cifras millonarias.

Un Stradivarius (Stradivari es el plural, en italiano) es un instrumento de cuerda construido por un miembro de la familia italiana Stradivari.

Los instrumentos de Stradivarius son muy valorados por los intérpretes más importantes del mundo y por los coleccionistas de antigüedades. Las características sonoras e individuales de estas obras de arte son consideradas únicas y a menudo los instrumentos se identifican por el nombre de alguien, generalmente un músico famoso que fue su propietario o que simplemente lo utilizó en algún momento para sus interpretaciones.

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