Hospicio de La Merced en Querétaro

Hospicio de La Santísima Trinidad,

del sacro, real y militar Orden de

Nuestra Señora de La Merced,

redención de cautivos  en esta

ciudad de Querétaro  

Inicia este hospicio en 1751, su nombre de Hospicio era y fue porque  no estaba erigida como convento sino como hospedería de sus frailes itinerantes. 

Los edificios de la Vieja Merced eran: Templo, sacristía, ante sacristía, capilla Santa Escuela de Cristo con su sacristía, la capilla a la Virgen de La Merced y El Claustro. 

Fue construido en 1736 y Navarrete nos dice: “ A espaldas de este sagrado colegio de jesuitas muy bien visto, aunque mal registrado, por esconderse su fábrica pequeña y humilde entre las arboledas, se deja ver l hospicio de los ilustres hijos de San Pedro Nolasco, que si por recién venidos viven retirados, conociendo y experimentando esta ciudad  su soberano instituto, abrirá sin duda las manos y doblará las rodillas, así para franquearles la mayor comodidad para su decente hospedaje para venerar reconocida el grande bien que entra por sus puertas, pulsando ya sus umbrales una familia, que sobre ser ilustre y sagrada, es benemérita insigne de la Iglesia Católica, por arduo, caritativo y divino empleo de redentora.”  

Estaba ubicado este hospicio en el llamado barrio de Santiago y de San Isidro.  

En 1743 el Corregidor de Querétaro dice: “ En dicha ciudad hay también un hospicio del sagrado y militar orden de Nuestra Señora de La Merced  redención de cautivos, que se erigió en virtud de superior despacho del excelentísimo Señor Duque de la conquista Pedro de Castro y Figueroa y virrey que fue de Nueva España  y en él un oratorio privado, con licencia del ordinario, en el que solamente los días festivos, s celebra misa y viven en dicho hospicio tres religiosos, con el destino de recaudar las limosnas para la redención de los pobres cautivos cristianos, de que logren crecidas cantidades de pesos,  siendo este el principal fin a que se dirige su sagrado instituto” 

Se fundó también el Oratorio de La Santa Escuela de Cristo y la cofradía de Nuestra Señora de La Merced, con beneplácito de las otras habidas en la ciudad y siendo primeramente Arzobispo de México Juan Antonio de Vizarrón y posteriormente Manuel Rubio y Salinas. 

Este se ubicó hasta su destrucción en  la actual calle de Altamirano entre la de 16 de septiembre y 15 de mayo, antes en la esquina llamada de La Merced y El Mexicano. 

Su huerta como la de los Jesuitas era regada por la asequi madre. 

Su Templo contenía ocho altares con sus respectivos retablos; el principal dedicado a la Santísima Trinidad, otro a Nuestra Señora de La Merced, otro a Pedro Nolasco, otro a San Ramón Nonato, El del Calvario, el de Jesús Nazareno, el de San José y el de San Miguel.      

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