Empresas trasnacionales despojan y destruyen comunidades indígenas

?El Congreso Nacional Indígena
se reúne en Mezcala

 

Gloria Muñoz Ramírez, Marcela Salas Cassani y Sergio Castro Bibriesca.

 

Mezcala, Jalisco.

Amenazas de empresas mineras en Wirikuta, territorio sagrado wixáritari, y en la Montaña de Guerrero. Construcción impuesta de carreteras en Durango y Jalisco.

Proyectos turísticos aquí en Mezcala. Masiva invasión de empresas aguacateras en Cherán, Michoacán. Instalación de campos eólicos en el Istmo de Tehuan­tepec, Oaxaca.

Éstos son algunos de los incontables proyectos de despojo y destrucción contra las comunidades indígenas de México. Además, la represión —que incluye el asesinato, la desaparición forzada y el desplazamiento. Sobre estos y otros  temas urgentes reflexionaron más de 110 delegados de 44 pueblos y organizaciones de 9 estados del país, durante la XXVIII reunión plenaria del Congreso Nacional Indígena (CNI) en su región Centro-Pacífico.

La respuesta defensiva contra estos planes, en su mayoría transnacionales pero también de origen local, sigue siendo construir la autonomía y la libre determinación, conceptos que debatieron ampliamente los delegados reunidos en esta combativa comunidad coca en la ribera del Lago de Chapala.

Durante dos días, Mezcala cobijó con generosidad y organización a los delegados de los pueblos, tribus y naciones wixáritari, nahua, purhépecha, mephaa, nancue ñomndaa, triqui, binnizá, naa savi, tzeltal, tzotzil y ñahñu, originarios de Durango, Jalisco, Michoacán, Oaxaca, Chiapas, Estado de México, Guerrero y Distrito Federal.

La defensa del territorio de la comunidad anfitriona ya posee una historia, y continúa resistiendo la privatización y la manipulación del corazón de su pueblo, la isla de Mezcala, ya que diferentes instancias de gobierno insisten en convertirla en una mercancía más, delimitando como zona federal un área que es comunal.

Una demanda urgente expresada en la reunión del CNI fue la exigencia de la inmediata cancelación de las 22 concesiones mineras otorgada a la empresa canadiense First Majestic Silver Corp, para la explotación y exploración de los minerales en el centro sagrado de Wirikuta (San Luis Potosí), “sitio de donde depende que el sol vuelva a salir cada día, por lo que su destrucción es un anuncio de muerte y exterminio para nuestros pueblos originarios”. También se rechazó la exploración y explotación que realizan empresas transnacionales y nacionales en la Costa Chica y Montaña de Guerrero, particularmente dentro del territorio bajo influencia de la Policía Comunitaria.

El CNI reiteró su apoyo “a la comunidad wixárika de Tuapurie-Santa Catarina Cuexcomatitlán (Jalisco) en su decisión de ejercer su autonomía en los hechos mediante un modelo propio de desarrollo en el campo de la educación y el manejo de sus bosques”.

Los representantes de dicha comunidad insistieron en su oposición al paso de la carretera Amatitlán-Bolaños-Huejuquilla por el territorio de Tuapurie.

Teniendo como escenario el lago más grande de México, en un bastión insular donde no han entrado los programas privatizadores de la tierra que impulsan los gobernantes panistas, diversos delegados denunciaron la invasión masiva de empresas aguacateras transnacionales en la comunidad de Tuxpan, Jalisco, y rechazaron el despojo de los bosques de la comunidad de Cherán y de todas las comunidades de la Meseta Purhépecha por parte de grupos de talamontes paramilitarizados, que tienen como objetivo propiciar la siembra de aguacate a nivel industrial.

La red de pueblos reunida aquí sumó su voz a la de los nahuas de Ostula, Michoacán, donde hace un año los comuneros recuperaron más de mil hectáreas, y exigió “respeto a su policía comunitaria, el cese de detenciones de comuneros por posesión de armas de fuego y el castigo a los grupos paramilitares que han asesinado, herido de bala y provocado la migración de decenas de familias de Ostula y Coire”. Se demandó además la presentación con vida de los comuneros desaparecidos en los meses recientes.

Otra demanda vivamente expresada en Mezcala fue la libertad incondicional de los amuzgos sentenciados por el delito (fabricado) de secuestro, con el fin de destruir Radio Ñomndaa, La Palabra del Agua, en Xochistlahuaca, Guerrero.

La asamblea rechazó “la represión gubernamental y paramilitar desatada en contra de nuestros pueblos y específicamente contra el pueblo triqui de Oaxaca; las comunidades, Caracoles y Juntas de Buen Gobierno zapatistas de Chiapas; la comunidad nahua de Santa María Ostula, Michoacán, y la comunidad tzotzil de Mitzitón, Chiapas”, así como el despojo a los pueblos ikoot y binnizá en el Istmo de Tehuantepec para la instalación de campos eólicos por las transnacionales Preneal, Endesa, Iberdrola, Gamesa y Eurus, en complicidad con todos los niveles de gobierno”.

El CNI se pronunció contra la reciente represión a los ejidatarios de San Sebastián Bachajón, Chiapas, pertenecientes a La Otra Campaña, en la que resultaron más de cien detenidos mientras realizaban una protesta, después de ser despojados de una caseta de cobro a turistas en las cascadas de Agua Azul, por parte de priístas violentos que cuentan con el respaldo y patrocinio del gobierno de Chiapas.

Se acordó una nueva cita del CNI en el marco del décimo aniversario del histórico Congreso Nacional Indígena celebrado en la comunidad de Nurío, Michoacán, en 2001, durante la Marcha del Color de la Tierra del EZLN y el propio CNI Será pues en esa comunidad purhépecha la próxima asamblea de los pueblos, los días 5 y 6 de marzo. 

 

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