Fernando Díaz Ramírez “El Chayote”, nuestro primer rector, nos cuenta Mario Rodríguez

”AQUELLOS TIEMPOS”.

Mario Rodríguez Estrada.-

“DE LOS TIEMPOS, EL QUE MAS CORRE, ES EL ALEGRE”.- Virgilio.-

La fecha, casi la había olvidado, pues ya han pasado sesenta alegres años, en que mi añorada y amadísima señora madre, me llevó, temerosamente, a entrevistarnos con uno de sus viejos maestros, Fernando Díaz Ramírez era su nombre, aún cuando la mayoría de sus múltiples alumnos, reverenciada y con profundo afecto, le llamaban, entre ellos, “El Chayote”, haciendo referencia a su peculiar corte de pelo, para solicitarle tuviera a bien, otorgarme un lugar entre la riada de aspirantes a ser parte de los alumnos de la naciente Universidad de Querétaro.

Su presencia y su voz eran impresionantes, y aunque no era muy alto, a la estatura de mis cortos doce años, me pareció un gigante; nos recibió con toda amabilidad, lo que siempre fue una de sus características personales, aunada a una bonhomía que mucho desdecía, de lo brusco y tonante de su sonoro vozarrón, emitido, me parecía a mí, en el tono al que Zeus debió utilizar al lanzar sus celestiales rayos; pero ante mi madre la suavizó para saludarla con afecto, y enterado del asunto, le manifestó que sería un placer recibir a uno de los nietos del recordado maestro Don Emiliano G. Estrada, del que esperaba fuese un buen estudiante, y que diese lustre al nombre del hombre que acogió en 1932, con los brazos abiertos, a los “expulsados” estudiantes y maestros del antiguo Colegio Civil, en su “pugna gubernamental Osornista”, abriéndoles de par en par, las puertas y las aulas de su viejo Colegio “Centro Educativo”, cobijándoles por espacio de cinco años, hasta su restauración (14 de abril de 1932 al 25 de junio de 1936).
¿Quién habría de decirle a mi querido maestro Don Fernando Díaz Ramírez, que aquel niño que tan amorosamente recibió en febrero de 1951…doce años después, en mayo de 1963, se convertiría en el primer entrenador oficial de basquetbol y profesor de la mayor parte de sus huestes preparatorianas ( 1963-1968), el que acompañado de sus equiperos, en diciembre de 1963, le entregaría en propia mano, el último trofeo deportivo que bajo su gestión ganase “su” Universidad, como campeones varoniles de la también naciente primera fuerza en basquetbol?…el viejo maestro nos recibió en las aún más arcaicas oficinas, del antiguo caserón universitario de las calles de 16 de septiembre, interrumpiendo por breves momentos, su dolorosa tarea de embalar sus papeles y recuerdos, ya que ante la intransigencia y veto gubernamental de Manuel González Cosío, “debía abandonar” los claustros universitarios, y entregárselos al Lic. Alberto Macedo Rivas a partir del 1 de enero de 1964…en respuesta a mis pobres y atropelladas palabras, Don Fernando con dolientes y pianísimas frases, nos agradeció el gesto, diciéndonos que este de basquetbol, era el único que le faltaba de todos los deportes que apoyó con sus pobres recursos, que con mucho gusto lo guardaría por un tiempo en los anaqueles de su casa…con lágrimas en su voz nos recordó de los viejos tiempos, en que la Universidad, allá por los 50´s, los universitarios conformaron los mejores equipos estudiantiles a nivel nacional, tanto en atletismo como en voleibol, y que nos agradecía mucho, el que se lo entregásemos a él…nos despidió con un largo abrazo a cada uno de nosotros, abandonando su oficina arrastrando los pies y el corazón completamente oprimido, pues nos dábamos cuenta que habíamos asistido al cierre de una de las páginas más brillantes de nuestra Universidad…pero la vida debe continuar, así como la esplendente historia de la marcha educativa de la Universidad, que con acierto cumple con las palabras de su bello apotegma: EDUCAR EN LA VERDAD Y EN EL HONOR”…Les abraza su viejo amigo universitario de “Aquellos tiempos”…Mario RE.

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