Historia de La Congregación de Clérigos de Nuestra Señora de Guadalupe en Querétaro

HISTORIA Y FIN DE LA VENERABLE CONGREGACIÓN DE CLERIGOS SECULARES Y DE SU SANTUARIO DEDICADO A LA VIRGEN DE GUADALUPE EN QUERÉTARO

En 1659, el Pbro. Lucas Guerrero y Rodea compró un solar en la Ciudad de Querétaro, donde al sembrar trigo se encomendó a la intercesión de la Santísima Virgen de Guadalupe, prometiéndole dedicarle una parte de la venta de los frutos. Obtuvo una abundante cosecha. Con el dinero obtenido, se dio a la tarea de conseguir una pintura de la Santísima Virgen Guadalupana, adquiriendo en 1659 una Imagen muy hermosa, trayéndola a la Ciudad de Querétaro, puesto que por entonces no había Imagen alguna de la Santísima Virgen de Guadalupe en ella.
El padre Lucas Guerrero, trajo la imagen en el mismo año de 1659, eligiendo el Templo del Hospital Real de la Purísima Concepción, hoy Templo de San José de Gracia.
El Padre Lucas Guerrero inspirado en el Oratorio de San Felipe Neri, fue congregando en torno de Santa María de Guadalupe a los sacerdotes diocesanos, quienes luego de gestionar los trámites necesarios, redactar las Constituciones y obtener el permiso de la Arquidiócesis de México, a la cual pertenecía entonces la Ciudad de Querétaro en la persona del también queretano Antonio de Cárdenas y Salazar, Vicario General, el 10 de enero de 1669, quedó canónicamente fundada la Congregación de Clérigos Seculares de Santa María de Guadalupe, aprobándola el Papa Inocencio XII con la Bula “Pietatis et Charitatis Oper” del 5 de septiembre de 1691.

He aquí los nombres de los primeros Sacerdotes Congregantes:
• Bachiller Don Lucas Guerrero y Rodea
•Bachiller Don Juan de Miranda
•Bachiller Don Diego de Barrios Pimentel
•Bachiller Don Francisco de Lepe
•Bachiller Don Simón de León
•Bachiller Don José Aguilar y Monroy
•Bachiller Don Miguel Martín
•Bachiller Don José Maldonado y Camacho
•Bachiller Don Juan Pacheco
•Bachiller Don Nicolás de las Casas
•Bachiller Don José de la Parra
•Bachiller Don Francisco de la Vega
•Bachiller Don José Manrique Maldonado
•Bachiller Don José Núñez
•Bachiller Don Antonio Rodríguez
•Bachiller Don Antonio Herrera
•Licenciado Don Diego Fernández de Castro
•Licenciado Don José Castillo Villaseñor
La Congregación de Clérigos en 1671 compró un predio, donde en febrero de 1674 se comenzó a construir una pequeña capilla.
En el mismo lugar el 1º de junio de 1675, el Padre Lucas Guerrero bendijo la primera piedra del, hoy majestuoso templo ubicado en la actual esquina de las calles de Pasteur y 16 de Septiembre.
Su magnífico diseño es obra del arquitecto José de Bayas delgado.
Dicho templo fue bendecido el 11 de mayo de 1680, por el Presbítero queretano. Br. Juan Caballero y Osio, quien de su peculio costeó casi la totalidad de la construcción.
Al construirse el Templo de la Congregación, se preparó el Retablo del Altar Mayor para colocar en él una imagen de la Guadalupana pintada por Baltasar De Echave.
La Imagen actualmente venerada es la tercera, obra del pintor oaxaqueño Miguel Cabrera, quien la regaló al Arzobispo de México Manuel Rubio y Salinas.
Dicha imagen paso a propiedad del Sr. Bernardo Pardo, vecino de la Ciudad de Querétaro, quien en 1778, la intercambió con el Padre Antonio Lamas Chávez (entonces Prefecto de la Congregación) por la imagen pintada por Echave.
De la primera y segunda imagen no tenemos por ahora mayor noticia.
Con el paso del tiempo, La Congregación, como asociación, se vio favorecida con la generosidad de innumerables fieles, aunque también cumplió con impuestos, prestamos forzosos y otras obligaciones; finalmente, sufrió los embates de las llamadas Leyes de Reforma bajo el gobierno de Benito Juárez: “Del año de 1857 a 1861 la I. y V. Congregación perdió absolutamente todas sus propiedades y sus fondos, al grado de no contar ni siquiera con la casa anexa a su Iglesia”.
Luego se decretó la extinción de las órdenes religiosas, siguió la persecución de los señores obispos y sacerdotes. Así, quedaron suspendidas todas las actividades y aislados todos los Congregantes desde los primeros meses de 1861. Los cortos intervalos de paz hasta 1864 no fueron suficientes para reorganizarla.
Posteriormente, cuando nuestra Diócesis de Querétaro, fundada el 7 de febrero de 1864, daba sus primeros pasos, el Templo de la Congregación como el resto de la ciudad sufría las consecuencias del Sitio del ejército republicano contra el usurpador Maximiliano de Habsburgo.
Fue despojado en 1867 de sus cuatro campanas por el general Mariano Escobedo para fundirlas como cañones.
El Gobierno Eclesiástico de la naciente Diócesis, se vio impedido a impulsar la reorganización, quedando sin efectuar nuevas elecciones. Al morir el Pbro. Br. Jesús Pizaña, en 1879, no fue elegido Prefecto, sino que el Consiliario más antiguo, el Pbro. Br. Pedro María Gutiérrez fue reconocido como primer Dignatario o Vice prefecto.
Cuando llegó el tercer Obispo de Querétaro Rafael Sabás Camacho, ferviente guadalupano, se propuso renovar la Congregación.
El 12 de septiembre de 1885, renovó las Constituciones, dando nuevo impulso a la organización.
Además en 1886 promovió la reparación y nueva decoración del Templo.
En 1888, la antigua antesacristía fue convertida en la Capilla de la Purísima Concepción, a costa del Congregante Pbro. José Francisco Figueroa.
El 30 de noviembre de aquel año fue consagrado el Templo, por el obispo Rafael S.. Camacho.
El 10 de mayo de 1924, el Obispo Francisco Banegas aprobó la reforma de las Constituciones, dando nuevo impulso a tan egregia organización sacerdotal.
Sin embargo, con el estallido de la Revolución, la Congregación sufrió nuevas ofensas. El 13 de abril de 1915 una horda de los llamados “ciudadanos armados” y del “Obrero Mundial” penetraron en el Templo y dependencias, saqueando y profanando las vestiduras y objetos sagrados.
Sus confesionarios, como los de otros templos, fueron sacados a la calle para ser quemados.
Con la llegada de las leyes impulsadas por el Presidente Plutarco Elías Calles, los obispos mexicanos decidieron cerrar los templos el 31 de julio de 1926, teniendo que ser atendidos por piadosos seglares, según las instrucciones dadas en cada Diócesis.
El Obispo Banegas, dejó como encargado del Templo al Presidente de la ACJM José Ugalde R. quien heroicamente desempeñó tan delicada encomienda, al punto de sufrir golpes y cárceles.
Luego de los Arreglos del 29 de junio de 1929, la Congregación reanudó el culto del 12 de julio de 1929 hasta el 6 de junio de 1932, cuando fue clausurado por orden del gobernador Saturnino Osornio “so pretexto de que en una escalera de una torre había roturas, de que había desaseo en la misma torre y falta de higiene en los excusados”, reabriendo el 11 de diciembre de 1938, ya en tiempos del gobernador Ramón Rodríguez Familiar y del Obispo Marciano Tinajero y Estrada.
Luego de reanudarse el culto, se pensó en redecorar el Templo, sustituir el altar mayor y coronar la Sagrada Imagen de María de Guadalupe. Para lograr estos objetivos se constituyó una Comisión. El Obispo Tinajero consagró el altar actual el 22 de noviembre de 1942, entronizando en él la Sagrada Imagen Guadalupana el 2 de diciembre.
El 12 de diciembre de aquel año, se coronó solemnemente, de manos del Sr. Obispo Tinajero y del Arzobispo de origen queretano, de Puebla, Pedro Vera y Zuria.
En 1946, se solicitó a la Santa Sede la elevación a Basílica Menor. La Sagrada Congregación de Ritos contestó “non expediré”, a causa de la pequeñez de su construcción.
Sobre cómo se fue extinguiendo la Venerable Congregación de Clérigos, aún quedan por hacer algunas investigaciones.
La última sesión atestiguada por el Boletín Diocesano fue el 12 de diciembre de 1957 siendo prefecto el Pbro. Ezequiel de la Isla.
El prefecto anterior fue el Pbro. Gonzalo Vega Rubio.
En 1958, el Templo de la Congregación fue elevado a Santuario por el Excmo. Sr. Obispo Alfonso Toríz.

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