Circo, performance y danza

 

CIUDAD DE MÉXICO

Proceso

 

Una extensa y diversa programación se llevó a cabo del 8 al 18 de agosto en la Ciudad de México: circo, danza, instalación, performance, teatro, teatro de objetos, de títeres y de calle.

Dentro de las artes circenses, la compañía Mermejita Circus, de Oaxaca, presentó su espectáculo El Círculo en la Karpa Demente del barrio de Fuentes Brotantes en Tlalpan. Con la coreografía de María Noel Rosas, sus integrantes realizaron actos con aro, trapecio, mástil pendular, suspensión capilar, rueda cyr, danza y verticales. El cambio climático lo visualizaron como un montón de basura, basura en el vestuario y en los objetos de malabares para contrastarlo con una tinaja llena de cubos de hielo y la tierra que cae de las manos para formar un círculo.

Colombia y Suiza presentaron dos trabajos equidistantes: la danza cálida y cachonda de Cortocinesis y la propuesta precisa y técnicamente impecable de la Compañía Alias.

La mesa, de Cortocinesis, investiga, a través de múltiples movimientos dentro de la danza contemporánea, la proximidad y la distancia, el fluir y el detenerse. A media luz y con una mesa rectangular como centro de acción, más de diez bailarines se desplazan, saltan, se acumulan, se besan y bailan como una marea de seres que el vaivén de la energía los une y los separa, los impacta contra una puerta mesa o los hace vivir lenta o aceleradamente en constante contacto.

En Normal, de la compañía Alias, no hay contacto, hay individualidad y desde la individualidad se forma el colectivo, un colectivo que realiza al unísono una caída sin fin que gira lentamente, cambiando de orientación. Siete jóvenes bailarines caen una y otra vez; caen a la perfección y se levantan para retomar el movimiento. Apenas un gesto, apenas una sonrisa o una boca abierta, en medio del acto estricto del caer. La obra representa a individuos atrapados en el ciclo perpetuo del acontecer, como una alegoría de la vida en constante movimiento

Lola Arias, de Argentina, y Mariana García Franco, de México, presentaron dos piezas escénicas distintas en sus conceptualizaciones. Marionetas de la esquina, con títeres y máscaras, les contó a los niños pedacitos de la vida de Emiliano Zapata.

Notas para construir un paisaje es un unipersonal donde Mariana García Franco recoge testimonios de migrantes que se subieron a la Bestia y parte de su propia experiencia para detener, por un instante, el caminar sin fin de los viajeros. Imágenes y objetos, videos y pequeñas acciones para hacer apuntes y escribir en el cuerpo de la memoria.

Campo minado, de Lola Arias, es una propuesta rebosante de recursos escénicos, a través de los cuales los veteranos de la guerra de las Malvinas, tanto ingleses como argentinos, cuentan distintos acontecimientos alrededor de ella y lo que les quedó. Convocados y seleccionados por la creadora se entrenaron como actores y comparten el escenario viniendo de trincheras opuestas. Es una obra documental y emotiva donde se entremezclan las vivencias de aquellos tiempos con las del proceso de ensayos.

En el Festival Escénica, convocado por el gobierno de la CDMX, se organizaron talleres, conferencias y espectáculos en más de veinte sedes, con entrada gratuita y en distintos puntos de la ciudad, propiciando la descentralización. Una fiesta que hacía tiempo no se veía en la ciudad y que es tan necesaria para rebasar las fronteras creativas y ponernos en contacto con imaginarios escénicos internacionales que, a través del arte, nos invitan al disfrute y la reflexión.

Este texto se publicó el 25 de agosto de 2019 en la edición 2234 de la revista Proceso

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