Adios a Little Richard

Roberto Ponce

(proceso.com.mx).–

Si bien a Elvis Presley se le llama “El rey del rock & roll” y Chuck Berry es considerado quien dio al género su lírica intelectual, el verdadero monarca del estilo cincuentón que cambió la música en el mundo a mediados del siglo pasado fue Little Richard (“Ricardito”), fallecido la mañana de este sábado 9 a los 87 años de edad en Estados Unidos.

El hijo del músico, Danny Jones Penniman, dio a conocer el deceso a la revista “Rolling Stone”, afirmando que fue provocado por cáncer.

“Mucha gente me llama el arquitecto del rock & roll. Yo no me llamo así a mí mismo, pero creo que es verdad. Tienes que recordar que ya era conocido en 1951. Grababa para RCA Victor –si eras negro, se llamaba Camden Records—antes que Elvis”, dijo Little Richard para el número especial de la revista Rolling Stone (Los 100 grandes artistas de todos los tiempos) en 2011.

“Luego grabé para Peacock en Houston. Specialty Records me compró mi primer disco de Peacock –creo que me pagaron 500 dólares— que fue el éxito de 1956 en todo el mundo, ‘Tutti Frutti’. Comenzamos a hacer giras, viajábamos en autos en aquellos tiempos cuando el racismo era tan intenso que no podías entrar a hoteles, entonces la mayor parte del tiempo te la pasabas en tu coche, comías en tu coche, llegabas a tocar y dormías en tu auto. Yo tenía mi Cadillac. En eso viajaba esta estrella.”

El orgulloso pianista y cantante, nacido Richard Wayne Penniman el 5 de diciembre de 1932 en Macon, Georgia, creó el grito de guerra que daría su sello de rebeldía al rock & roll “¡A wap bapulula, a wap bam bum!” comenzando su rola “Tutti Frutti”, e influyendo en su modo de gritar específicamente a Paul McCartney de Los Beatles (“I’m Down” y “Long Tall Sally” o “La flaca Sally”); en México fue determinante en la manera de tocar los rocanroles del brujo tijuanense Javier Bátiz con su hermana Baby en “Lucila”.

Había sido criado en una familia negra pequeñoburguesa de 12 hermanos al sur de la Unión Americana muy religiosa, que predicaba las enseñanzas de Los Adventistas del Séptimo Día. Su abuelo y dos de sus tíos eran predicadores bautistas. Su padre Charles, alias “Bud”, fue albañil, aunque también vendía whiskey de contrabando en su club “Tip In Inn”. Con sus hermanos y hermanas, Ricardito cantaba góspel y aprendió a tocar u martilleante piano en la iglesia de Macon. Bajo el pseudónimo de “Little Richard” comenzó a cantar con diversas agrupaciones: B. Brown & Orchestra, Sugar Foot Sam Front Alabam, King Brothers Circus, Tidy Jolly Steppers, L.J. Heath, Broadway Follies.

En aquella época imitaba el modo de vocalizar, de maquillarse y engomarse el copete y la cabellera al modo de Billy Wright. Con los músicos de Wright grabó blues convencionales como “Get Rich Quick”, “Why Did You Leave Me”, “Taxi Blues” y “Every Hour” (RCA, 1951).

Es difícil hallar un cantante como Ricardito quien mejor haya contribuido a crear el canon del rock & roll: Elvis Presley, Jerry Lee Lewis, Buddy Holly, Eddie Cochran, Gene Vicent; todos interpretaron sus canciones, pues son rolas que encarnan la esencia de esta música.

Considerado el número ocho en la lista de “Los 100 grandes artistas de todos los tiempos” (con Los Beatles, Bob Dylan, Elvis, Los Rolling Stones, Chuck Berry, Jimi Hendrix y James Brown), “Ricardito” escribió para aquella encuesta:

“¿Recuerdan cómo se vestía Liberace en el escenario? Yo lucía igual que él todo el tiempo, de manera muy extravagante y me recargaba de maquillaje como si trajera una masa que parecía de hot-cake. Bastantes músicos de esa época como The Cadillacs, The Coasters, The Drifters también se maquillaban, cargaban su estuche de pinturas, ellos traían su esponjita y un polvo compacto en su bolsillo. Yo tenía un estuche. Todos me empezaron a decir gay.”

Los estadunidenses comenzaron a catalogar la música que tocaba “Ricardito” como música africana.

“Le decían música vudú, que iba a enloquecer a la chaviza, que no iba a durar más días que una flor y era lo mismo que después dijeron del hip-hop, nada más que entonces era peor porque hay que recordar que yo fui el primer artista negro con discos que comenzaron a comprar los chicos blancos, y no les gustaban a sus papás.

“Tocábamos en sitios donde nos advirtieron que no volviéramos pues los chavos se volvían locos. Se adueñaban de las calles, lanzaban botellas y saltaban desde los balcones en las tocadas. Durante aquellos días, los jóvenes blancos tenían que estar arriba, en los balcones, pues eran los espectadores blancos. Saltaban para caer donde nos hallábamos los negros.

“A mí no me pagaban la mayor parte de las presentaciones. Y por muchos de los discos que grabé no recibí ni quinto. Y yo hice aquellos discos, en el estudio, ¡sólo me daban un montón de frases y yo inventaba la canción!, con ritmo y todo, por “Good Golly Miss Molly” (grabada por Los Teen Tops con Enrique Guzmán como “La plaga”), no me dieron ni un quinto.

“Michael Jackson era el dueño de los productos especiales y una vez me ofreció trabajo en su empresa por el resto de mi vida, como compositor. En aquel momento no acepté, aunque hoy me arrepiento de no haberlo hecho. Me habría gustado que muchas ondas hubiesen sido distintas. Nunca creo haber recibido lo que en verdad merecía.

“Agradezco que me coloquen entre los 10 mejores artistas de todos los tiempos, pero eso ya no me importa, ni quién sea el número uno o el dos. Porque no va a ser como yo creo que debe de ser. Los Rolling Stones empezaron conmigo y siempre van a estar delante de mí. Los Beatles se iniciaron conmigo en el Star Club de Hamburgo, Alemania, inclusive antes de grabar un disco, y van a quedar delante de mí siempre. James Brown, Jimi Hendrix, conmigo empezaron, yo les di de comer, los guiaba hablándoles a ellos, pero van a quedar siempre antes que yo en las encuestas.”

Y concluía el verdadero monarca del rock & roll, quien en los años 70 se aficionó a la mota y la coca:

“Sin embargo, es una alegría seguir aquí. Creo que cundo la gente desea emocionarse, divertirse y ser feliz, quieren oír el rock & roll viejito. Y me da una alegría tremenda haber sido parte de esa felicidad.”

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