Astrid Kirchherr la novia de los Beatles

Roberto Ponce

 

(proceso.com.mx).–

En una semana han muerto dos artistas muy influyentes en el surgimiento de Los Beatles: el afroestadunidense Little Richard, pionero del Rock & Roll, el 9 de mayo; y el viernes 15, la bella alemana Astrid Kirchherr, quien diseñara la estética visual de los músicos de Liverpool y les tomara sus primeras fotos en blanco y negro durante los inicios del conjunto.

Nacida el 20 de mayo de 1938, Astrid estaba por cumplir los 82 años de edad cuando falleció de una “enfermedad breve y grave”, según publicaron los diarios de su natal Hamburgo. En su escrito “Mi reencuentro con John Lennon”, ella escribió acerca de cómo conoció a Los Silver Beatles en 1960:

“Siendo la ‘hija de una familia respetable’, solía pasar la mayor parte de mi tiempo en bares chic y ‘existencialistas’, y sólo la idea de entrar en el antro Kaiserkeller de la zona roja de Hamburgo, Reeperbanh, me daba escalofríos. Pero en el momento cuando vi a Los Beatles en escena, cualquier temor que pude haber tenido se evaporó.

“Sentí como los caballitos de un tío vivo rotando en mi cabeza, la banda me asombró totalmente… Toda mi vida cambió en un instante. Sólo quería conocerlos y estar con ellos.”

Pau McCartney la recuerda así:

“Astrid era una rubia hermosísima como ‘Campanita’ de Peter Pan enfundada en una chamarrita y unos pantalones ajustadísimos de cuero negro. Con ella iba Klaus Voormann, quien era como su galán, y Jürgen, quien era el más alto pero el más tímido. Todos ellos gente verdaderamente buena onda y mucho muy sensible, bastante comprensiva, con gran devoción por nosotros. Algo inseguros, pero nobles. Astrid era fotógrafa y tomó muy buenas fotografías nuestras… Se interesaba más por Stuart [«Stu” Sutcliff, bajista del grupo] y por John [L[Lennon]hecho que considero comprensible. El tercero en la mira era George [H[Harrison]lo cual me sacaba de onda pues yo esperaba al menos merecer el tercer lugar. Quedé en cuarto y al último relegó a [e[el baterista]ete Best.

“‘Stu’ entraba a su periodo de guapura. Antes de eso, se veía como mendigo y aprendiz colegial de pintor, nunca pareció destacar. Indigente y pequeño, en Hamburgo su figura creció. Usaba lentes a la James Dean, un par de Ray Bans, se veía atractivo con sus pantalones de mezclilla y su bajo grandotote. De pronto allí destacó por su transformación, y con sus sombras en los ojos y nuevo corte de pelo, se envaneció por guapetón… Astrid se enamoró de Stuart. Él y yo nos peleábamos a muerte. No sé por qué, él era mayor y tal vez nos peleábamos para ganar la atención de John.”

En realidad, Paul llegaba a hacer comentarios poco gentiles sobre Astrid a Stuart y este se acabó por lanzarse a golpes en contra de él una noche, a decir de Tony Sheridan (con quien Los Beatles grabaron un par de discos sencillos en Alemania, el 22 de junio de 1961). Como anfetaminas no eran una droga peligrosa por entonces en Alemania, Astrid Kirchherr le contó a Ray Coleman en la biografía “John Lennon” (1985), que ella les conseguía las pastillas Preludin al quinteto (Ringo aún no entraba) para aguantar despiertos tocando hasta la madrugada en aquella zona de Ripperbahn, llena de prostitutas y borrachos.

“Descubrimos que si tomabas algunas y bebías cerveza, te sentías grandioso. No te emborrachabas, pero te acelerabas y hablabas como loco. Valían 50 pfennings cada una, mi mamá solía conseguirlas del farmaceuta y necesitabas receta…”, escribió Paul en su biografía “Many Years form Now”.

Astrid relató a BBC Radio Merseyside en 1995:

“Entonces, nuestra filosofía de adolescentes era usar ropa negra, y lucir como enfangados por las calles. Por supuesto que sabíamos quién era Jean Paul Sartre; fuimos inspirados por todos los escritores y artistas franceses, pues es lo más cercano que teníamos. Inglaterra estaba muy lejos y no nos importaban los Estados Unidos. Así que obtuvimos toda la información desde Francia y comenzamos a vestirnos como los existencialistas franceses. Queríamos ser libres, sentirnos diferentes y ser ‘cool’, como dicen ahora…

“Los Beatles se vestían como ‘teddy boys’, con esos botines puntiagudos que en Hamburgo jamás habíamos visto. Nos fascinaban, tanto como a ellos les fascinaban nuestra vestimenta… Por supuesto, no tenían mucha ropa, y su cabello lo engrasaban hacia atrás y usaban patillas.”

Astrid decidió cortarles el cabello como ella llevaba puesto y sólo Pete Best se negó. Ella describió aquella época cuando los gringos se cortaban el pelo “a la brush”, o “cepillo”:

“Todos mis amigos en la Academia de Arte en Hamburgo usaban ese corte de pelo que llamamos el cabello al estilo Beatle. Mi novio entonces, Klaus Voormann lo usaba, y a Stuart le encantó. Él fue el primero que tuvo el valor de quitarse el Brylcreem y me pidió cortarle el cabello así.”

La portada del primer disco de Los Beatles muestra el estilo estético de sus melenas (demasiado largas para el criterio estrecho de ese tiempo) cubriéndoles la frente, en blanco y negro. Durante toda aquella década de los sesentas, las fotografías que Astrid tomó a Los Beatles se publicaron en el mundo entero. Pero nunca le pagaron nada por ellas ni le dieron crédito a sus fotos.

“No soy buena para los negocios. No soy organizada… Jamás cuidé mis negativos y esos les necesitas para probar que tú tomaste las imágenes. Nunca recibí un penique de aquellas fotos, pero Los Beatles no tuvieron la culpa, sino las agencias de noticias que se arrogaron mi crédito.”

En noviembre de 1960, Astrid y “Stu” Sutcliff se comprometieron.

“Fue muy duro para todos. Stuart le caía muy bien a Klaus Voormann y Stuart tenía sentimiento de culpa por haberse enamorado de mí y lastimar a Klaus.”

Al año siguiente deportaron de Hamburgo a George Harrison rumbo a Inglaterra, por ser menor de edad, y el resto del conjunto tornó a Liverpool. Sutcliffe abandonó al conjunto para continuar estudiando pintura y en febrero de 1961 pidió prestado dinero a Astrid para regresar a Liverpool, despedirse de sus padres y casarse. Ya sufría de intensos dolores de cabeza y el 10 de abril de 1962, fue llevado en ambulancia a un hospital de Hamburgo donde falleció.

“Durante aquel viaje se murió entre mis brazos. No puedo expresar que no lo esperáramos el desenlace, pero fue tan repentino… Su pérdida fue muy dolorosa, y para mí fue inmensa, también para aquellos que lo conocían porque era un genio, una mente creativa y un talento grandioso y original como artista. Pudo llegar a trascender artísticamente si hubiera vivido.”

Cuando Los Beatles alcanzaron la fama, Astrid fue muy solicitada:

“Todas las revistas y diarios querían que volviese a fotografiar a Los Beatles. O me pedían mis viejas fotos, aún si estaban desenfocadas, fueran o no bonitas. Era muy duro para una mujer joven ser aceptada como fotógrafa en la década de los sesenta. Al final, me rendí y acepté colaborar.”

Trabajó como asistente en la película de 1994 “Backbeat”, crónica de Los Beatles en Hamburgo y sobre la relación entre ella y “Stu”. La alemana se impactó por el modo como el actor Stephen Dorff encarnó a Sutcliffe en el film.

“Me llevé el susto de mi vida. El actor tenía la misma edad, pero cuando miré la pantalla grande vi aquella sombra y mis brazos comenzaron a temblar desenfrenadamente. La forma en que hablaba, cómo fumaba, sus modales, todo era exactamente como ‘Stu’, me quedé impactada.”

Las fotografías de Astrid aparecieron en varios volúmenes a lo largo de su vida y llegó a exhibir sus fotos sola, o con la obra plástica del propio Stu Sutcliff, o los dibujos de Klaus Voormann (autor de la portada “Revolver” de Los Beatles, amén de ser bajista de John Lennon y de George Harrison) en Hamburgo, Liverpool, Bremen, Londres, Nueva York, Washington, Tokio, Vienna, y en salón Rock & Roll Hall of Fame.

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